Omari Moore es una de las sorpresas dentro del brillante desempeño del Valencia Basket que hoy visita Miribilla, una pieza que ha encajado perfectamente en el estilo de juego implantado por Pedro Martínez en el que todos los jugadores son importantes, pero ninguno imprescindible. El jugador de Pasadena, de 25 años y 1,98 metros, vive su primer curso en un equipo del más alto nivel tras debutar como profesional en Europa en las filas del Darussafaka turco con el que no pudo evitar el descenso, pese a acabar como el séptimo mejor anotador, el sexto en asistencias, el séptimo en robos de balón y el tercero en valoración global en un campeonato en el que no es sencillo brillar.

Los responsables técnico del Valencia Basket le seguían la pista en los últimos años porque siempre es posible encontrar buenos jugadores en cualquier competición y lo captaron para el regreso a la Euroliga por esa versatilidad que le permite jugar con mucha sobriedad y pocos errores como base y escolta en defensa para frenar a cualquier exterior que tenga enfrente y en ataque para crear ventajas para el colectivo o para sí mismo. Apenas juega veinte minutos por partido en un equipo en el nadie pasa de 22 y los roles están muy bien repartidos, pero Omari Moore, que encaja en cualquier formato de perímetro que disponga su técnico, es capaz de producir en la Liga Endesa 9,7 puntos con buenos porcentajes, 3,2 rebotes y 2 asistencias. Lo más importante es que su actividad permite mantener alta las revoluciones del motor del equipo taronja, siempre vertical y decidido hacia el aro a partir del rebote defensivo.

“La Euroliga fue algo muy importante para venir aquí, pero la forma en la que juega el equipo me beneficia mucho porque puedo actuar en las tres posiciones exteriores. Creo que era un encaje perfecto y una gran oportunidad para mí”, confesó en su presentación el jugador californiano, que se formó en la Universidad de San Jose State, donde fue mejor jugador de su conferencia, se proclamó campeón de la liga canadiense con los Niagara River Lions en 2024 en su primera experiencia fuera de Estados Unidos.

Convencido por su buen rendimiento y adaptación a un contexto exigente, el club valenciano ya está en conversaciones para tratar de renovar y mejorar el contrato de Omari Moore, pero sabe que lo tendrá complicado porque el californiano y ahora cuenta ya con un pasaporte de Macedonia del Norte que le abre muchas más opciones deportivas y económicas en el mercado. Moore ha llegado a la élite para quedarse muchos años y pinta a ser uno de los grandes nombres del futuro en el baloncesto europeo.