La innovación en Euskadi cuenta hoy con unas cifras históricas de inversión en I+D que la sitúan cerca de la media europea y una arquitectura científico-tecnológica ya consolidada. Sin embargo, el reto es convertir esa excelencia en más empresas innovadoras, atraer talento e inversión y reforzar la capacidad de las pymes para integrar la innovación en su actividad diaria.

Desde su posición al frente de Innobasque, ¿Cómo definiría el momento actual del ecosistema de innovación en Euskadi y qué elementos lo diferencian de otros territorios europeos comparables? 

El ecosistema de innovación en Euskadi es hoy sólido, maduro y en transición; estimamos que el esfuerzo en I+D alcanzará el 2,23% del PIB en 2026, su máximo histórico, aproximándose a la media UE-27, que es del 2,24% en 2024 (último dato publicado). Se ha consolidado la arquitectura científico-tecnológica —BRTA, Universidades, Ikerbasque, BERCs e institutos de investigación sanitaria—, pero persiste una brecha en la capa emprendedora, especialmente en tecnologías profundas (deep-tech) y creación de empresas basadas en ciencia. 

Frente a otros territorios europeos, Euskadi se diferencia por su fuerte base industrial y singularidades como el Concierto Económico, que permite diseñar políticas propias de I+D+i, o el modelo cooperativo. El reto es claro: convertir mejor la excelencia científica en nuevas empresas y atraer más inversión y talento, para competir en la nueva ola de innovación.

¿Cuáles han sido los principales avances en materia de innovación en los últimos años y qué factores han resultado determinantes para su consolidación? 

En los últimos años, la innovación en Euskadi ha avanzado sobre todo en la digitalización, la transición energética y la transformación de modelos de negocio, junto con un mayor desarrollo del entorno institucional y de colaboración entre empresas, ciencia y administraciones. 

Los factores clave para consolidar estos avances han sido políticas públicas sostenidas que aportan estabilidad (el compromiso sostenido del Gobierno Vasco de incrementar un 6% anual el presupuesto de I+D+i durante toda la vigencia del PCTI 2021-2030); la tracción empresarial, cuya inversión en I+D estima alcance los 1.161 millones en 2024, un 54,9% del total y la capacidad del sistema para conectar agentes diversos, especialmente cuando esa conexión se traduce en soluciones concretas.

En el actual escenario global, ¿Qué sectores estratégicos deberían liderar la transformación innovadora en unos años? 

En un escenario marcado por la fragmentación geopolítica, la doble transición verde y digital, y la carrera por la soberanía estratégica europea, la clave es realizar una apuesta selectiva y profundizar allí donde Euskadi tiene masa crítica y capacidad tractora real: fabricación avanzada y automatización, integrando IA, robótica y digitalización; energía y transición energética (renovables, redes inteligentes, hidrógeno) y en tercer lugar, biosalud, con una capacidad científica e industrial que va en aumento.

A esto se suma un ámbito transversal fundamental, el deep-tech, que conecta ciencia y empresa y será decisivo para generar nuevas ventajas competitivas. La clave es entrar en los nuevos nichos antes de que las ventanas de oportunidad se cierren.

¿Hasta qué punto cree que el tejido empresarial vasco, especialmente en el caso de las pymes, está preparado para afrontar los retos de la digitalización y la innovación? 

El tejido empresarial vasco parte de una base sólida, aunque con una preparación desigual. Estamos viendo como las grandes empresas están aumentando su inversión en I+D entre un 5-10%, mientras que las pymes están en niveles muy inferiores. Euskadi cuenta con un Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación robusto y con empresas —especialmente grandes y medianas— con capacidades avanzadas y trayectoria en innovación. Esto sitúa al conjunto en una posición favorable para abordar los retos de digitalización e innovación. La realidad de las pymes es más heterogénea.

En la mayoría de los casos, no existe tanto un problema de conciencia sobre la importancia de innovar, como de capacidad para hacerlo de forma efectiva: el reto está en poder priorizar, tomar decisiones, implementar y escalar iniciativas en un contexto de recursos limitados. Existe una base sólida, pero muchas pymes necesitan acompañamiento para convertir la innovación en un proceso continuo y con resultados reales.

¿Qué barreras culturales o estructurales siguen existiendo que dificultan una mayor adopción de la innovación en el ámbito empresarial? 

La escucha que venimos realizando en el ámbito empresarial permite identificar que las principales barreras que siguen dificultando la adopción de la innovación en las empresas son, sobre todo, de carácter práctico y organizativo. Barreras de implementación: las organizaciones saben que tienen que innovar, pero les cuesta llevarlo a la práctica; una cultura de innovación aún desigual; limitaciones en capacidades, tanto en ámbitos digitales y de inteligencia artificial como en innovación en la gestión o disponibilidad de perfiles adecuados; barreras administrativas, etc. 

El reto en Euskadi es acompañar a las organizaciones, especialmente a las pymes, en su capacidad real de implementar la innovación: decidir mejor, experimentar con menor riesgo y convertir oportunidades en resultados.

¿Cómo puede Euskadi posicionarse de forma más competitiva en el ámbito internacional como referente en innovación?

Euskadi compite desde la especialización, no desde el volumen. La clave es concentrar esfuerzos en nichos, donde ya existe masa crítica, como fabricación avanzada, energías limpias, biociencias o materiales avanzados, y proyectarlos internacionalmente a través de alianzas estratégicas europeas.

También es necesario seguir aumentando la inversión privada en I+D y mejorar la atracción de talento. Resumiendo, el posicionamiento internacional pasa por profundizar en especializaciones concretas y proyectar un modelo propio de innovación, que ya tenemos, y que está basado en cooperación público-privada, industria sólida y ciencia alineada con los retos del territorio.