Jordi Cruz ha explicado en un vídeo cómo cortar el tomate “de la forma más efectiva” para que una ensalada no termine aguada y conserve toda su jugosidad. El chef arranca con una pregunta directa: “¿Sabes cortar bien y de la forma más efectiva el tomate para la ensalada? Te cuento todo”, y remarca que “los pequeños detalles y el conocimiento son importantes” cuando se busca un resultado redondo.
Antes de hablar del corte, el cocinero se detiene en la herramienta. “Lo primero, el cuchillo para cortar el tomate es este”, dice, y concreta: “Es un cuchillo de pequeño tamaño que tiene sierra”. La razón, según explica, tiene que ver con el propio alimento: “Porque la acidez del tomate puede dañar los cuchillos de filo”. El objetivo es lograr un corte limpio, sin aplastar la piel ni deshacer la pulpa.
¿Cómo cortar un tomate?
Cruz entra después en una explicación más técnica para justificar su método. “Os cuento partes del tomate, las más importantes”, introduce, antes de describir su estructura: “Tenemos de forma externa la piel y esa carne que tenemos un poquito más adelante de la piel. Son el epicarpio y el endocarpio”. En el interior, señala otros elementos clave: “Aquí tenemos el lúculo pulposo, las semillas y lo que llamamos placinta”. Y subraya un punto que considera esencial para cortar bien: “Y aquí tenemos este tabique. Es importante conocer este tabique”.
A partir de ahí llega el paso práctico. “Cuando vamos a cortar el tomate para la ensalada, ¿qué vamos a hacer?”, plantea. Su indicación empieza por preparar el fruto: “Cortamos la parte de arriba en superficie, cortamos la parte de abajo”, para poder ver “cómo se distribuyen estos tabiques”. Con esa guía visual, explica el truco: “Vamos a seguir estos tabiques para cortar entre medias el tabique”. El resultado, según el chef, es claro: “Y así, cuando cortamos las rodajas, no vamos a perder el líquido. El líquido va a quedar contenido dentro del tomate”.
"No es una tontería"
El chef insiste en que no es un detalle menor: “Puede parecer una tontería, pero no lo es”. La clave está en respetar las “líneas naturales” del tomate, de forma que la pulpa se mantenga firme y el gel interior no se derrame en el plato.
Más allá de evitar que la ensalada quede aguada, el corte también cambia la experiencia al comer. Tal y como se plantea en el propio contenido, “cortar un tomate no es solo cuestión de estética”, porque “la forma en que lo haces cambia la experiencia al comerlo y hasta el equilibrio de sabores en el plato”. Según indica el cocinero, mantener el gel y las semillas dentro de cada pieza ayuda a que cada bocado conserve un balance más uniforme entre dulzor, acidez y jugosidad, además de facilitar que el tomate se integre mejor con ingredientes como lechuga, cebolla o queso sin deshacerse.