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Armstrong medita confesar

Según el 'New York Times', el tejano podría admitir que se dopó para lograr una reducción en la sanción a perpetuidad de la USADA y poder competir en triatlón

Armstrong medita confesarAFP

bilbao. Los golpes de la justicia deportiva, la persecución a la que se ha visto sometido desde la USADA y el linchamiento mediático y social de los últimos meses no han conseguido que Lance Armstrong renuncie al deporte. El tejano, sancionado a perpetuidad por la propia USADA, amparada en el informe que detalla su relación con el dopaje durante gran parte de su carrera, estaría anhelando poder competir en pruebas de triatlón, lo que le empujaría, según el New York Times, a confesar que utilizó prácticas prohibidas y obtener con ello el indulto de los arrepentidos: una reducción de la pena.

Según el diario neoyorquino, quien ya fue desposeído de sus siete Tours de Francia consecutivos, habría comentado con su entorno más cercano la posibilidad de admitir ante las autoridades deportivas los cargos por los que ha sido suspendido de por vida. La intención de Armstrong es poder competir en pruebas de triatlón, una disciplina que ya probó antes de dedicarse de forma profesional al ciclismo. Para poder tomar parte en pruebas oficiales, el excorredor estaría dispuesto a confesar lo que siempre ha negado: que utilizó sustancias prohibidas y que se sometió a transfusiones de sangre. Esta confesión, con detalles del método y de las personas implicadas en el proceso, haría que los organismos competentes rebajasen su sanción, probablemente, a ocho o cuatro años, según los expertos en dopaje.

Mientras Armstrong se refugia en Hawai con su familia, su abogado Tim Herman ha salido al paso para aclarar que es el deportista "quien tiene que hablar por sí mismo de eso". De todos modos, el representante legal del americano ha negado que Armstrong se haya reunido con Travis Tygart, el director ejecutivo de la USADA, tal y como asegura el New York Times. El exciclista buscaría en esa reunión y en otra que también ha sido negada con David Howman, el director general de la Agencia Mundial Antidopaje, negociar la rebaja de la sanción.

Además de su intención de seguir practicando deporte de una manera oficial, Armstrong tendría otros motivos para dar ese paso. En los últimos meses habría sufrido fuertes presiones para confesar, liberar su conciencia y reconocer los hechos y tratar de salvar así la fundación Livestrong que él mismo creó tras superar un cáncer testicular.

la sombra del perjurio Lance Armstrong fue suspendido después de que renunciara a seguir defendiéndose de las acusaciones, pero este giro en su estrategia podría tener varias consecuencias en su contra.

El americano está ahora mismo envuelto en varias demandas que se inclinarían en su contra si admite que se dopó. Una de ellas, por ejemplo, es la lucha que mantiene con la compañía de seguros SCA Promotions, que quiere recuperar millones de dólares cubiertos cuando ganó sus Tours. Tras vencer en la edición de 2004, la aseguradora retuvo un bono de cinco millones debido a las acusaciones de dopaje que aparecieron en un libro publicado en Francia. Armstrong reclamó el dinero en los juzgados y la aseguradora terminó pagándole un total de 7,5 millones. Ahora reclama la devolución de esa cantidad y de otros 4,5 millones pagados por otras victorias de Armstrong en el Tour de Francia.

El exciclista tejano ve peligrar grandes cantidades de dinero, además del plantón que le han dado importantes patrocinadores como Nike. Pero lo que más teme de todo este asunto Lance Armstrong es que en su día hizo una declaración jurada de que nunca se había dopado. Si ahora confiesa que sí lo hizo, se podría encontrar automáticamente con cargos por perjurio.

El deporte estadounidense ya tiene un precedente similar en Marion Jones, la atleta que ganó cinco medallas en los Juegos Olímpicos de Sidney. Jones negó haberse dopado hasta que en 2007 confesó su culpabilidad, lo que le llevó a dar con sus huesos en prisión durante seis meses por haber mentido a investigadores federales.