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Paladar

El restaurante La Capitana propone disfrutar de una comida tradicional en un paraje rural del Valle de Villaverde

Con una buena dosis de pasión, trabajo, dedicación y ganas de agradar, el equipo de cocina apuesta por el género local y fresco, elaborado en casa

El restaurante La Capitana propone disfrutar de una comida tradicional en un paraje rural del Valle de VillaverdeLa Capitana

Los de La Capitana son “sabores con alma”, fruto de una combinación de pasión, trabajo, dedicación y ganas de agradar al cliente. En el Valle de Villaverde, rodeado por los municipios de Karrantza, Artzentales y Turtzioz, una construcción de porte rústico en piedra y madera invita a hacer una pausa en el camino. Para ello dispone de una oferta de bar y restaurante que cuidan por igual los hermanos Pedro Luis y Alberto Markina, gerentes del negocio y a la vez jefes de cocina.

Con una tradición hostelera heredada de sus padres, Pedro y Rosa M.ª, y un espíritu inquieto, han hecho de este restaurante el buque insignia de lo que actualmente es una serie de establecimientos hosteleros de éxito en Bizkaia. Concretamente en Santurtzi, Bilbao, Basauri y Barakaldo.

Ellos reconvirtieron en 1992 una antigua tienda de ultramarinos de sus progenitores en el restaurante que hoy regentan, al que bautizaron como La Capitana.

Vista exterior del restaurante.

Tradición en guisos y carta

La Capitana es un restaurante tradicional en guisos y, por ende, en carta, como la definen sus responsables. Ellos ofician una cocina de base tradicional, que hacen suya con algún que otro toque personal. Y eso sí, con “mucho mimo y cariño y un género de primera”, afirma Alberto Markina.

Entre semana, de martes a viernes, funcionan con menú del día, que cambia a diario, en el que ofrecen cinco primeros platos y cinco segundos a elegir más postres caseros surtidos, más carta. Y los sábados y domingos sirven un menú especial de fin de semana con tan buena aceptación que sin reserva es difícil encontrar sitio. El precio medio del tique oscila allí entre 40 y 50 euros para una comida a la carta.

Vista del comedor, que los fines de semana se suele llenar.

Además del producto, en La Capitana cuidan el servicio con una dedicación especial. Así, un equipo joven de diez profesionales se esmera cada día por ofrecer al cliente un trato cordial y cercano, que le anima a repetir la visita, forjándose así una clientela que imprime vida al restaurante.

Producto KM0, su seña de identidad

Los productos KM0 son la base de las elaboraciones en cocina, donde huyen radicalmente de los productos de quinta gama. No en vano, tienen huerta propia, en la que cultivan tomates y pimientos que pueden saborearse de junio a septiembre en sus mesas. El resto del género lo adquieren de cercanía, como es el caso del chorizo, los callos y el queso de Karrantza y hasta las flores comestibles para vestir los emplatados especiales, que adquieren a un productor de Artzentales.

Uno de los pescados, a la parrilla.

El pescado salvaje les llega en su mayoría del puerto de Laredo, en piezas grandes, para compartir. Y de aguas del Cantábrico se sirven también de lubinas, rodaballos, merluzas, besugo, rape… a los que el carbón de encina perfuma en la parrilla, que trabajan con esmero.

En el capítulo de las carnes apuestan por las de ganado mayor, con 30 días de maduración, de raza Simmental. Originaria de Suiza, es muy apreciada por sus chuletas y chuletones marmolados, tiernos, jugosos y con una gran infiltración.

Chuletas de ganado mayor, tiernas y jugosas.

Con tales ingredientes frescos y de calidad preparan especialidades de la casa como el bacalao al pil-pil, con el que han ganado varios concursos, la chuleta a la parrilla y el rabo de toro que cocinan sin prisas, dedicándole de 10 a 12 horas en un olla al fuego y que sirven deshuesado y relleno de hongos, como explica uno de los jefes de cocina. Con tan laborioso proceso no es de extrañar que este último se haya convertido en un plato icónico del restaurante.

Bacalao al pil-pil.

De rematar el condumio se encargan los postres, como las torrijas o las tartas de queso que elaboran de cuatro o cinco sabores, véanse Lotus, pistacho, Oreo… además de la tradicional.

Los hermanos al frente del negocio y de la cocina renuevan la carta de vez en cuando, al menos una vez al año, si bien la enriquecen a diario con diversas sugerencias fuera de la misma. La buena acogida que tienen estas, precisamente, les anima a seguir con nuevas propuestas cada día.

Armonía en bodega

Para armonizar sus elaboraciones en cocina, La Capitana apuesta por vinos de distintas D.O., sobre todo Rioja, Ribera del Duero, Toro… y de bodegas locales, y no falta el txakoli de Zalla. Cuentan con unas 40 referencias con las que maridar adecuadamente cada plato.

La Capitana brinda un comedor de aire rústico, con capacidad para 100/120 comensales, donde acogen grandes celebraciones como banquetes de comuniones y bodas. Además, en su terraza de madera cubierta se puede comer con buen tiempo. Puede dar acomodo a 50 comensales y ya desde este mes de abril hasta octubre, los días calurosos garantiza una experiencia gastronómica muy agradable en el exterior.

Para los peques, en sus jardines han instalado un área recreativa, donde pueden jugar mientras los mayores disfrutan de la sobremesa.

La Capitana

Barrio La Capitana, 166

Valle de Villaverde. Cantabria.

Tfno.: 946 80 91 91


Si acudes por la mañana, en La Capitana es fácil toparse con montañeros y ciclistas madrugadores que paran allí a desayunar en su ruta hacia Enkarterri, o a media mañana a reponer fuerzas al reclamo de sus pinchos, con los que han ganado concursos en Santurtzi y en Cantabria y han quedado finalistas en certámenes a nivel estatal, tan prestigiosos como el Concurso Nacional de pinchos de Valladolid.

Todo en un entorno verde, con buenas vistas a los montes cercanos, hace de La Capitana un destino gastronómico ideal cuando se busca desconectar de la rutina y disfrutar de los placeres de la mesa.

¿Quieres conocer un poco más el Valle de Villaverde, donde se ubica el restaurante? En este vídeo puedes ver algunos parajes, patrimonio arquitectónico y rincones que dan idea del encanto rural de este enclave cántabro dentro del territorio de Bizkaia

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Con todo, si te apetece hacer una escapada con final feliz en el paladar, en La Capitana te esperan con las puertas abiertas. Allí, la mesa está servida.