AMOREBIETA: Etxebarrieta, Aldalur, Alaña (Min. 81, Elorriaga), Odei, Larreategi, Sánchez, Alberdi, Candelas (Min. 86, Ander Vitoria), Cuevas (Min. 65, Luisma), Ibai y Muniozguren.

REAL SOCIEDAD B: Mandaluniz, Pérez, Etxebaguren, Callens (Min. 66, Ros), Castañeda, Errasti, Gaztañaga, Sangalli (Min. 73, Hervías), Colinas, Ozkoidi y Aketxe (Min. 82, Rodríguez).

Gol: 1-0: Min. 72; Luisma.

Árbitro: Cordero Vega. Amonestó a Aldalur, Sánchez, Luisma, Ibai; Sangalli, Ozkoidi, Pérez y Colinas.

Incidencias: Unos 2.000 espectadores en Urritxe.

ZORNOTZA. Un solitario gol de Luisma, que tan solo llevaba siete minutos sobre el terreno de juego, dio los tres puntos al Amorebieta ante una Real Sociedad B que fue superior durante muchas fases del choque. El tanto llegó gracias a un error del meta Mandaluniz, al que se le escurrió de las manos un disparo lejano y centrado del centrocampista llegado en el mercado invernal. Con esta victoria, la séptima consecutiva en su feudo, los de Intxaurraga alcanzan los 46 puntos y vuelven a demostrar que van en serio en la lucha por el play-off. Las cosas no pintan igual de bien para los de Kodro, que con 26 puntos permanecerán una semana más en puestos de descenso.

El buen juego desplegado en Urritxe por el filial realista, sobre todo en la primera mitad, no es reflejo de su delicada situación en la tabla. Durante los primeros 45 minutos, los donostiarras fueron los amos de un balón que al Amorebieta le duraba muy pocos segundos. Aún así, fueron los locales los primeros en avisar, cuando a los diez minutos Muniozguren estrelló el esférico en el larguero tras un buen centro de Aldalur al segundo palo.

Con el susto en el cuerpo, el Sanse apostó por la presión y el juego de toque para hacerse dueño del partido. Las marchas al primer equipo de jugadores clave durante la pasada campaña como Illarramendi, Iñigo Martínez, Cadamuro o un Rubén Pardo que se está abriendo hueco en las alineaciones de Montanier, comenzaron a pasar desapercibidas. La sensación de peligro fue continua, porque los de Kodro dispusieron de numerosos saques de esquina y faltas cercanas a la portería de Etxebarrieta. No obstante, para ganar un partido, además de mimar el esférico, hay que probar al meta rival.

Y eso fue precisamente lo que les faltó a los visitantes, que movieron de una lado para otro a la defensa zornotzarra, pero pocas veces lograron superarla. Un disparo raso y centrado de Ozkoidi tras una gran combinación con Colinas, un tiro cruzado de Sangalli después de una buena jugada dentro del área y un remate de cabeza desviado de Etxebaguren fueron las ocasiones más claras para los txuri-urdin. El último minuto de la primera parte fue un aviso de lo que pasaría en la segunda. Cuevas, primero, y Candelas, después, probaron desde lejos a Mandaluniz. De ese modo, ambos conjuntos se fueron al vestuario con la sensación de que el filial realista había jugado mejor, pero esa superioridad no se había reflejado en el número de ocasiones.

A pesar de tener las bajas por lesión de los tres máximos goleadores del equipo, como son Zarandona, Ubis y Arman, el Amorebieta salió en la segunda mitad decidido a buscar la portería realista. Aldalur volvió a poner un balón en la cabeza de Muniozguren, que esta vez remató desviado. Con la afición volcada, los azules se lo empezaron a creer. Larreategi se quedó a escasos centímetros de conectar un cabezazo que hubiera supuesto el tanto. Después, un disparo cruzado de Aldalur se marchó rozando el palo.

final agónico Fue en el 72 cuando Lusima, con la colaboración de Mandaluniz, hizo subir al marcador el gol del triunfo. El disparo del jugador cántabro, llegado del Alavés en enero, salió centrado a las manos del portero, pero éste no fue capaz de blocar el balón y se le escapó de entre los brazos al interior de su portería. Tan solo dos minutos después, Alaña salvó el empate al despejar desde la línea de gol un buen remate de Aketxe. El final fue agónico para los zornotzarras, que pudieron sentenciar en una doble ocasión de Candelas y Muniozguren, pero tanto el cabezazo del primero como la chilena del segundo besaron el larguero.