bilbao. Raúl Fernández (Bilbao, 13 de marzo de 1988) ocupará en el Athletic la vacante dejada por Armando, por lo que Joaquín Caparrós da la oportunidad a un hombre de la casa en un puesto siempre delicado. El de Indautxu lo asume como un reto, pero avisa de que no vuelve para "perder el tiempo", sino para "aprender pero también para competir y ganarme minutos".
Se convierte en el segundo guardameta del Athletic. ¿Cuándo recibió la comunicación?
Hace semana y media. Hablé con el representante, que me comunicó que me quedaba en el Athletic. Cuando volví de Granada, me confirmaron que iba a ser el segundo portero, hablé con Luis Llopis (entrenador de porteros) y con Javier Reyes (preparador físico) para saber el plan de trabajo.
¿Ha sido Luis Llopis su valedor?
Llopis ha sido uno de los valedores. Me dijeron también que el míster (Joaquín Caparrós) ha tenido mucho que ver, ya que me conoce como portero. También han estado los profesionales del club que siguen a los cedidos, en mi caso con (Juanjo) Lasuen. Son informes que suman, por lo que no ha sido sólo una persona la valedora.
Para usted, por tanto, se trata de un reto enorme.
Después de dos años fuera y salir de casa, hay que seguir subiendo escalones. Éste es uno bastante grande, que va a ser difícil pero al mismo tiempo ilusionante.
Como dice, ha chupado barro en el Conquense y en el Granada en Segunda División B. ¿Se está ante un nuevo Raúl Fernández?
Evidentemente. Mis experiencias fuera se multiplican por tres. Estar en equipos con gente experta, que ha jugado en Primera División y en un vestuario con internacionales, permite que te sientas en un equipo de primer nivel y hace que me prepare para lo que me viene a partir de ahora. Llego bastante más madurado tanto en el aspecto deportivo como personal.
En las últimas semanas, ha sonado Asier Riesgo como alternativa a Gorka Iraizoz, aunque al final el club ha apostado por un portero de la casa. ¿Se siente más presionado?
No. Armando se ha retirado y ahora es el momento de las nuevas generaciones. Es algo normal y nada extraño. Responde a las pautas que debe seguir un club de cantera. Asier Riesgo es un portero que si pagas cero por su traspaso, veo normal que se piense en él como alternativa a Gorka.
¿Por qué da vértigo confiar en un portero de Lezama?
Estuve aquí con 19 años y entonces no tuve la oportunidad de jugar. Me imagino que el míster ha tenido mucho que ver al confiar en gente de la casa. Mi caso se trata de un proceso necesario e importante que no ha llegado de golpe para disponer de más opciones de las que he disfrutado antes.
Ocupará la vacante dejada por Armando, un portero de perfil opuesto al suyo.
Nos vamos a parecer los dos en que trabajamos a tope. Él lo ha hecho con la misma ilusión de un chaval de 22 años, mi edad. Todos sabemos cómo era el carácter de Armando y he aprendido mucho de él porque hemos compartido entrenamientos y vestuario. Somos dos porteros distintos físicamente y en las características. Es bueno que se rejuvenezca la plantilla.
¿Pesa la portería del Athletic?
Aún no lo he comprobado, pero no me obsesiona. Vengo a afrontar un nuevo reto, que no me supone ninguna presión.
Gorka Iraizoz es su referencia. ¿Qué puede decir del navarro?
Cuando he entrenado con él, me sirvió mucho de ayuda, sobre todo al principio cuando empezaba a asomar la cabeza. Era mi referente, ya que seguía sus consejos y su forma de entrenar. Ahora será distinto, vengo más a competir que a estar detrás suyo, aunque todos sabemos que Gorka es un gran portero.
O sea, que no se conforma con el "sambenito" de suplente que le pueden colgar.
Si he vuelto al Athletic ha sido con todas las consecuencias, si no me hubiera quedado en casa. Vengo a pelear ya sea en amistosos, en Copa o en Liga. No he venido a perder el tiempo. Vengo a aprender y a esforzarme, pero también a competir y a ganarme minutos.
Con 22 años le toca dar el salto.
Si no hubiera vuelto al Athletic, tampoco me habría puesto nervioso, porque mi progresión ha sido buena. En el Granada he mejorado mucho y mi camino estaba llamado a seguir allí en Segunda División. Me han llamado del Athletic y estoy encantado por ello.
Hace tres años no tuvo la oportunidad de debutar en el primer equipo. ¿Cómo recuerda aquellos momentos?
Recuerdos tristes y bonitos. Los segundos fueron entrenar e ir convocado con el primer equipo. Los más duros fueron cuando vi cómo aquella ilusión desapareció. Me tocó de nuevo volver al filial, mentalmente estaba pensando en el primer equipo y me costó bajar al Bilbao Athletic. Todo aquello me sirvió para hacerme más fuerte e, incluso, creo que mejor portero.
En el Granada perdió la titularidad en el último tramo. ¿Que ocurrió para que fuera así?
Llegó un nuevo entrenador (Fabri) y coincidió con una mala dinámica de resultados. Se decidió cambiar de portero cuando estábamos muy contentos tanto el club como yo. No hay que darle más vueltas.
¿Temió que con su suplencia se cerrara la puerta del Athletic?
Por el año que estaba haciendo, no. Sé que el Athletic valoraba de forma positiva mis prestaciones y sabía de mi evolución, por lo que estaba tranquilo.
¿Cómo se presenta ante los que no le conocen?
Como una persona humilde y trabajadora, que dentro del vestuario aporta cosas. Me siento un portero seguro que intenta transmitir esa seguridad al equipo.
Con sus casi dos metros de altura, se hará fuerte en el juego aéreo.
Es una de mis virtudes. La altura siempre ayuda, pero hay que estar coordinados en todos los movimientos, que se trabajan mucho.
Vuelve al Athletic, en cambio Iago Herrerín abandona el club. ¿Cómo ha recibido la noticia?
Con Iago he tenido muy buena relación y es un gran chaval. Quizá ha pensado que se acaba su ciclo en el filial y buscaba, por ejemplo, un equipo de Segunda que te obligue a competir y a tener más exigencia.
¿Cuál es su referencia en la portería?
Me suelo fijar en todos los porteros y saco lo mejor que tiene cada uno. Me gusta el juego de pies de uno, el carácter de otro... Quizá Iker Casillas pueda ser un referente, pero no es cuestión sólo de personalizar.