EL veterano necesita de la ilusión del novato y el novato de la calma del veterano. Se nutren el uno al otro. Un refuerzo mutuo pensado para el bien común. La fórmula no saldría si uno de los ingredientes falla. Es lo que ocurre en Urdaibai. El club bermeotarra ha formado esta temporada una cuadrilla con una edad media alta, pero en la que se incluyen varios remeros más jóvenes que aprietan fuerte desde abajo y progresan gracias a la tutela de los referentes del vestuario. Uno de esos guías es Iker Zabala (Bermeo, 1979). Casi dos décadas remando en la Bou Bizkaia y con un palmarés para envidiar. El domingo intentará lograr su séptima Bandera de La Concha sin perder el hambre de ganar, gracias en parte a gente como Iñaki Goikoetxea (Lekeitio, 1987). La trayectoria del lekeitiarra es mucho más corta que la del remero de Bemeo, no en vano el pasado domingo remó por primera vez en la cita donostiarra. Dos maneras diferentes de vivir la regata, pero cada una tan necesaria para conseguir el gran reto. El objetivo único que no varía con los años: la victoria final.

Zabala y Goikoetxea son los ejemplos de cada una de las generaciones. La experiencia del bermeotarra y la ilusión del lekeitiarra. Ingredientes claves de una receta exitosa. “Iker es lo que necesita una trainera cuando hay dudas, para que la gente baje a la tierra”, define el remero de Lekeito, que añade entre risas: “También es el humor negro”. Por su parte, Zabala ve en su compañero cosas de cuando él tenía diez años menos: “Lo que le falta tratamos de suplirlo con lo que tenemos los demás y nosotros nos nutrimos de su frescura e ilusión”.

Debutar en La Concha es algo especial. Los nervios suelen estar a la orden del día y es complicado abstraerse de todo lo que rodea esta regata única. Goikoetxea lo consiguió: “Sinceramente en la regata de Portugalete de la liga estuve más nervioso que el domingo. Fue un día extraño, pero una regata más. Te vienen cosas a la cabeza, pero es mejor evadirte y centrarte en lo que tienes que hacer”. Mantener la sangre fría en esta situación es complicado aunque el lekeitiarra tuvo la ventaja de tener a su lado a más de un remero que sabía muy bien de que iba toda la historia. “La tranquilidad viene por lo que trasmiten los veteranos. Ellos ayudan a que el novato se tranquilice”, añade. En el caso de Zabala, hace tiempo que el debut en La Concha quedó atrás. Su experiencia le permite mirar atrás y recordar con añoranza sus primeros años cada vez que ve a gente como Goikoetxea dar sus primeros paladas en la cita donostiarra. “Me vienen recuerdos de cuando era más joven. Sí que es verdad que el punto de nerviosismo lo vas perdiendo, pero el hambre sigue intacta”, afirma el remero de Bermeo.

El hambre de Bermeo Las ganas de ganar. Ese hambre insaciable se ha convertido en la seña de identidad de Urdaibai en las últimas temporadas. Sus remeros lo han ganado todo, pero día tras día siguen dando el máximo para mantenerse en lo más alto. No importa la edad. Si es el primer año en la élite o se lleva más de una década. El conformismo no está permitido en la Bou Bizkaia. No se entiende no salir a por la bandera en cada una de las regatas. “Gente como Iñaki tiene la suerte de que está rodeada de gente veterana curtida en mil batalla y que además sigue teniendo la ilusión y el hambre del primer día. Es el capital que tiene Urdaibai y es lo que le da vida. Somos un bloque de gente veterana que viene con ilusión día a día a entrenar. En los momentos malos se ve esa veteranía y los buenos los disfrutamos entre todos”, explica Zabala. A este ecosistema llegó Goikoetxea hace pocos años. Un grupo compuesto por algunos de los mejores remeros del Cantábrico. Estrellas del firmamento arraunlari que acogieron al nuevo como a uno más. “Tendrán mil Conchas o veinte mil, pero son personas y aquí hay un grupo muy sano que me trató como a uno más”.

Llegó Goikoetxea a un grupo en el que estaba compuesto por remeros de todo el Cantábrico. Urdaibai es Bermeo, pero al mismo tiempo es Mundaka, Elantxobe, Gernika... El club bermeotarra abarca mucho más que la localidad costera, también es reflejo de muchos vizcainos. “Al igual que en Bizkaia tenemos ese sentimiento Athletic, en la costa hay sentimiento Urdaibai. Mucha gente de fuera de Bermeo le tiene afinidad”, reconoce el lekeitiarra. No solo eso, en las tostas de la Bou Bizkaia se puede encontrar gente de Deba, Zarautz, Moaña o Venezuela, entre otros muchos lugares. “Salpica a mucha gente y si por suerte la bandera viene a Bermeo, será motivo de alegría en muchos lugares”, apostilla Zabala, que en su caso cumple un sueño cada vez que ondea una nueva bandera: “Remar en casa es el sueño de cualquier remero. Me imagino que a Iñaki le haría una ilusión tremenda remar en Lekeitio y ganar La Concha. Por suerte he tenido esa experiencia y es irrepetible”.

Zabala tiene la oportunidad de repetir esa sensación una vez más. Para ello Urdabai deberá vencer a su gran rival de la temporada, a Hondarribia. Los bermeotarras tienen una ventaja de 1,78 segundos que desde la Bou Bizkaia no ven como determinante. “No necesariamente hay que ganar la tanda pero entre los dos el que gane va a tener mas margen que eso. Viendo la trayectoria que hemos tenido en todo el verano, hemos llegado frescos, estamos con moral y con ganas de morder a cualquiera”, comenta el bermeotarra, que luchará con el arma de la veteranía y la frescura que le aporta gente como Goikoetxea.