En la cita de mañana contaremos con Iñaki López de Aguileta. Es doctor en Pedagogía (con una tesis doctoral sobre política cultural), licenciado en Psicología, máster en Gestión Cultural y postgrado en Gestión de empresas y entidades culturales. Su vida profesional ha estado siempre vinculada a la gestión cultural en el ámbito local y por eso es un perfecto ponente para este encuentro organizado por DEIA para mañana.
Desde 1990 trabaja en el Ayuntamiento de Bilbao, donde ha sido director de centro cívico, coordinador de Actividades culturales, jefe de Publicaciones y Proyectos, subdirector de Programación Cultural y director del Área de Cultura (puesto que ocupa desde 2008 hasta la actualidad).
En razón de su cargo ha participado en los Patronatos y Consejos de Administración de numerosas instituciones culturales de la capital (Teatro Arriaga, Bilbao Bizkaia Museoak, Azkuna Zentroa, Bilbao Arte, Fundación Blas de Otero…).
Además, ha sido miembro del Consejo Vasco de la Cultura y en el año 2000 publicó el libro “Cultura y ciudad”, considerado en su momento como uno de los manuales más completos sobre política cultural municipal.
Lo dicho, un perfil perfecto el de Iñaki López de Aguileta que nos acompañará en la primera de las dos mesas de debate que conforman este espacio de reflexión sobre industrias culturales y creativas en Bizkaia y Bilbao. Una ocasión que este profesional aprovechará para poner sobre la mesa el Plan Estratégico de Cultura 2023-2033 como la hoja de ruta municipal para consolidar el papel de Bilbao como ciudad de la cultura.
“Entendemos la cultura en una doble dimensión: como herramienta de desarrollo económico y como valor en sí mismo. Por una parte, la cultura posiciona internacionalmente a Bilbao y contribuye de manera notable al crecimiento de nuestro PIB. Hemos de ser capaces de mantener un sector cultural y creativo fuerte en toda la cadena de valor, generando empleo de calidad y marca de ciudad. Por otra parte, hemos de garantizar una programación cultural estable y de calidad, tanto en el centro como en los barrios, para que el derecho ciudadano a la cultura pueda realmente ejercerse”, matiza.