ENCUENTRO DEIA: MUJER Y EMPRESA

La igualdad como oportunidad de crecimiento en las empresas

Lejos de ser una cuestión de confrontación, la paridad en el ámbito laboral busca crear sinergias y aunar talento entre hombres y mujeres. No es tarea fácil pero se perciben importantes avances, si bien "queda mucho por hacer"

02.03.2020 | 12:16
Las participantes en el Encuentro DEIA analizaron el papel de la mujer en la empresa hoy en día desde su propia experiencia en este ámbito.

LA realidad, dificultades, retos€ de la mujer en la empresa en nuestros días fueron abordados con detalle en el Encuentro DEIA Mujer y Empresa, que reunió en las instalaciones del periódico a Ane Epalza, gestora de Comunicación para Bizkaia, Cantabria y Palencia en Coca-Cola European Partners Iberia; Marta Uriarte, directora gerente del Puente Bizkaia; y Elixabete Insausti, administradora concursal y socia de Gualbi Asesores. En tanto que son la voz de la experiencia, consideran que "la paridad aporta riqueza en beneficio común" pero destacan que la igualdad pasa por un compromiso de hombres y mujeres.

Un breve repaso histórico sirvió para contextualizar el tema. En él, Marta Uriarte recordó cómo "desde el siglo XVII, la mujer ha ido consiguiendo derechos gracias al feminismo, que ha ido dando pasos, de forma pacífica y convenciendo". A su modo de ver, "como seres humanos, todos venimos a este mundo con capacidades, el género es lo de menos, pero la historia no nos ha dado la misma oportunidad a hombres y mujeres y a base de este movimiento se están consiguiendo logros, como que se reconozca nuestra capacidad y talento".

Partiendo de la premisa de que "la empresa es un lugar legítimo tanto para hombres como para mujeres, porque la capacidad de crear y de hacer es innata al ser humano, al margen del género, y todos tenemos los mismos derechos", tal y como expone Elixabete Insausti, las tres participantes coinciden en que se están dando pasos. Hay avances, motivados en parte por la presión social, según matiza la directora gerente del Puente Bizkaia, para quien "las mujeres nos estamos movilizando y haciendo visibles y eso está ayudando a que tanto las empresas como la sociedad tomen conciencia". Pero "queda mucho por hacer", afirman con rotundidad.

Compromiso Por su parte, Ane Epalza añade la necesidad de "un compromiso de la sociedad y puesto que el reflejo de la sociedad debería estar en las empresas, el compromiso es también de estas últimas, cada una en su medida, siendo las grandes, tractoras". Sin olvidar el compromiso institucional. "Vivimos en comunidad y el compromiso, por tanto, ha de ser colectivo", reivindican las ponentes.

Al hilo de lo expuesto, la socia de Gualbi Asesores apela a la colaboración de ambos sexos en pro de la igualdad, porque se trata de "una lucha que afecta al conjunto de la sociedad. En tanto que esto no cale no vamos a llegar muy lejos", asegura. Si bien las tres representantes del mundo de la empresa se congratulan de que "de un tiempo a esta parte se está hablando más de igualdad y cuanto más se visibilice esto, se favorecerá la normalización".

Remontándose a sus inicios en el mundo laboral en 1985, Marta Uriarte reconoce que entonces "no había tanto ruido como se está haciendo ahora por la igualdad, la reivindicación está ahora más encima de la mesa", dice.

Las diferencias varían según el sector. Como detalla la gestora de Comunicación para Bizkaia, Cantabria y Palencia en Coca-Cola European Partners Iberia, "en nuestra casa, el porcentaje de mujeres es del 24%", dado lo cual urge a las empresas a tomar medidas. En el mundo judicial y en el sanitario, por ejemplo, hay más mujeres que hombres, percibe Elixabete Insausti, al tiempo que comprueba que "hay más presencia femenina en los sectores en los que más se puede conciliar". No obstante, las expertas recalcan que la flexibilidad "debería entenderse para las familias, no solo para la mujeres".

A este respecto, según ellas, "si no hay igualdad en el ámbito doméstico es imposible que la haya en el ámbito laboral".

Liderazgo empresarial Ahondando en las esferas de liderazgo, la desigualdad se hace más patente. El porcentaje de mujeres directivas en España se sitúa en el 30%, mientras que la Comisión Europea recomienda el 40%. Y el número de consejeras en las empresas solo llega al 13%, teniendo en cuenta, además, que muchas participan en varios consejos, tal y como hicieron saber las participantes en el encuentro. En las empresas del Ibex, en concreto, hay más de 400 consejeros hombres, mientras que las mujeres solo son 108.

En este sentido, Coca-Cola European Partners Iberia alcanza el 28% de mujeres en puestos de dirección. En 2017, la compañía adquirió el compromiso de que para 2025 haya un 40% de mujeres en estos puestos. Ello como reflejo de que "tomando medidas concretas se garantiza la igualdad, que debe partir de la base".

Datos europeos ratifican que en 2029, el liderazgo con equilibrio de género sigue siendo una excepción, como dio a conocer la administradora concursal. El Estado español está muy lejos de la equiparación en puestos de liderazgo y en Euskadi "estamos por debajo del nivel estatal, con un 22% de mujeres directivas", resalta. Debido, en parte, a la tradición industrial, que pesa mucho, y al entorno de pymes en las que es más difícil gestionar la paridad, precisan las expertas. "El sector industrial está muy masculinizado, hay una inercia y cuesta romper esos prejuicios. Solo dos de cada 10 empresas tienen un plan de igualdad", anota Marta Uriarte.

En este punto, Elixabete Insausti trae a colación el hecho de que el embarazo constituya una de las barreras a la igualdad, pese a que "puede ser una baja tan planificada que no tenga repercusión en la vida laboral de una persona". Y lamenta que sea así cuando en realidad "habría que fomentar la natalidad". "El progreso es cuestión de ambos sexos", refrendan Ane Epalza y Marta Uriarte. Para ellas, aparte del esfuerzo y el sacrificio personal que suponen los puestos de liderazgo, habría que facilitar el camino para que a las mujeres, la maternidad no les obligue a renunciar a un puesto de responsabilidad. Un reto en el que "te tiene que acompañar el entorno, incluso familiar, la empresa...".

Según se desprende de sus aportaciones, en definitva, para llegar al liderazgo empresarial de la mujer en los mismos niveles que en el hombre hacen falta "medidas personales, que una misma lo quiera, y que la empresa no te ponga obstáculos (que tenga jornadas flexibles, que luche por la igualdad de oportunidades, que no haya brecha salarial, que haya una carrera de sucesión clara y transparente, etc.)".

A los prejuicios existentes, que "de una manera sutil te pueden cortar el camino" -arguye Marta Uriarte-, Ane Epalza suma el elevado nivel de autoexigencia de la mujer, buscando la perfección, que "nos boicotea y autolimita en el fondo". Con todo, la forma de trabajar de las mujeres incomoda a muchos hombres, pero "tampoco se trata de asumir el rol masculino en las empresas", defienden.

En conclusión, la directora gerente del Puente Bizkaia deja claro que "el mundo está cambiando de tal forma que las empresas deben reaccionar y ver que la diversidad, la igualdad, es una oportunidad de riqueza y de crecimiento. Las mujeres tenemos otra forma de sentir, de hacer y de estar en el mundo que aporta mucho. De hecho, está demostrado con datos que en empresas donde hay mujeres directivas, la rentabilidad es superior al 5%", con lo cual, "hay que romper complejos, estereotipos y tics, a veces inconscientes", introduce la socia de Gualbi Asesores

Falta de referentes De cara a las futuras generaciones, otro escollo es la falta de referentes, ni reconocidos ni valorados. De ahí la importancia de hacer a las mujeres más visibles en sus distintos trabajos en el día a día. Lo ideal sería "que cada una pudiera escoger el trabajo que quiera pero teniendo en mente todo lo que puede hacer", anhela Ane Epalza.

Muestra de los estereotipos que subyacen son cifras como la de que solo el 7% de las niñas que estudian baraja la posibilidad de convertirse en científicas (en ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas). En la propia empresa se van haciendo los sesgos, por las cualidades femeninas más enfocadas a los recursos humanos, a la comunicación, por ejemplo, por la persuasión, la empatía€ que "puede ser igualmente válido para una dirección general o para un consejo", reclaman las expertas.

En paralelo, tal y como ellas captan, la mujer, en general, es "buena negociadora en la empresa, pero muy mala negociadora para sí misma, por sus propias inseguridades y complejo de inferioridad". Y entre las propias mujeres falta trabajar más el networking, "conocernos más, apoyarnos y hacer palancas, promocionarnos y crear una red que nos empuje y promocione". Es decir, ellas no han desarrollado el corporativismo. "El networking es fundamental, pero consolidar esa red requiere invertir un tiempo que la mujer de hoy, que es multitarea, no tiene si no comparte esas tareas", observan.

Los encuentros entre mujeres ayudan, son como "una pantalla de cara al exterior", alaba Elixabete Insausti. "Y se dan cada vez más", vislumbra Ane Epalza.

Evocando palabras de Ana María Llopis, una de las dos primeras y únicas mujeres en dirigir una empresa cotizada en el Ibex 35, la socia de Gualbi Asesores se muestra convencida de que "la escalera que deben subir las mujeres hay que ponerla para subir y dejarla puesta para el resto". De ahí que haya que ir haciendo el camino para que las jóvenes lo sigan y lo asuman con naturalidad. A ellas les lanzan el mensaje de que "somos muy capaces, muy valiosas y muy necesarias".

Los equipos son mejores cuanto más diversos sean porque son el reflejo de distintos puntos de vista y de sensibilidades necesarias, con lo cual las sinergias son muy valiosas. Una afirmación que las tres creen "incuestionable" y que viene reforzada por los datos que demuestran que "son más rentables las empresas con mujeres en puestos directivos", argumenta Marta Uriarte.

Para ellas, sin lugar a dudas, "la sociedad no te lo pone fácil y para cambiarla hace falta que las mujeres estén ahí, ya que se está perdiendo mucho talento".

La situación es complicada, con una brecha que persiste en el sentido de que ellos siguen ascendiendo y las mujeres no, la tasa de desempleo y la parcialidad que les limita para creer como profesionales son mayores entre ellas€ En este escenario, ahora las grandes empresas tienen una política salarial más equiparada y transparente, al margen de géneros y en función de méritos, pero en las pequeñas y medianas persisten las diferencias. En suma, "nos falta ganar confianza en nosotras, más seguridad, ser mucho más vehementes y reivindicativas dentro de lo que es justo", apostilla la directora gerente del Puente Bizkaia. A lo que la administradora concursal incita a "dejar el sexo aparte, para primar currículum profesional y objetivos".

Crear sinergias Los hombres no están acostumbrados al liderazgo femenino. Y en esta línea, Marta Uriarte rescata una frase del periodista y escritor Eduardo Galeano que dice que "el machismo es la reacción del hombre ante una mujer sin miedo". A muchos de ellos les implica un cambio, y "los cambios producen vértigo. En el fondo es una lucha de poderes y de hegemonía", dicen las expertas. Pero como considera Elixabete Insausti, "no es una cuestión de confrontación ni de revancha, sino de inclusión y de crear sinergias, es una batalla que tenemos que librar todos en conjunto".

En otro orden de cosas, las tres protagonistas del encuentro culpan de cierta involución que se percibe en las nuevas generaciones a la falta de educación en valores y al déficit de respeto a la mujer. La publicidad, la moda, las canciones que cosifican a la mujer no ayudan. "Falta el compromiso de toda la sociedad", asevera Ane Epalza, y eso "hay que educarlo desde muy pequeños", señalan al unísono.

En opinión de la gestora de Comunicación para Bizkaia, Cantabria y Palencia en Coca-Cola European Partners Iberia, "la cuestión es reflexionar y tener la capacidad de elegir, sin presiones y sin ser cuestionadas por la decisión tomada".

A partir de tomar una decisión acerca de su vida profesional, la mujer se tiene que armar de amor propio, resistencia€ y estar dispuesta a sacrificios y renuncias para tirar hacia delante con lo que venga, y que te acompañe lo que tienes alrededor, expresan en sintonía. En suma, la conclusión a la que llegan es que "no va a ser fácil, nunca nadie te va a regalar nada y tienes que seguir luchando por lo que aspiras. Una carrera profesional requiere sacrificios, renuncias, esfuerzos y grandes ilusiones y aporta grandes recompensas, porque si no, no lo haríamos ".

ESFUERZO INSTITUCIONAL El apoyo institucional en la materia se plasma en medidas como los planes de igualdad o la flexibilidad laboral, sin embargo, las expertas aprecian diferencias en función del tamaño de las empresas, ya que en las pequeñas, la flexibilidad laboral, por ejemplo, pasa por un incremento de los costes que cualquier negocio no puede soportar. No dudan de que tiene que haber medidas, "porque ayudan, pero es muy complicado en la realidad del día a día de las empresas, sobre todo dependiendo del sector". Lo que no está reñido con que se dé la igualdad de oportunidades.

Para ello es preciso trabajar mucho en la educación desde pequeños y hacer conscientes muchos sesgos inconscientes y micromachismos para poder superarlos. "Hay mucho que mejorar, pero trabajando lo conseguiremos", enuncia Elixabete Insausti.

Por otro lado, ante la observación de los expedientes femeninos sobresalientes en carreras técnicas, como las ingenierías, que luego no se ve reflejado con la presencia femenina en este universo laboral, mantienen que la incorporación al mundo laboral real te hace ver las diferencias que no se perciben en la universidad".

El TALENTO, ÚNICA ARMA El talento es la única arma en pro de la igualdad, es lo que te aporta valor. "El objetivo es ver talentos, no hombres ni mujeres", proclaman. Pero "el corporativismo de los hombres y la lealtad priman sobre el talento, y eso es un lastre al final", apuntala Marta Uriarte.

Frente a esta realidad, la representante de Coca-Cola conmina a los hombres "con los que convivimos y trabajamos, a empatizar y hacer una reflexión" al respecto, puesto que "la lucha por la igualdad no es una pataleta y no se debe convertir en una guerra de sexos sino en aunar talento y oportunidades". Para ello, "la empresa debería ser un reflejo de la sociedad", según palabras de Elixabete Insausti. "Puesto que más de la mitad de la población somos mujeres, se impone tener sensibilidad en cualquier empresa hacia ellas, que pueden tener otra forma de ver la vida y de entenderla", abunda Ane Epalza.

Partiendo de que somos distintos, "nos complementamos, la diversidad aporta riqueza y es fundamental aumentar esa proporción de hombres y mujeres", complementa la directora gerente del Puente Bizkaia.

Con todo, las representantes del mundo empresarial reunidas por DEIA asumen que el cambio lo han de liderar las mujeres desde su actividad en la empresa, entre otros foros, con apoyo de su entorno, pero les preocupan las generaciones que vienen por detrás, a las que hacen ver que "son capaces y valiosas. Hay que darles seguridad y confianza, hacerlas valientes", exhorta Marta Uriarte. Y ello a todos los niveles, desde la educación, instituciones, empresas y la sociedad en general, concluyen esperanzadas.