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Tubos Reunidos anuncia concurso de acreedores por riesgo de "insolvencia inminente"

La compañía justifica la medida por las “tensiones de tesorería” mientras la CNMV suspende su cotización bursátil

Tubos Reunidos anuncia concurso de acreedores por riesgo de "insolvencia inminente"Gaizka Portillo

Tubos Reunidos comunicó en la tarde de hoy a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CMNV) que acudirá a un concurso de acreedores ante una situación que califica de “insolvencia inminente”. La solicitud fue presentada en el juzgado competente de Gasteiz. En un comunicado remitido a los medios a última hora de la tarde, la empresa aseguró que el consejo de administración ha tomado conocimiento de que, debido a las “tensiones de tesorería” que viene sufriendo Tubos Reunidos en los últimos meses, “agudizadas por la paralización indeseada de la actividad en la planta de Amurrio” –en alusión a la huelga indefinida en esta factoría desde el 16 de marzo–, “la sociedad se encuentra en una situación de insolvencia inminente”. 

En el comunicado oficial, la empresa indicó que “a día de hoy no se han podido garantizar especialmente la entrada relevante” de recursos financieros en caja, por lo que el consejo, “manteniendo la postura de prudencia que ha guiado su actuación, se ha visto obligado a solicitar la declaración de concurso voluntario de acreedores”. La semana pasada, la compañía ya admitió que valoraba acogerse al concurso de acreedores después de no haber logrado sus objetivos, como la entrada de nueva actividad, la reestructuración de la deuda o el acceso a nueva financiación.

“La decisión de presentar la citada declaración de concurso voluntario de acreedores –que también ha sido adoptada por el órgano de administración de las filiales de la sociedad– se ha adoptado tras recabar los oportunos asesoramientos externos y con la finalidad de proteger los intereses de los acreedores, trabajadores, proveedores y accionistas de la sociedad y sus filiales”, añadió Tubos Reunidos. A raíz de estas informaciones, la CNMV decidió suspender inmediatamente la cotización de las acciones al “concurrir circunstancias que pueden perturbar el normal desarrollo de las operaciones sobre los citados valores”.

Tubos Reunidos, que cuenta con una plantilla de algo más de 1.200 trabajadores en sus plantas de Amurrio y Trapagaran, atraviesa una difícil situación financiera, con una deuda que ronda los 265 millones de euros y un calendario de pagos que debe realizarse en los tres próximos años. Además, se encuentra inmersa en un ERE que supondrá la salida de 240 trabajadores. En 2021 recibió un préstamo de la SEPI a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, que tiene como propósito ayudar a empresas que habían entrado en especiales dificultades por la crisis derivada de la pandemia. Ese préstamo fue de unos 110 millones de euros, pero los intereses acumulados han elevado esa deuda hasta los 150 millones. La coyuntura internacional tampoco juega a favor de Tubos Reunidos. La crisis de Oriente Medio es el último capítulo en una historia a la que se suman los aranceles de Estados Unidos y el parón en las grandes economías europeas. El pasado 13 de abril la firma Ernst & Young, la consultora que ejerce labores de auditoría para la empresa, emitió un informe favorable de las cuentas de Tubos Reunidos, que registró el año pasado unas pérdidas de 118,1 millones, pero alertó de la situación de incertidumbre. Tubos Reunidos aseguró ayer, pese a todo, que su consejo “viene trabajando en los últimos meses en un plan de viabilidad que promueva la continuidad de la sociedad y de sus filiales”. 

Por otra parte, la Inspección de Trabajo de Araba ha registrado las 235 firmas de los trabajadores de Tubos Reunidos de Amurrio necesarias para convocar una asamblea en la que decidir si la huelga indefinida convocada en la planta alavesa se mantiene o no. Los operarios que respaldan la convocatoria del próximo 7 de mayo han pedido “confidencialidad” en la identidad de “promotores y firmantes”.

El pasado jueves, un grupo de trabajadores de la empresa comunicó a la dirección y al comité que habían recabado las firmas precisas para celebrar una asamblea este jueves 7 de mayo y plantear a la plantilla, compuesta por alrededor de 900 trabajadores, si desea un referéndum para seguir o no con la huelga indefinida y, en caso de apoyar la consulta, votar ese mismo día.

Hoy mismo, el comité de empresa de la planta alavesa, cuya mayoría ostentan ELA, LAB y ESK, emitió una nota en el que aseguraba que la convocatoria de esa asamblea “no es valida”, puesto que, en su opinión, “no respeta la legalidad, ni el Estatuto de los Trabajadores ni el convenio de Tubos Reunidos de Amurrio”. En su nota, el comité explica que las firmas “no han sido enseñadas ni trasladadas al comité”. “No hay ninguna asamblea general convocada”, zanja el comunicado. UGT no estuvo de acuerdo en este planteamiento del comité y CC OO Euskadi no participó en la reunión en la que se tomó esta decisión. Ambos sindicatos han sido favorables desde el comienzo a que la plantilla tome una decisión sobre la huelga.

La intención de los trabajadores que convocan la asamblea es celebrarla en la fábrica, aunque manifiestan sus dudas sobre “la seguridad” debido a “la situación existente en la entrada de la fábrica”. De hecho, en su comunicado, el comité de empresa hace un llamamiento a la plantilla a “reforzar desde el primera hora de la mañana el piquete del próximo jueves”. Los trabajadores que respaldan la asamblea han facilitado “la relación nominal” de los firmantes de la convocatoria “interesando expresamente la confidencialidad de la identidad” y que, aseguran, se ampara en el artículo 75 recogido en el convenio de Tubos Reunidos de Amurrio.