gp de san marino

El éxtasis de Márquez

CELEBRA DESBOCADO POR GANAR EN EL ‘TEMPLO ROSSISTA’, ESPOLEADO POR LA TENSIÓN DEL SÁBADO CON Rossi, tras un duelo con quartararo resuelto en la última vuelta

09.02.2020 | 15:24
Marc Márquez, triunfante en San Marino.

bilbao - "Sabía que no era necesario ganar, porque Rins se había caído y Dovizioso estaba retrasado. Pero lo de ayer me dio una motivación extra para la carrera. Me dije: intento ganar o no, y me dije que sí". Marc Márquez no se caracteriza por ser un piloto de frío temperamento, ni dentro ni fuera de la pista. Sobre la moto rara vez renuncia a un duelo. Escasas son las ocasiones en las que no asume riesgos. Al bajarse de la máquina no perdona una celebración: brinca, baila, se desgarra las cuerdas bucales... Pero la euforia con la que celebró ayer su victoria en el Gran Premio de San Marino fue desmedida incluso para él. Un éxtasis.

Fue espoleado por lo sucedido el sábado en la última vuelta de la tanda de calificación. He aquí los hechos: Márquez entró en pista para rebajar su mejor crono, que a esas alturas le dejaba en la quinta pintura de la parrilla de salida. Al abandonar el pit-lane abrió gas y se encontró en su camino a Valentino Rossi, héroe local y leyenda contemporánea, sobre el que se debate por el mejor de todos los tiempos. Es uno de los tres objetivos que Márquez contempla ante sí para copar los mayores registros: Agostini, 122 victorias; Rossi, 115, y Nieto, 90, porque ayer Marc, con 77, rebasó a Hailwood.

Il Dottore perseguía también una mejora para la salida de la carrera que se celebra en los aledaños de su hogar, Tavullia, desde donde la parroquia parte en procesión hacia el circuito Misano-Marco Simoncelli.

Según Márquez, Rossi había sobrepasado los límites de la pista en esa vuelta lanzada, por lo que su tiempo no iba a computar. El caso es que el catalán rodaba más rápido y trató de esquivar el obstáculo que era Rossi. Adelantó al italiano no sin agresividad. Colado, porque rebasó los límites del asfalto. Su crono tampoco tendría efecto. A pesar de ello, Rossi se puso a rueda de Márquez y le devolvió el adelantamiento de forma que casi se tocan. "Me ha arruinado la vuelta para luego irse al verde", criticó Rossi. Márquez dijo que esa no era su guerra, que lo suyo es pugnar por el título y lo demás son minucias. "Hay pilotos que ya no tienen opciones en el campeonato", expresó. Vamos, que Márquez percibe frustración en el italiano. Y para quien no la vea, se lo hace saber. El caso es que los dos se vieron más retrasados de lo deseado: Márquez salía quinto y Rossi, séptimo. La tirantez no escaseaba.

Desde que Márquez tutea a Rossi, o sea desde que puso un pie en MotoGP, en los circuitos padece la grandeza del italiano, que con su gloria ha sembrado las gradas de rossistas. La ley del ganador, que mueve masas. En San Marino la situación cobra la mayor dimensión, porque aunque Rossi está a otras, es eterno. Y caldeada como llegaba la carrera -la tensión del pasado tampoco se olvida-, para Márquez era una invitación para propinar un ¡zasca! al mundo de Rossi, al piloto y a la herencia de sus éxitos.

Y resulta que en el escenario de esa disputa que se reparte entre un joven y un veterano, se inmiscuyó otro más joven que hizo del anterior joven un veterano: Fabio Quartararo, uno de esos pilotos tocados por la excelencia.

Si bien, antes de darse el duelo Márquez-Quartararo, ambos tuvieron que deshojar a Maverick Viñales de la candidatura a la victoria. Los antecedentes sugerían que Mack era el rival a batir: fue el más rápido el viernes y sábado. Partía con las ventajas de la pole y la confianza plena. Pero esta se esfumó ayer como el papel de fumar. De un plumazo. "Las sensaciones no han sido buenas. Tenía poca tracción en la goma delantera", lamentó.

El trío de cabeza -Viñales, Quartararo y Márquez- abrió una brecha en la tercera vuelta, que fue cuando el francés desbancó al poleman. Con pista libre, Quartararo parecía un presidiario fugado de Alcatraz. Impetuoso en el rema que te rema hacia tierra firme. Márquez mostró preocupación con un movimiento urgente. Reaccionó para en el cuarto giro desembarazarse de Viñales, que una vuelta después ya rodaba descolgado del dueto de aspirantes al triunfo.

un duelo inédito Desde la vuelta 5 hasta la última, la 27, Quartararo llevó el peso de la carrera, rompiendo el viento cual mascarón de proa. Márquez, que como dice Rossi: gallina vieja hace buen caldo, se proclamó hijo adoptivo de la paciencia para ver de qué era capaz el joven. El Diablo Quartararo, que en este caso es retoño, 20 años, prolongó su apuesta de llevar la iniciativa. "Me he entregado al 100%", confesaría, con ojos llorosos. Pero Márquez ya había resuelto sus dudas, si es que las tuvo: "Me dije que sí, que intento ganar".

El ataque, viperino, llegó al final de la recta de meta, el lugar menos arriesgado para intentar adelantar, y nada más entrar en la última vuelta. Márquez se cobró el liderato. Quartararo fue alumno respondón y recuperó la plaza con el corazón en el puño. Puestos a pelear, el irreductible Márquez envidó de nuevo y volvió al liderato. Quartararo lo intentó por última vez, sin éxito, impaciente, porque escogió una zona imposible. Apretó el freno para no llevarse puesto a Márquez y claudicó. Deportivo el francés, que fue segundo. Un placer de enemigo.

Así, Márquez corroboró: "Es fantástico ganar en Italia". La mente le jugó una mala pasada. San Marino es una república independiente de Italia. Pero Rossi es italiano y en Misano los tifosi son multitud. Márquez se sacudía sus dos derrotas en la última vuelta en las dos carreras previas, lo que era un aliciente añadido a ese "extra" que le dio el incidente con Rossi el sábado para el éxtasis en su celebración. Márquez estaba desbocado, mientras Quartararo se bajaba la visera para romper en llanto. "Ha sido el mejor momento de mi carrera; he luchado contra un campeón", sentenció sobre un duelo inédito pero que traerá nuevos episodios.

Viñales, en tierra de nadie, fue tercero; Rossi, cuarto; Dovizioso, sexto y cede ya 93 puntos como segundo del campeonato; Lorenzo..., en su actual Lorenzo's Land, decimocuarto.

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Marc Márquez (Honda) 42:25,163

Fabio Quartararo (Yamaha) a 0,903

3. Maverick Viñales (Yamaha) a 1,636

4. Valentino Rossi (Yamaha) a 12,660

5. Franco Morbidelli (Yamaha) a 12,774

6. Andrea Dovizioso (Ducati) a 13,744

7. Pol Espargaró (KTM) a 20,050

8. Joan Mir (Suzuki) a 22,512

9. Jack Miller (Ducati) a 26,554

10. Danilo Petrucci (Ducati) a 31,456

1. Marc Márquez (ESP) 275 puntos

2. Andrea Dovizioso (ITA) 182

3. Danilo Petrucci (ITA) 151

4. Alex Rins (ESP) 149

5. Maverick Viñales (ESP) 134

6. Valentino Rossi (ITA) 129

7. Fabio Quartararo (FRA) 112

8. Jack Miller (AUS) 101

9. Cal Crutchlow (GBR) 88

10. Franco Morbidelli (ITA) 80

1. Augusto Fernández (Kale)41:12,535

2. F. Di Giannantonio (Speed) a 0,186

3. Álex Márquez (Kalex) a 1,283

1. Álex Márquez (ESP) 197 puntos

2. Augusto Fernández (ESP) 171

3. Thomas Luthi (SUI) 159

1. Tatsuki Suzuki (Honda) 40:00,034

2. John McPhee (Honda) a 0,112

3. Tony Arbolino (Honda) a 0,201

1. Lorenzo dalla Porta (ITA) 179 puntos

2. Arón Canet (ESP) 157

3. Tony Arbolino (ITA) 149