Director General de Osakidetza

Juan Diego: "La salud es uno de los ejes científicos estratégicos de Euskadi para los próximos años"

La sexta edición de Vodafone DEIA Innovation Sariak reconoce a Osakidetza como una de las organizaciones vascas que destacan por su apuesta y aplicación de la innovación

19.10.2020 | 11:28

El peso de la investigación en el ámbito sanitario vasco es absolutamente primordial. Este año, 2020, se ha puesto de manifiesto más que nunca.

¿Cuál es su peso en Osakidetza?
– En lo que al ámbito público se refiere la investigación es absolutamente primordial. En Osakidetza contamos con más de 2.800 profesionales involucrados en proyectos de I+D de los cuáles un 64%, más de 1.700, son mujeres. Hemos incrementado los proyectos de innovación en más de un 50% en los últimos cuatro años y en 2019 desarrollamos más de 1.900 entre proyectos de investigación, proyectos de innovación y ensayos clínicos, estos últimos suman más de 900 al año.
Las cifras muestran que 2019 fue un buen año en materia innovadora e investigadora para Osakidetza.
– 2019 ha sido un año que ha marcado un hito histórico en el volumen de la actividad innovadora e investigadora que Osakidetza realiza. La tendencia debería haberse mantenido en 2020 pero el impacto de la covid nos ha obligado a reorientar buena parte de nuestra acción investigadora e innovadora a hacer frente a esta pandemia.
¿Cómo está estructurada esta área dentro de la Sanidad pública vasca?
– El departamento de salud realiza la planificación de la actividad de I+D+i a través de Bioef que es la Fundación Vasca para la Innovación e Investigación Sanitarias, creada en 2002. La actividad innovadora e investigadora se realiza por los Institutos de Investigación Sanitaria acreditados, uno por cada territorio histórico, Biodonostia, Bioaraba y Biocruces y el instituto de investigación en servicios para cronicidad, Kronikgune. El esquema se completa con la propia Osakidetza y los proyectos de innovación que se desarrollan a través de sus 22 Organizaciones de Servicios. Los casi tres mil profesionales de Osakidetza involucrados en esta labor colaboran no sólo en los proyectos de la propia Osakidetza sino en los que desarrollan los Institutos de Investigación Sanitaria.
¿Euskadi es una comunidad científica?
– Euskadi ha conformado a lo largo de estos últimos años un ecosistema científico en el sector de la salud que cuenta con todos los elementos para calificarlo así. Además de los Institutos de Investigación anteriormente mencionados, las tres universidades vascas cuentan con áreas de formación e investigación en el campo de la salud; existen tres Centros de Investigación Cooperativa , el CIC biogune, el CIC nanogune y el CIC biomagune; la Corporación Tecnalia con una importante división de salud; y también la asociación de centros de investigación IK4. Además, cuenta con un clúster vasco de biociencias y salud con más de 75 miembros entre empresas y entidades públicas y de investigación; también con algunas empresas tractoras y, finalmente, con Osakidetza, la organización pública de mayor dimensión de Euskadi, que actúa como elemento tractor y demandador de servicios. Estas fortalezas del ecosistema científico de la salud en Euskadi han determinado que sea precisamente la salud una de las tres áreas prioritarias que Euskadi ha incorporado a la Estrategia Europea de Especialización Inteligente junto con la Industria Inteligente y las Energías Limpias. Ello hace de la Salud, y en particular de la salud personalizada, uno de los ejes científicos estratégicos de Euskadi para los próximos años.
¿Cuáles son los proyectos más innovadores en los que está inmersa actualmente Osakidetza?
– Requeriría posiblemente de otra entrevista describir lo que me pregunta y por ello voy a circunscribirme a los relacionados con dos tecnologías cuya aplicación práctica puede ser fácilmente comprendida. La primera es la fabricación aditiva, comúnmente llamada fabricación 3D. El número de proyectos que se están desarrollando en los hospitales de Osakidetza con esta tecnología es muy importante, porque los profesionales han visto rápidamente su aplicación práctica. A modo de ejemplo: hoy en día se puede reproducir en 3D un tumor. Se extrae primero una imagen del tumor a través de una resonancia magnética y luego se reproduce a tamaño natural, por ejemplo, un tumor de hígado. Ello permite a la cirujana o cirujano que vaya a intervenir analizarlo y planear la operación antes de realmente intervenir al paciente. Con ello se logra una operación más segura, más breve y mejores resultados. Esto que es aplicable a la cirugía oncológica se puede aplicar también a la cirugía cardiaca, la maxilofacial, las lesiones óseas, trasplantes, etc. Otro campo en el que está aplicándose de manera intensiva esta tecnología es en la fabricación de prótesis a medida.
¿La segunda de las tecnologías?
– Es la Inteligencia Artificial. Esta tecnología va a suponer una auténtica revolución en la prescripción y tratamiento de la salud. Entre los proyectos que estamos desarrollando con esta tecnología mencionaría uno que ha obtenido el Innovation Award 2019 celebrado en Beijing. Se trata de un sistema de detección de la retinopatía diabética. Esta enfermedad es una de las principales causantes de la ceguera y por ello se hacen puntualmente cribados a la población de riesgo. Aplicando la Inteligencia Artificial se han procesado y analizado más de 25.000 imágenes de retinas dañadas por esta enfermedad y se ha desarrollado un algoritmo que permite detectar, con un nivel de acierto superior al 98%, estos casos de una manera más segura y más rápida que por las técnicas clásicas de cribado.
¿Algún otro ámbito a destacar?
– Otro a destacar por el número de proyectos que hacen referencia al mismo, es el del cáncer. Euskadi es una región pionera en el tratamiento del cáncer y en ello tiene mucho que ver la actividad investigadora en las muchas áreas que abarca esta enfermedad. Una en la que estamos muy focalizados es la inmunoterapia. El año pasado, de hecho, EITB maratoia tuvo como temática el cáncer infantil y se batió un récord de recaudación para la investigación de esta enfermedad superando el millón de euros. Ello nos sirve para recordar la imprescindible labor que desarrollan las asociaciones de pacientes en el impulso de la actividad investigadora de enfermedades como el cáncer, el Parkinson, Alzheimer o las enfermedades neurológicas por poner unos ejemplos.
¿Y la estrategia futura a seguir?
– La estrategia viene marcada para los próximos 10 años por el Nuevo Plan de Ciencia y Tecnología del Gobierno Vasco, PCTi 2030, que aboga por la salud personalizada previendo que la ingente cantidad de datos clínicos disponibles, gracias al desarrollo que Osakidetza ha hecho de la historia clínica personal informatizada, junto con los nuevos avances de la inteligencia artificial, la edición genética y el big data, nos permitirán ofrecer unos diagnósticos y tratamientos personalizados que mejoren el tratamiento de muchas de las enfermedades actuales e incluso anticipar el diagnóstico de las mismas. Además de ello creo que será necesario intensificar la colaboración con el tejido empresarial vasco, de manera que el sector de salud se convierta en un sector económico que genere empleo y progreso. La crisis de la covid nos ha demostrado la importancia estratégica que tiene contar con una industria local capaz de proveer de servicios y productos esenciales en tiempos de crisis.
¿Ha existido la colaboración entre Osakidetza y otras empresas?
– Durante esta crisis hemos colaborado con las empresas que ya existían o se han creado en Euskadi, por ejemplo, para la fabricación de mascarillas quirúrgicas y profesionales. La colaboración se ha concretado en una compra de producto a estas empresas pero también y quizás es lo más importante, en un feedback constante de cómo podían mejorar su producto. Todas ellas están vendiendo hoy también en el mercado estatal. Este caso de colaboración relacionado con el material de protección puede extenderse, por ejemplo, al del equipamiento sanitario o al de los equipos y desarrollos de sistemas de información y comunicación vinculados a la teleasistencia, que en los próximos años va a experimentar un auge sin precedentes.
En tiempos de crisis, ¿la innovación es el camino?
– Claramente sí, de lo contrario entraremos en una vía muerta que no nos conduce a ningún sitio. Si algo ha demostrado esta crisis es que no vamos a poder hacer las cosas como veníamos haciéndolo y eso requiere de innovación y que debemos preparar nuestras estructuras para crisis venideras que sin lugar a dudas llegarán, y eso también requiere de la innovación. En este campo es tan importante la innovación tecnológica, como la no tecnológica. Con esta última me refiero a la innovación organizativa porque el sistema sanitario debe mejorar su eficacia y su eficiencia si quiere garantizar su sostenibilidad a medio y largo plazo y ello requiere innovación.
¿Cómo debe mejorar esa organización?
– Es el momento de repensar y rediseñar muchos de los elementos de nuestra organización para lograr la mejor asistencia a una sociedad que se ha visto afectada por la crisis y que, en sí misma, va a vivir una transformación. Ello requiere de una mentalidad abierta que entienda que nunca nada es lo suficientemente bueno y que siempre hay margen de mejora. De hecho, creo que esta actitud, en un significativo número de sus profesionales, es una de las grandes claves del éxito de Osakide-tza.
Euskadi ha hecho una fuerte apuesta por la implantación de tecnología avanzada ¿Cómo valora esta estrategia en el campo de la salud?
– Es absolutamente crucial. Prácticamente todas las tecnologías avanzadas que se están desarrollando en Euskadi tienen una aplicación directa en el ámbito de la salud. Lo mismo hablemos de la fabricación aditiva 3D, de la inteligencia artificial, la robótica, la sensórica, los materiales inteligentes, la realidad virtual, la realidad aumentada o cualquiera de las nuevas tecnologías de fabricación avanzada son absorbidas y aplicadas con enorme rapidez por el sistema público de salud. Hemos comentado anteriormente algunos ejemplos sobre la fabricación 3D y la inteligencia artificial pero existen muchos más. Por ejemplo, la robótica está jugando un papel crucial en la preparación de tratamientos oncológicos, asegurando que la combinación de los fármacos que estos tratamientos requieren se realice con una absoluta exactitud. También sería imposible analizar 10.000 PCRs al día si no fuera por el desarrollo de la robótica en los laboratorios de la Red de Osakidetza. La sensórica nos permite monitorizar a distancia las constantes de los pacientes desde su domicilio, lo que resultará clave para el desarrollo futuro de la teleasistencia. La realidad virtual nos permite mejorar la formación de los nuevos cirujanos reproduciendo entornos de quirófanos y operaciones quirúrgicas. La realidad aumentada nos está sirviendo para crear entornos de rehabilitación de enfermos. A modo de ejemplo, la OSI Araba ha sido premiada por un videojuego para combatir la obesidad infantil. En definitiva, somos un enorme campo de aplicación de estas tecnologías y éstas contribuyen sin duda a mejorar el tratamiento, atención y cuidado de nuestros pacientes.
¿La inversión en innovación es una de las prioridades en estos momentos de Osakidetza?
– Sin duda, los casi 3.000 profesionales de la organización involucrados diariamente en proyectos de investigación e innovación así lo acreditan. Me atrevería a decir más que eso: que la innovación está en el ADN de esta organización y en el de sus profesionales. Existe un flujo diario de profesionales y equipos desarrollando innovación en los más variados ámbitos, sea el clínico, el de tratamiento de pacientes crónicos, patológicos, el de cuidado de la salud, la rehabilitación, en el cáncer, el de atención primaria, etc. Sólo en los meses de la covid se pueden contabilizar más de 100 proyectos de innovación que se han desarrollado en torno a esta enfermedad. Estos proyectos han abarcado, desde la afectación del virus a los sentidos del olfato y el gusto como síntomas de detección de la enfermedad, a la medición de la eficacia de los medicamentos existentes para el tratamiento en las distintas fases de la enfermedad; pasando por la evaluación de la seguridad del Remdesivir; la investigación de la eficacia del plasma de sangre de los enfermos que habían desarrollado anticuerpos para combatir la enfermedad; la validación de prototipos de respiradores para hacer frente a las dificultades de adquirir este equipamiento; la creación de una alerta covid en la historia clínica para facilitar la separación de pacientes covid y no covid, en urgencias y centros de salud, y de esta manera evitar contagios; y así un largo etcétera.
La tecnología y la digitalización están siendo decisivas para poder salir adelante en los tiempos en los que nos está tocando vivir la sanidad ha sido todo un ejemplo ¿Cómo lo valora usted?
– Si algo ha revelado la crisis de la covid 19 ha sido la enorme necesidad de contar con sistemas de información y servicios digitalizados avanzados.
¿Algún ejemplo?
– Euskadi no hubiese podido realizar de manera eficaz un control eficaz de la pandemia a través de las tomas masivas de PCRs si no contara con una Red de Diagnóstico Biológico que dispone de uno de los sistemas de información más avanzados de Europa y que permite integrar en un repositorio común, on line, los resultados diarios de las más de 200.000 pruebas diagnósticas que diariamente se realizan en los laboratorios de Osakidetza y ponerlos a disposición de los profesionales que tratan a los pacientes o que realizan el seguimiento de la pandemia. Otro ejemplo tiene que ver con la respuesta que Osakidetza ha proporcionado a la necesidad de UCIs en los momentos más críticos de la pandemia y que ha hecho posible habilitar y gestionar más de 300 camas de UCI y que Euskadi no haya llegado a la problemática de tener que gestionar la última cama de críticos. Ello se ha debido en buena medida a un sistema de información que nos ha permitido gestionar todas las camas UCI de los hospitales de Osakidetza como si de un único hospital se tratara, maximizando el aprovechamiento del conjunto de recursos de la red. Además, y es lo más importante, esta gestión ha contribuido a que Osakidetza arroje muy buenos resultados en cuanto a supervivencia de los pacientes ingresados en la UCI por la covid 19.
¿Y fuera del ámbito de la covid?
La digitalización de estudios radiológicos superó en 2019, por primera vez en Osakidetza, las 850.000 imágenes anuales. Nos referimos a TACs, resonancias, ecografías y mamografías lo que permite que estén disponibles para los pacientes en su carpeta de salud y accesibles en línea en todo momento para los profesionales que deban tratar a un paciente. Esta herramienta, clave para el diagnóstico y tratamiento, supone un reto de innovación constante para Osakidetza en los sistemas de almacenamiento y gestión de este enorme volumen de información.
La investigación científica se ha puesto en el punto de mira ¿Deberían darle más impulso las instituciones a la ciencia?
– La apuesta del Gobierno vasco por la investigación científica es una apuesta decidida y que está incorporada a su programa de actuación como una estrategia clave de futuro para Euskadi. En diciembre de 2019 se aprobaron las Líneas Estratégicas del Plan de Ciencia y Tecnologia de Euskadi (PCTI) 2030, que sustituirá al anterior Plan que se aprobó en 2014 y que termina su vigencia en 2020. Estas Líneas Estratégicas prevén que la inversión pública en I+D+i en Euskadi se incremente de los 582 millones en 2020 a 1.006 millones de euros en 2030 y que el porcentaje de la inversión público y privada en I+D+i sobre el PIB pase de representar un 1,8% del PIB en 2020, a un 2,4% en 2030. Sin duda es una apuesta ambiciosa que se ha visto corroborada por los incrementos de financiación anuales de la I+D+i en el presupuesto del Gobierno vasco que, incluso en un contexto de crisis como el actual, prevé que se incremente en un 6% en 2021, tal como ha anunciado el Consejero Azpiazu al presentar las líneas estratégicas del presupuesto del próximo año. l