La experiencia ‘tomatera’

Deusto aprovecha la renta obtenida en los primeros metros de la regata y gana por quinta vez consecutiva su tradicional duelo ante Ingenieros

09.02.2020 | 00:31
La embarcación de Deusto rema en aguas de la ría de Bilbao, donde logró su quinto triunfo consecutivo ante Ingenieros. Fotos: José Mari Martínez

bilbao - Los remeros de Deusto se miraron unos a otros y volvieron a ver caras conocidas. Compañeros de muchas batallas, en regatas de banco móvil e incluso en la Eusko Label Liga. Una tripulación forjada con el salitre de las aguas del Cantábrico y pulida en la ría para componer una embarcación universitaria de muchos quilates. No hay defecto desconocido y las virtudes son potenciadas al máximo. El poder del conocimiento mutuo fue un factor determinante en la regata entre los tomateros e Ingenieros. Ese bloque consolidado en las últimas ediciones volvió a ser superior a su eterno rival. Acertaron con los rumbos y con el momento de lanzar el golpe letal. La tradicional prueba bilbaina volvió a repetir ganador por quinto año consecutivo. No hubo récord, pero el mando siempre fue de Deusto. Líder desde el inicio hasta el final y vencedor por ocho segundos, a pesar de los intentos de los tuercalaris por darle la vuelta a la disputa.

La regata entre Ingenieros y Deusto es una disputa larga, llena de exigencia física para los remeros y en un recorrido como el de la ría que siempre está lleno de trampas. La dureza es una constante desde el principio hasta el final, pero la estrechez del recorrido y la maniobrabilidad de las embarcaciones hace que el inicio sea decisivo. Los primeros 2.000 metros muchas veces son jueces del destino de la carrera. Arrancar con fuerza y aguantar. Es la estrategia habitual de las dos tripulaciones. Ayer, Deusto no acusó salir por la calle menos beneficiosa y golpeó primero. Los tomateros sacaron una renta de dos botes en poco tiempo y empezaron a saborear el triunfo.

Deusto cumplió con el primer paso en busca de la bandeja de plata. Logró aventajar a sus rivales en más de un bote. Esos seis segundos que separaron a las dos embarcaciones crearon un muro entre ellas. Una barrera complicadísima de derribar y que en más de una ocasión ejerció como enorme golpe psicológico para el bote que iba en segundo lugar. Esta vez no fue así. La renta llegó hasta los diez segundos, pero no hubo espantada ni bajada de brazos. Ingenieros, con una tripulación muy joven y llena de cambios con respecto a ediciones anteriores, demostró que no está cómodo con esta tendencia de victorias de los últimos años. Tiene ganas de pelea y ayer lo demostró. Los tuercalaris no se rindieron y apretaron a partir de la tercera milla. Su final fue de mucho mérito y llegaron a colocarse cerca de los cinco segundos. Sin embargo, en la cuadrilla tomatera hay muchas horas de remo. Los tripulantes de Deusto no se pusieron nerviosos y mantuvieron el ritmo sin sufrir ningún bajón. Renta administrada y vigésimo quinta bandeja para sus vitrinas.

metros en el inicio "Esta regata tiene 2.000 metros iniciales que son muy importantes y luego una vez que coges la delantera suele costar adelantar. Creo que hemos hecho buena salida y luego después hemos apretado. Ahí hemos conseguido esa ventaja y hemos intentado controlarla", explicó Osertz Alday, remero de Deusto y entrenador de la trainera de Isuntza en la Eusko Label Liga. El hondarribitarra no para de acumular triunfos en la regata universitaria y el bloque actual es una razón más que suficiente para ser optimista con esta racha. "Cuando las tendencias son buenas hay que aprovecharlas. Llevamos muchos años remando juntos y eso se nota mucho en una embarcación como esta y en esta modalidad", reconoció Alday.

Por su parte, en Ingenieros supieron sacar cosas positivas a la derrota. "Sabíamos que Deusto mantenía el bloque y a priori son superiores. Hemos luchado y creo que hemos hecho una buena regata. La pena ha sido la salida, que se nos han ido un poco. Hemos mantenido, pero ya era difícil", comentó Aitzol Monroy, timonel de la embarcación tuercalari. Esos segundos de diferencia marcaron la regata, pero no hubo en ningún momento bandera blanca. "Todo el rato les decía a los remeros que les teníamos, que en cualquier momento podían caer. Somos mucho más jóvenes que ellos, solemos tener más cambios y a ver si mantenemos el bloque y les podemos echar mano el año que viene", declaró el santurtziarra.