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Y Maradona se hizo divino

El fútbol conmemora hoy el fabuloso gol que el genio argentino marcó a Inglaterra en México'86, coronado con una argucia no menos talentosa: aquella 'mano de Dios'

Y Maradona se hizo divino

ARGENTINA 2-1 INGLATERRA

ARGENTINA: Pumpido; Ruggeri, Brown, Olarticoechea, Cuciuffo, Maradona, Burruchaga, Batista, Giusti, Enrique y Valdano.

INGLATERRA: Peter Shilton, Butcher, Sansom, Glenn Hoddle, Gary Stevens, Fenwick, Steve Hodge, Reid, Trevor Steven, Lineker y Beardsley.

Goles: 1-0: Min. 52; Diego Maradona de jugada individual, arrancando desde campo argentino. 2-0: Min. 55; Diego Maradona golpea el balón con la mano sobre la salida del meta Shilton. 2-1: Min. 81; Gary Lineker.

Árbitro: Ali Bennaaceur (Túnez). Amonestó a Terry Fenwick (Min. 9), por Inglaterra; y a Sergio Batista (Min. 60) por Argentina.

Incidencias: Partido de cuartos de final del Mundial de México'86 disputado el 22 de junio de 1986 en el estadio Azteca de México DF ante 114.580 espectadores.

TAL día como hoy, justo hace 25 años, en el estadio Azteca de México DF, ante 114.580 espectadores, según datos de la FIFA, en los cuartos de final del Mundial'86, Diego Armando Maradona anotó frente a Inglaterra dos goles memorables. El primero está considerado como el mejor gol de la historia, y la propia FIFA, a raíz de una encuesta realizada a través de internet durante el Mundial'2002 de Corea del Sur y Japón, lo tiene señalado oficialmente como el mejor gol del siglo.

Aquel día Diego Armando subió definitivamente a los altares, y para los argentinos se convirtió en un dios viviente. Un dios pagano, pero divino a los efectos, a quien se le comprende, disculpa y tolera cualquier desmán, y ha cometido unos cuantos en su vida, porque aquel 22 de junio de 1986 provocó en Argentina una enorme convulsión.

Si magnífico fue el primer gol de Maradona y colosal el engaño con el que anotó el segundo, con la mano de Dios, según definió el propio Pelusa, el resultado sociológico no habría tenido la misma trascendencia si enfrente no hubiera estado Inglaterra, que cuatro años antes infligió a los argentinos una humillante derrota en la Guerra de las Malvinas.

Maradona resarció a través del fútbol, que allá es religión, a los argentinos, un pueblo propenso a la melancolía, quizá por su condición de europeos emigrantes, en permanente exilio, que celebraron aquella victoria por 2-1 como un aquelarre; una enorme catarsis colectiva que en cierto modo les liberó del complejo de inferioridad provocado por la fabulosa flota de guerra enviada por la primera ministra británica Margaret Thatcher al Atlántico Sur para recuperar un grupo de islas azotadas por el gélido viento de la Antártida, de gran valor sentimental, pero de una pobreza evidente, porque sigue sin confirmarse la supuesta existencia de petróleo en sus inmediaciones.

la banda sonora La victoria futbolística, coronada con la conquista del Mundial, cerraba psicológicamente un ciclo clave en la historia reciente de Argentina, abierto por la derrota de las Malvinas que, de lo malo, acabó con la dictadura militar.

Aquellas dos excelsas jugadas tuvieron además banda sonora, porque ya no se comprende aquel partido sin la desaforada narración que realizó para la televisión argentina el comentarista uruguayo Víctor Hugo Morales, que bautizó al Diego como barrilete cósmico.

"Agradezco a Dios haber estado allí. Le debo al genio de Diego haber trascendido. Me dejé llevar por la ansiedad de que la jugada llegara y no relaté. Digo: 'Genio, genio, genio, ta, ta, ta'. Anuncio que algo grande va a suceder, pero no digo qué pasa. No me gusta esa parte. Hay alegría, rabia, admiración, fascinación, pero no es un gran relato. Me sentí como se me hubieran filmado borracho y desnudo. Me gusta lo que viene después: la jugada de todos los tiempos. Y así ha sido", recordó el locutor en unas recientes declaraciones al diario As.

El propio Maradona describió entonces la escena con estas palabras: "La jugada se dio como para darle el pase a Valdano que venía corriendo a mi izquierda. Pero cuando llegué a la zona en la que me rodeaban y no tenía espacio, seguí corriendo y llevando la pelota corta en el pie fui superando rivales. Finalmente, me tuve que tirar para empujarla y superar a Shilton".

burruchaga y el retrato Maradona arrancó desde su campo y, tras eludir a seis jugadores ingleses, mandó la pelota a la red. El gol del siglo también retrató para la posteridad a los jugadores ingleses Glenn Hoddle, Peter Reid, Kenny Sansom, Terry Butcher, Terry Fenwick y al portero Peter Shilton. Todos los que Diego superó con su corta e imprevisible gambeta. El centrocampista Jorge Luis Burruchaga sobrecargó aquella estampa con una frase cargada de retranca, memorable: "Con el pase que le di a Maradona, si no hacía gol era para matarlo".

El seleccionado argentino había pasado la primera ronda del Mundial, tras superar a Corea del Sur por 3 a 1, a Bulgaria por 2 a 0 y empatar en un gol con Italia.

En octavos de final, el equipo dirigido por Carlos Salvador Bilardo, pero alimentado psicológicamente por la absoluta y entusiasta ascendencia de Maradona, eliminó a Uruguay (1-0 con un gol de Pasculli), en Puebla. Ese triunfo le permitió jugar en el estadio Azteca los cuartos de final frente a Inglaterra, que terminó la primera fase segundo en el grupo F tras perder contra Portugal, empatar con Marruecos y vencer a Polonia. En octavos de final goleó a Paraguay por 3-0.

Y entonces el fútbol quedó marcado por un antes y un después.