Las operaciones de Talgo y Ayesa y el músculo financiero, gracias a la colaboración público-privada entre empresas, instituciones y entidades bancarias, están propiciando “un cambio de paradigma” en el que están surgiendo consorcios vascos con la vocación de liderar intervenciones y adquisiciones en el mercado empresarial “que son “muy sofisticadas” y hablan “de tú a tú” con fondos internacionales de inversión, indicó hoy el consejero de Industria, Mikel Jauregi, en una entrevista en Radio Euskadi, en la que se felicitó por esta nueva orientación.

En la entrevista Jauregi señaló que antes Euskadi “era tierra fértil para que los fondos foráneos viniesen, comprasen empresas, las dejasen con un montón de deuda, y luego se marcharon, porque estos fondos siempre tienen unos plazos de tiempo que ellos quieren hacer caja”, y, sin embargo, en los últimos meses “hay gente dispuesta a tomar parte en consorcios que, con capital en vasco y con un expertise mucho más sofisticado, se animan a montar diferentes operaciones”.

Por lo que respecta a Talgo, Jauregi remarcó que, una vez cerrada la operación con la entrada del consorcio vasco en el accionariado, “lo que tiene que salir adelante es el proyecto industrial” en una empresa que, subrayó, tiene una cartera de pedidos “maravillosa” que tiene que “salir adelante cuanto antes con inversiones industriales”. “Talgo va a tener un futuro espectacular”, resumió. El consejero evitó pronunciarse sobre nuevas operaciones de arraigo y abogó por ir “poco a poco” porque “estas cosas primero hay que cerrarlas bien” y después “animar a los equipos a que saquen sus proyectos adelante”. “Iremos poco a poco. Pero hay que cerrar las cosas bien y eso es lo que estamos haciendo”, dijo.

Jauregi fue cuestionado también por los próximos pasos en la operación de compra del 100% de la división tecnológica de Ayesa, una intervención valorada en alrededor de 500 millones de euros y en la, según lo que ha trascendido hasta ahora, la Fundación BBK aporta 100 millones y Kutxabank a través del fondo Indar Kartera otros 100. En discursos anteriores, Jauregi había mostrado su esperanza en que otros socios industriales se sumasen a la operación, algo que confirmó ayer al señalar que la tecnológica Teknei ha entrado a formar parte “con una participación minoritaria”.

El consejero subrayó que de lo que dispone el consorcio vasco, hasta el 31 de diciembre, es de la “exclusividad”, una preferencia acordada con los vendedores de Ayesa sobre otras opciones, que en este caso eran fondos de inversión internacionales como Blackstone, HIG y Capvest. En todo caso, el titular del Departamento de Industria insistió en que la operación “sigue adelante” con el objetivo de que la firma del acuerdo se produzca antes de final de año, tras lo que “habrá tres o cuatro meses para cerrar la operación”.

En esta operación no participa la Fundación Kutxa, una decisión que está causando debate en el espectro político y económico de Gipuzkoa y que Jauregi calificó ayer como “una pena”. El patronato de la fundación decidió no sumarse a la operación tras una votación en la que PNV y Podemos se opusieron a la participación de Kutxa, una opción que sí respaldaron PSE y Bildu. 

Por su parte, fuentes del PNV de Gipuzkoa manifestaron a la agencia Europa Press que la decisión adoptada por la Fundación Kutxa se sustenta en “razones de peso mantenidas por la dirección técnica” de la entidad. A juicio de las mismas fuentes, la intervención “no tiene un fácil encaje en el enfoque y las previsiones del Plan Estratégico de la Fundación”. Además, según explicaron, la propia conclusión del informe elaborado por el cuerpo técnico de Fundación Kutxa sobre la idoneidad de participar en dicha operación afirma que “pese a los elementos positivos, se considera que el trinomio negocio-riesgo-retorno no justifica la inversión”. PSE y Bildu criticaron ayer esta decisión, preguntándose el motivo de las diferencias de los análisis de, por un lado, Kutxa, y por otro, Gobierno vasco, BBK y Kutxabank.

Jauregi confió ayer en que, una vez “ya se ha despejado” la opción de Kutxa, la firma “será en vísperas, como siempre” del plazo límite. Los dos centros de Ayesa, la antigua Ibermática, en Euskadi cuentan en estos momentos con cerca de 2.000 empleados, ubicados en las oficinas de Parque Tecnológico de Bizkaia y de Gipuzkoa. Su contribución al desarrollo y la innovación tecnológica son dos de los factores que más han influido en la oferta del consorcio vasco.