Final del Torneo Aste Nagusia

Inabarcables

Fusto-Ibai Pérez conquistan aste Nagusia con una actuación casi perfecta

09.02.2020 | 13:13
Fusto e Ibai Pérez vencieron en tres sets a Gaubeka-Gordon.

Fusto-Ibai Pérez conquistan aste Nagusia con una actuación casi perfecta

Duración: 51:23 minutos de juego.

Saques: 1 de Gordon y 4 de Ibai Pérez.

Faltas de saque: 2 de Ibai Pérez.

Pelotazos: 506 pelotazos en juego.

Tantos en juego: 7 de Gaubeka, 2 de Gordon, 10 de Fusto y 2 de Ibai Pérez.

Errores: 6 de Gaubeka, 8 de Gordon, 4 de Fusto y 3 de Ibai Pérez.

Marcador: 8-10, 7-10 y 4-10.

Incidencias: Final del Torneo Aste Nagusia disputado en el frontón Bizkaia de Bilbao. 500 espectadores. En el telonero, Ibarguren-Ibargarai consiguieron la tercera plaza del podio al remontar a Necol-Urrutia (9-10, 10-8, 10-4 y 10-8).

Bilbao - Ibai Pérez es áspero, incómodo y pelotari hasta el tuétano. El zaguero de Sestao, que ayer ganó el Torneo Aste Nagusia de pala profesional, está de dulce, ya que al trofeo bilbaino le precedió el Master Kirol Txartela de Donostia, donde reinó con Altuna. El de Ezkerraldea está a un nivel estupendo y por el camino se encontró a un Pablo Fusto mejorado con respecto a la semifinal, activo, expeditivo y genial. Un cóctel explosivo. Una bomba de relojería. Fue cuestión de tiempo. Tic tac, tic tac, tic tac... ¡boom! Trilita en el leño. El engranaje azul funcionó a las mil maravillas. El puzzle fue indescifrable para Esteban Gaubeka e Iker Gordon, que acabaron dominados y desesperados. La solidez del zaguero sestaoarra dio alas a su delantero. Buscaron la zurda al guardaespaldas de Sopela, que sufrió y acabó con muchos errores forzados por el asedio perpetuo, y se olvidaron de negociar problemas con El Gallo. El plan no pudo salir mejor. La idea transformó a la combinación azul en un monstruo de dos cabezas. Gaubeka y Gordon no pudieron hacer más e, incluso, debatieron en un gran tú a tú en el primer joko; sin embargo, los errores les pasaron factura. El precio fue muy caro. Ibai, gigante, no permitió fisuras. Sin cicatrices en el pellejo azul, la liza acabó tornándose un rodillo.

Ocurre que en la espeluznante actuación de Ibai Pérez, cirujano del leño, habitó gran parte del partido. Si bien cometió algún yerro más que en la semifinal -sobre todo al inicio-, varios fueron buscados por la arquitectura de Gaubeka. En cualquier caso, pelaje de muralla, devolvió pelotas impresionantes con la zurda por la pared, sacó solvencia de la diestra, reboteó, buscó el carril y administró bien el saque. Tales virtudes se enroscaron al pecho de Fusto, que tras el primer joko se convirtió en dueño y señor de los cuadros alegres, marcando el solo de batería para que Gordon naufragara en pleno bombardeo. El sestaoarra estuvo soberbio y su compañero, magnífico. Sacaron tajada por la pared y el tapete quedó huérfano del talento de Gaubeka, desubicado. No obstante, los colorados no realizaron una mala final, sino que la maestría azul fue tal que se golpearon contra un coloso. El 0-3 es engañoso.

El inicio de la contienda podría haber dado pie a otro desenlace. Tras 207 pelotazos a buena en casi veinte minutos de juego, Fusto-Ibai Pérez se llevaron el gato al agua por un apretado 8-10. Fue un buen joko. El delantero de Buenos Aires no tuvo demasiadas oportunidades para sacar a relucir su pegada, mientras que Esteban asomó motivado y espumoso. Se registraron empates a tres, cuatro, cinco, seis, siete y ocho. Con todo, la receta azul ya era clara: percutir sobre el zaguero sopelarra. ¡Eureka! Cabe destacar que en el 7-7 al delantero de Armintza se le hizo astillas la pala y Gordon respondió solo durante cinco pelotazos a un nivel espectacular. Al final, la moneda cayó azul.

Tras el paso por el set de descanso, el nivel del partido no menguó y la fortaleza de Pérez creció. Fusto-Ibai comenzaron con un 1-5 que puso complicada la escalada a sus rivales. El argentino deslumbró con un derroche rematador. Agresivo, el bonaerense, reciente ganador del oro en los Juegos Panamericanos de Lima, atropelló la izquierda de Gordon. Gaubeka, entretanto, trató de hacer el más difícil todavía. Imposible. Dos frontis. Ibai fue una roca. No había huecos para los colorados. Mal negocio. 7-10.

El fin de fiesta fue un 4-10 que desesperó a los vizcainos. Aun así, se tuvieron que cruzar más de 500 pelotazos en tres sets para repartir los cetros de Aste Nagusia. Mucha tela. Fusto e Ibai Pérez, inabarcables.