Hay servicios públicos que pasan desapercibidos porque trabajan precisamente donde pocos miran. Me ocurrió hace unos días, en plena noche de fiestas. Entre litros de cerveza, kalimotxos, música y varios food trucks, encontré un puesto que no vendía nada, solo informaba. Me acerqué por curiosidad y acabé manteniendo una conversación que me hizo pensar. Allí estaban los profesionales de Ai Laket!!, una asociación que, contratada por el Gobierno Vasco, recorre fiestas y festivales ofreciendo información sobre el consumo de drogas, sus mezclas y los riesgos asociados. Sin moralinas. Sin sermones. Con datos. Lo primero que me sorprendió fue descubrir que el consumo de drogas no es solo una cuestión de jóvenes. Me explicaron que depende mucho del municipio, pero que en algunos lugares la edad media de las personas que se acercan a los 40 años. Un dato que desmonta muchos tópicos. Lo segundo fue entender hasta qué punto el desconocimiento puede ser peligroso. El alcohol está normalizado. Sin embargo, cuando se mezcla con determinadas sustancias, las consecuencias pueden ser muy graves. Por eso me parece un servicio valioso. No anima a consumir, informa para reducir daños. Porque la realidad no desaparece por ignorarla. Quizá nunca necesitemos acudir a uno de esos puestos. Ojalá. Pero me tranquiliza saber que están ahí. Que alguien dedica la noche a responder preguntas, resolver dudas y evitar que una mezcla desafortunada convierta una fiesta en una desgracia.
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