La presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, cree que los sistemas eléctricos español y portugués forman una "formidable máquina de generación renovable que Europa necesita", y defiende que el viejo continente precisa de un mayor despliegue de interconexiones para conseguir ser un mercado único energético.

En una entrevista con motivo del primer aniversario del apagón peninsular del 28 de abril de 2025, Corredor se hace eco del memorando de entendimiento entre España e Irlanda para explorar una futura interconexión eléctrica, y dice que no se puede hablar de plazos pues una obra así "requiere de análisis bastante profundos".

El acuerdo, suscrito hace una semana por la ministra española para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, y el ministro irlandés de Clima, Energía y Medio Ambiente, Darragh O'Brien, establece el marco de cooperación inicial, durante 3 años prorrogables, para desarrollar actividades conjuntas que faciliten este proyecto.

En virtud de este documento, los dos países dan mandato a sus respectivos transportistas de electricidad (Red Eléctrica por España y EirGrid por Irlanda) para que colaboren y determinen el potencial de la interconexión en cuestiones clave como los costes o los retos técnicos, y lo plasmen en un informe para ambos gobiernos.

Durante la charla, Corredor también explica que, en el caso de posibles infraestructuras trasnacionales como la que se plantea, aparte de estudiar si técnicamente es posible vistas las peculiaridades de los cables submarinos -sobre todo, su peso- también hay que hacer un análisis coste-beneficio.

Interconexión con el Golfo de Bizkaia

Este estudio es lo que permite garantizar que un sistema interconectado "va a ser mejor para los consumidores y para todos", prosigue la presidenta de la matriz de Red Eléctrica, e incide en que obras como esta requieren de "análisis bastante profundos", por lo que "son procesos largos".

"El acuerdo con Francia para la interconexión por el Golfo de Bizkaia supuso muchos años de análisis y, aún así, hubo que modificar el trazado en 2019 por novedades desde el punto de vista técnico del fondo marino", cuenta Corredor. Y prosigue: "es verdad que la tecnología evoluciona, pero los cables submarinos pesan mucho y tenderlos a tanta distancia con tanta profundidad es algo que, tecnológicamente, todavía no se ha conseguido hacer".

Mercado único europeo de energía

De acuerdo con la presidenta de Redeia, para España "tienen beneficios todas las interconexiones hasta que se llegue al nivel mínimo que la Unión Europea considera aceptable", especialmente si la región aspira a conseguir un mercado único europeo de energía. Para que esto sea así, es necesario que el nivel de interconexión entre países "sea más o menos equivalente". Es decir, que dentro de 4 años, en 2030, "tengamos todos, como mínimo, un 15% de interconexión respecto a la potencia instalada".

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Sin embargo, la península Ibérica está todavía por debajo del 3%, lo que genera una serie de deficiencias. En primer lugar, económicas, porque la energía española y portuguesa es, por lo general, más barata que en los países del entorno y, pese a ello, no puede fluir hacia el resto del continente. En segundo, técnicas, porque las interconexiones suponen una "mayor seguridad" para todos los sistemas.

En definitiva, continúa, estas infraestructuras "garantizan una mayor eficiencia en los precios y una mayor competitividad para el consumidor y las industrias", por lo que hay que seguir empujando para llegar a los niveles apropiados. Por lo pronto, está previsto que la nueva interconexión con Francia por el Golfo de Bizkaia esté en marcha a finales de 2027, aunque sólo se conseguirá llegar al 5%.