Presidente del Montepío del Igualatorio

José María Castaños: "Si me llama la presidenta de IMQ voy a salir corriendo a reunirme con ella"

En sus palabras se percibe que hay poco margen para el acuerdo. El Montepío del IMQ celebra el próximo sábado una junta que, salvo sorpresa, será muy tensa

18.07.2021 | 00:14
José María Castaños: "Si me llama la presidenta de IMQ voy a salir corriendo a reunirme con ella"

La batalla por el control del Igualatorio Médico Quirúrgico se ha trasladado al Montepío, que tiene en su poder la acción de oro, el blindaje, que puede frenar la venta a Segurcaixa Adeslas. El presidente en funciones de la EPSV afirma que no se opondrán a la operación si se respetan sus condiciones, que básicamente pasan por garantizar el futuro del Montepío y no limitar la venta de participaciones a un grupo reducido de socios. La dirección de IMQ intentará hacerse con el control del fondo de pensiones.

La dirección del Igualatorio afirmó en la última junta que había que recuperar la concordia con el Montepío. ¿Ha habido acercamiento?

—No ha habido acercamiento. Es más, nos han enviado escritos que dejan en entredicho ese interés.

¿No han pedido reunirse?

—No y aparte han enviado escritos fuera de tono, agresivos.

¿Siente que ahora se traslada la presión al fondo de pensiones?

—Totalmente. Presionan todo lo posible para hacerse con el Montepío porque es lo único que les plantea dificultades para vender a Adeslas.

¿Habrá un nuevo enfrentamiento en la junta del Montepío?

—Es lo que no desearíamos. Es más, estamos esperando que nos llamen y podamos llegar a un acuerdo antes del día de la junta, porque muchas de las cosas que estamos defendiendo ellos han dicho que las van a cumplir. Hay muy pocas diferencias reales entre lo que ellos dicen –ojo, no lo firman– y lo que nosotros queremos, pero la forma de actuar no es mandar un burofax, plantear una cosa determinada y que nosotros contestemos por carta.

¿Qué defiende el Montepío?

—Primero que se respete su independencia, que es la que ha tenido siempre o la que debería haber tenido. En segundo lugar, que las aportaciones que realiza IMQ Seguros se mantengan de forma indefinida hasta que el último asociado fallezca y siempre con incremento real de la renta. En tercer lugar, la puesta en marcha del nuevo plan de pensiones que está aprobado desde 2018. Ponerlo en marcha para que los nuevos profesionales jóvenes y empleados puedan sumarse al plan de pensiones. Otra de las cosas que queremos es que se respete el puesto de trabajo de todos los empleados del Igualatorio de forma indefinida. Y otra cuestión fundamental es que, llegado el momento de la firma de la venta, se les compre sus participaciones a todos, todos, los accionistas que quieran irse.

Una primera ventana sin límites.

—Que desde el primer día se compre sin discriminación, al mismo precio y el mismo día. Las siguientes ventanas, para que el no quiera en un principio, pero, de entrada, si ellos quieren comprar IMQ Seguros, que se comprometan a comprar el primer día a todos los accionistas.

En principio, la idea era comprar por valor de 30 millones.

—En la junta se habló de comprar a cien accionistas, el valor rondaría los 30 millones. Eso dejaría 1.075 paquetes de acciones sin poder venderse. ¿Quiénes van a ser los primeros en vender? ¿Y los demás van a esperar tres años para cobrar? ¿Van a cobrar igual? Si te comprometes a comprar una empresa, tienes que hacerlo con lo que hay. Lo que hay aquí son empleados, pieza fundamental. Lo que hay es un Montepío. Y lo que hay son unos accionistas. Si quieren la empresa que la compren a todos por igual y a un precio definido ahora.

¿La venta ilimitada y la garantía de entrada de socios en el Montepío son los principales obstáculos?

—Evidentemente, pero Adeslas se está llevando una gran empresa. Es que esta empresa desde que nació en 1954 tiene un Montepío de por vida. Lo que no puede ser es que quieran comprar solo lo que les interesa. Una empresa hay que comprarla con lo que es y de acuerdo a lo que vale, que igual vale más que lo que se está pagando.

¿Si mañana le llama Beatriz Astigarraga se va a reunir con ella?

—Voy a salir corriendo a reunirme con ella. Cada uno defendemos lo que creemos, pero una cosa es defender y llegar a acuerdos y otra cosa es imponer. Los acuerdos se alcanzan hablando y, repito, no creo que sean tantas las diferencias que nos separan. No entiendo que todavía no nos hayamos sentado a hablar.

¿Y va llamar a la presidenta?

—No, porque esperamos que nos llamen ellos. Nosotros no hemos empezado esto. Lo empezaron unos médicos que querían vender y lo único que hacemos es defendernos. Lo lógico es que nos llamen y nos digan lo que ha sucedido en la junta de IMQ y que vamos a hablar para llegar a un acuerdo. Nuestra idea no es estropear la venta como se dice. No vamos a impedir la venta de las acciones del Igualatorio y menos ahora que un 58% ha dicho que sí. Pero que nos respeten las cuatro premisas que tenemos. Si respetan al Montepío no impediremos la venta, porque es el deseo de la mayoría de los accionistas.

¿Debería participar Adeslas en las negociaciones?

—Me gustaría que estuviesen, pero tenemos que hablar primero entre médicos. Luego, si llegamos aunque sea a un pequeño acuerdo, que Adeslas esté presente, porque es la futura dueña de esta compañía. Tiene que estar de acuerdo, porque no hacemos nada si está ahora de acuerdo IMQ Seguros y luego Adeslas dice que no.

Salvo sorpresa, la presidenta del Igualatorio intentará el próximo sábado cesar a Txema Castaños y ponerse ella al frente del Montepío. El escenario no parece el más favorable para un acuerdo.

—Lo que se podía romper ya está roto. No queda otra que intentar recomponer la situación.

La presidenta de IMQ dice que ella debe ser presidenta del Montepío.

—Y según los estatutos es así. Soy presidente en funciones, la presidenta todavía no se ha incorporado porque no se pudo hacer la junta para poder ratificarla o no ratificarla por los problemas sanitarios. No ha sido posible hasta estas fechas.

¿Se va a ratificar el nombramiento de Beatriz Astigarraga?

—Eso lo tendrán que decidir los asociados del Montepío.

¿Ha pensado en dimitir?

—No, dimitir no. No estoy ganando nada, más que por desgracia muchos disgustos. Estoy haciendo lo que creo que debo hacer y poniendo toda la carne en el asador igual que todos los miembros de la junta del Montepío. Si nos echan, nos iremos. Como ha ocurrido con la Sociedad de Médicos. Yo no estaba de acuerdo, pero mis compañeros han decidido vender y me sumo. No me voy a enfrentar, pero que se respete al Montepío.

El tono de las comunicaciones de la Sociedad de Médicos sugiere que la junta del Montepío usurpa sus cargos por algún interés oculto.

—Sobre todo el interés de los sueldos que cobramos los de la junta de gobierno del Montepío. Cero euros.

¿Tiene futuro el IMQ con el nuevo esquema societario que se plantea?

—Si lo tiene en el resto de España porque no lo va a tener aquí. Pero será otra cosa muy diferente, ya no será nuestro. Probablemente los honorarios bajen, porque en el resto de España son más bajos. Y el modelo del médico de familia, que dicen que lo van a mantener, pues tampoco lo veo, porque en otros sitios no existe. Y los médicos no van a manejar la empresa. Hoy en día nos está costando mucho y somos los dueños, no digo nada cuando no seamos los dueños.

¿Desaparecerá el Montepío si la presidenta del Igualatorio se pone al frente de la EPSV?

—Desaparecerá si no se pone en marcha el nuevo plan y se facilita la entrada de nuevos socios. La doctora [Beatriz] Astigarraga o quien sea el nuevo presidente, si es de esa cuerda, parece que intentará controlar el Montepío para dar rienda suelta a la venta, lo que nosotros también vamos a hacer si firman lo que estamos pidiendo. La única diferencia es que ellos lo van a hacer sin haber negociado y firmado un acuerdo que garantice el futuro del Montepío.

IMQ dice que tiene una propuesta.

—Pero es que no se manda una propuesta. Se queda para hablar y llegar a una entente. Una reunión, dos, cinco, quince reuniones... Señores vamos a sentarnos y a hablar. A base de papel y de burofax no se llega a ningún lado. La gente se apoya mucho en el papel para descalificar al de enfrente, en lugar de mirarte a la cara y decirte lo que te tienen que decir.

¿A qué se refiere?

—Ha habido un incremento de la agresividad en las comunicaciones que mandan al Montepío. Incluso con amenazas de iniciar acciones legales contra mí.

¿Esta semana?

—Sí, en un burofax.

¿Con qué argumento?

—Dicen que no me reconocen como representante de la Asociación de Médicos en el Montepío. La Asociación, en su momento, por 13 a 12 votos decidió quitarme. Según los estatutos y lo que interpretan nuestros asesores eso se tiene que materializar en la junta general del próximo sábado. Ellos dicen que me tenía que ir automáticamente y que la junta debe ratificar al nuevo presidente.

¿Hace cuánto que no habla con Beatriz Astigarraga?

—Ni me acuerdo. ¿Ocho meses? No funcionan en el cara a cara. Funcionan a base de cartas y burofaxes.

"No vamos a impedir la venta, pero si quieren la empresa que la compren a todos los que quieran y al mismo precio y que respeten el Montepío"

"No son tantas las diferencias que nos separan de la dirección de IMQ. Lo que se podía romper ya está roto. No hay otra que recomponerlo"


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