Los trabajadores vascos han perdido, entre 2020 y 2024, un 4,5 % de poder adquisitivo, debido a que el efecto de la inflación acumulada superó la subida del salario medio, que en 2024 se situó en 1.889 euros.

Aunque el sueldo medio fue un 13,7 % mayor que en 2020, el efecto acumulado de la subida de precios hizo que los trabajadores de Euskadi terminaran el año con menos dinero para gastar, según la Encuesta de Condiciones de Trabajo de Euskadi (ECT) 2020-2024.

A pesar de ello, el estudio elaborado por el Departamento de Economía, Trabajo y Empleo refleja una evolución positiva del mercado laboral: hay más empleo, más estabilidad en los contratos y un "avance significativo en la cualificación profesional y la igualdad entre mujeres y hombres".

Según la encuesta, tres de cada cuatro personas consideran que compaginan "muy bien" o "bastante bien" su vida laboral y familiar, aunque el porcentaje de quienes tienen dificultades aumenta: el grupo que califica su conciliación como "bastante mala" sube al 17,5 %, y quienes la sitúan en "muy mala" alcanzan el 5,2 %.

En 2024 había 919.083 personas asalariadas, de las cuales el 18 % eran empleados públicos, lo que supone un crecimiento anual medio del 2,2 % desde 2020. Entre 2020 y 2024, los trabajadores con categorías profesionales altas y medias aumentaron un 15,8 %, mientras que los de categorías bajas se redujeron un 1,3 %.

Destaca el crecimiento en áreas como actividad comercial de categoría alta y media, producción industrial cualificada y servicios de salud y sociales con titulación superior, lo que consolida un "modelo productivo basado en mayor valor añadido y conocimiento".

Más mujeres trabajando

Durante este periodo aumentó también el porcentaje de mujeres en empleos cualificados. El 45,5 % de las mujeres trabajadoras estaba en categoría profesional alta, frente al 40,2 % de los hombres.

En 2024 se alcanzó un "hito en materia de igualdad", ya que el número de mujeres trabajadoras igualó al de los hombres. Desde 1996, las mujeres asalariadas han crecido un 133,6 %.

El estudio refleja además una mayor estabilidad laboral, al reducirse la temporalidad del 17 % al 12,2 %. En 2024, el 81,2 % de las personas tenía un contrato indefinido. La proporción de contratos parciales bajó del 14,8 % al 11,2 %.

Condiciones de trabajo y estrés laboral

El informe muestra aspectos negativos, como el aumento del estrés laboral: el porcentaje de personas afectadas por mala calidad del sueño derivada del trabajo subió al 31,5 %, superando el 50 % entre trabajadores de Salud y Servicios Sociales.

Dos de cada cinco personas no estaban satisfechas con sus posibilidades de promoción, y una de cada cuatro (26,4 %) realizó horas extraordinarias sin cobrar. Sin embargo, las personas que sí cobran esas horas subieron del 15,4 % al 17,6 %. Más de la mitad de los trabajadores no realizaron horas extras (56,1 % en 2024 y 57,8 % en 2020).

Jornada reducida no deseada

La jornada reducida sigue siendo en muchos casos una opción no deseada. Aunque la contratación a tiempo parcial bajó del 14,8 % al 11,2 %, para más de la mitad de estos empleados no era elección personal, sino decisión empresarial o vinculada a un ERE. La parcialidad sigue siendo más frecuente entre mujeres, lo que condiciona su desarrollo profesional: entre los 30 y 44 años, el 18,5 % de las mujeres trabajaba a tiempo parcial en 2024, frente al 3,4 % de los hombres.