El binomio cultura y creatividad que mueve un territorio
DEIA organizó ayer un interesante encuentro que sirvió para refrendar la apuesta, tanto pública como privada, que se hace en el territorio por la cultura que nace de Bizkaia y Bilbao
Bizkaia crea futuro desde la cultura. Las Industrias Culturales y Creativas (ICC) se han consolidado en los últimos años como uno de los sectores estratégicos tanto del territorio, como de su capital Bilbao. Lo que durante mucho tiempo se percibió únicamente como un ámbito ligado a la programación cultural o a la celebración de grandes eventos se ha revelado, en realidad, como un auténtico motor económico y social para el territorio.
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Así, la creatividad y la cultura, entendidas en su sentido más amplio, se han convertido en una palanca de desarrollo capaz de generar empleo, atraer talento y proyectar la identidad de Bizkaia mucho más allá de sus fronteras; y sin nada que envidiar a centros como Madrid que siempre ha concentrado la hegemonía en este sentido.
En este contexto, DEIA volvió a reunir en la mañana de ayer en el Palacio Euskalduna a profesionales, instituciones y agentes privados del sector en un encuentro que buscaba analizar el presente y el futuro de este ecosistema creativo. La cita puso el foco en el peso creciente que las ICC tienen en la economía del territorio, pero también en los retos que afrontan en un momento de profundos cambios tecnológicos, sociales y culturales.
Porque si algo ha quedado claro en los últimos años es que la cultura, y ayer se puso en voz alta en varias ocasiones durante esta interesante jornada, ya no puede entenderse como un elemento accesorio dentro de la economía. Al contrario, forma parte de un sector productivo con impacto directo en el desarrollo de ciudades y territorios como coincidieron los ponentes invitados a estas dos mesas redondas.
La cultura sigue siendo uno de los espacios donde las personas se encuentran, se reconocen y dialogan en comunidad
Bajo la batuta y la moderación del periodista Txema Gutiérrez tuvimos la suerte de contar con Ainara Basurko, diputada de Promoción Económica en la Diputación Foral de Bizkaia; Begoña de Ibarra, directora general de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia; Iñaki López de Aguileta, director del Área de Cultura del Ayuntamiento de Bilbao; Felipe Jiménez Luna, director de Estrategia Digital de Banijay Iberia; David Pedrosa, director de la Escuela de Cine del País Vasco; Yurdana Burgoa, CEO de Last Tour; el productor Carlos Juárez, CEO de Basque Films; el director de cine y guionista Mikel Rueda y Laura Abril, directora ejecutiva de Ficción y Desarrollo de Negocio Global de Buendía Estudios.
Un ecosistema con fuerza
En Bizkaia, este fenómeno es especialmente visible: empresas audiovisuales, productoras, estudios de diseño, compañías escénicas, editoriales, estudios de videojuegos o proyectos vinculados a la innovación cultural conforman un tejido cada vez más amplio y diverso.
El crecimiento no es solo cualitativo, también cuantitativo. Las producciones aumentan, los contratos se multiplican y el impacto económico del sector sigue ampliándose. Detrás de cada proyecto cultural hay profesionales, empresas, técnicos y creadores que aportan valor añadido a la economía local. Pero además de generar actividad económica, las ICC aportan algo que no siempre se puede medir en cifras: identidad, diferenciación y relato propio que nada tiene que envidiar a lo que se hace fuera de aquí.
Bizkaia ha sabido aprovechar ese potencial. Desde lo local hacia lo global, el territorio ha ido construyendo una proyección cultural cada vez más sólida. Las producciones que nacen aquí viajan hoy a festivales, plataformas y escenarios internacionales, demostrando que el talento local puede competir en cualquier mercado tanto del resto del Estado como del panorama internacional. Y lo hace, además, con una personalidad propia que bebe de la cultura vasca, de su lengua y de su manera particular de entender la creación.
En este proceso han sido clave tanto las instituciones públicas como los agentes privados que caminan de la mano y ofrecen sinergias entre sí. El apoyo institucional a la cultura ha permitido consolidar infraestructuras, programas de impulso y espacios de creación que hoy forman parte del ecosistema cultural del territorio. Pero también ha sido determinante la implicación del sector privado, que cada vez apuesta más por la cultura como un ámbito de inversión y desarrollo.
Apoyar la cultura en todas sus expresiones y disciplinas no solo nos hace más competitivos como territorio, sino también mejores como sociedad
Porque una de las ideas que sobrevuela cada vez con más fuerza en el debate cultural, y que se volvió a repetir en la jornada de ayer, es precisamente esa: la cultura no es un gasto, es una inversión. Invertir en cultura significa apostar por el talento, por la creatividad y por la construcción de una sociedad más crítica, más cohesionada y más preparada para afrontar los desafíos del futuro. Una cultura que nos hace mejores personas, mejores ciudadanos.
¿La Inteligencia Artificial acabará con la cultura?
De la misma manera que el cine no acabó con el teatro, ni la televisión con la radio, las nuevas tecnologías (y sobre todo la IA) no acabará con este sector. Lo podrá mutar, cambiar y complementar, pero nunca desaparecerá.
En un mundo cada vez más digitalizado, el sector cultural se encuentra ante un nuevo escenario marcado por la irrupción de tecnologías como la inteligencia artificial. Lejos de percibirse como una amenaza, muchos profesionales del sector consideran que estas herramientas pueden convertirse en aliadas. Tal y como señalaron durante el encuentro, la IA no ha llegado para sustituir el trabajo creativo, sino para transformarlo y enriquecerlo todavía más.
La tecnología, en este sentido, puede abrir nuevas posibilidades de producción, optimizar procesos y facilitar la experimentación artística. Pero la base sigue siendo la misma: las ideas, la creatividad y la mirada humana que hay detrás de cada proyecto cultural.
En Bizkaia, además, existe una base sólida para afrontar este futuro. El territorio cuenta con infraestructuras, medios técnicos y profesionales altamente cualificados que permiten desarrollar proyectos culturales de primer nivel. Estudios de producción, equipamientos escénicos, centros de innovación y espacios de creación forman parte de un ecosistema que nada tiene que envidiar al de otros grandes polos culturales del Estado.
Durante mucho tiempo, la centralidad cultural de ciudades como Madrid parecía difícil de cuestionar. Sin embargo, la realidad actual demuestra que Bizkaia tiene capacidad para competir, producir y exportar cultura con la misma ambición. El talento está aquí, las herramientas también, y el mercado cada vez mira más hacia proyectos locales que nacen fuera de los grandes centros tradicionales.
Una IA que se acelera cada vez más y que impacta en la industria cultural y creativa
Pero más allá de los datos económicos y de las cifras de crecimiento, hay otro aspecto que convierte a la cultura en un sector estratégico: su capacidad para generar cohesión social. En una época marcada por la velocidad, la hiperconectividad y la sensación de que lo humano se mueve solo entre algoritmos y pantallas, la cultura sigue siendo uno de los espacios donde las personas se encuentran, se reconocen y dialogan.
La música, el cine, el teatro, la literatura o el arte no solo generan actividad económica. También construyen comunidad, refuerzan identidades y ayudan a imaginar el tipo de sociedad que queremos ser. En ese sentido, las Industrias Culturales y Creativas desempeñan un papel fundamental en la construcción de un proyecto colectivo.
Bizkaia parece haber entendido bien esta idea. El impulso que ha experimentado el sector en los últimos años demuestra que apostar por la cultura es apostar por el futuro. Un futuro en el que creatividad, tecnología y talento local se combinan para generar oportunidades, riqueza y bienestar social.
El camino recorrido hasta ahora invita al optimismo. Las producciones crecen, el sector gana peso dentro de la economía y cada vez más profesionales encuentran en la cultura un ámbito donde desarrollar su carrera. Pero, sobre todo, se consolida una idea que hace no tanto tiempo parecía lejana: que la creatividad no es solo una expresión artística, sino también una herramienta de desarrollo territorial.
Así es como en Bizkaia se avanza por una senda en la que cultura y economía van de la mano. Un camino que demuestra que apoyar la cultura no solo nos hace más competitivos como territorio, sino también mejores como sociedad.
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