BILBAO - El máximo accionista de la cadena de hoteles Silken, Urvasco, entró en concurso de acreedores a petición de un holding al que debe cerca de 68 millones de euros. La crisis ha frenado en seco la actividad del grupo vasco, que tiene como enseñas en Euskadi el Domine bilbaino, el Ciudad de Vitoria, en Gasteiz, y el Amara, en Donostia. En la capital vizcaina también dirige el Hotel Indautxu, mientras que la cadena tiene en total 32 hoteles en el Estado y Bélgica. La sociedad del alavés Antón Iráculis no ha logrado refinanciar su deuda y una juez le obliga a acogerse a la ley concursal para buscar un convenio con sus acreedores, entre ellos 21 bancos.

Una magistrada del tribunal de los mercantil número 1 de Gasteiz firmó el auto que, con fecha de 3 de febrero, ordena la declaración conjunta del concurso del Grupo Hotelero Urvasco y del Grupo Urvasco -la promotora inmobiliaria levantó las emblemáticas Torres Isozaki en Abandoibarra-. Pese a la oposición de la compañía, la juez considera que la única salida que le queda es solicitar la insolvencia y negociar con sus acreedores.

Urvasco, propietario del 55% de Silken, tiene veinte días para recurrir el auto, pero el tribunal ya ha nombrado administrador concursal y ha suspendido las facultades de administración de los actuales gestores. El holding está intervenido judicialmente y se abre ahora un periodo para renegociar sus deudas de cara a garantizar el mantenimiento de su actividad.

No hay un plazo concreto para hacerlo y, a pesar del impacto de la noticia en las plantillas de los hoteles, en todos ellos trabajaron ayer con normalidad. Oficialmente no hay ninguna valoración oficial del grupo hotelero. Tampoco de las direcciones de los hoteles. Sin embargo, extraoficialmente, fuentes de la cadena explicaron a DEIA que la medida era esperada, un paso lógico tras la entrada en preconcurso en octubre del año pasado. En los hoteles continuaron ayer con la actividad del día a día a las puertas de un fin de semana en el que se espera movimiento por los carnavales y el Día de los Enamorados.

Normalidad en la actividad

El negocio sigue vivo y tiene futuro. Ya están recibiendo reservas de cara a Semana Santa e incluso para julio, explicaron desde el grupo. La viabilidad del negocio pone de manifiesto que, en gran medida, los problemas que atraviesa Urvasco son fruto de la expansión realizada justo antes de la crisis. El máximo exponente de ese crecimiento es el Hotel Puerta de América de Madrid, un cinco estrellas de doce plantas diseñadas cada una por un arquitecto de prestigio. Norman Foster, Zaha Hadid, Arata Isozaki o Javier Mariscal dan lustre a un edificio singular, hoy a la venta.

Fue el momento de máximo esplendor del grupo Urvasco, que se lanzó poco después al mercado británico con un hotel de cinco estrellas en Londres, diseñado también por Foster. En 2009, BBVA asumió la propiedad del hotel después de que las obras se paralizaran. La entidad financiera se quedó con el inmueble tras el impago de la hipoteca, pero el holding vasco había vendido ya la instalación a Carey Value Added para hacer frente a sus problemas de liquidez.

Urvasco se comprometió a terminar la obra y a entregar las llaves del hotel al Carey, pero no pudo hacerlo asfixiado por la crisis. Es precisamente ese incumplimiento el que ha terminado provocando la suspensión de pagos del grupo alavés, ya que Carey reclamó la devolución de los 55 millones de euros que adelantó y un tribunal británico falló a su favor. Al no ser satisfecha su reclamación ha pedido a la justicia local que obligue a Urvasco a declarar concurso de acreedores para cobrar. La empresa de Iráculis alega para oponerse al concurso que la causa todavía está pendiente del recurso en Londres. Según el informe pericial encargado por Carey el grupo vasco debe en total más de 305 millones. El proceso puede suponer el troceo y venta por separado de los activos: hoteles y solares.