Artetxe encuentra, al fin, su sitio
El Movistar ficha al preparador vizcaino, que regresa con Intxausti y Castroviejo
bilbao. A Xabier Artetxe, tan joven, tan enérgico, tan preparado, tan impaciente, le recetaron paciencia como pócima para caminar por la vida. Todo llega, le vinieron a decir no hace tanto como epitafio a una conversación sobre los méritos, la valía y su recompensa. Antes de que se sentara paciente como le habían dicho que se sentara frente a la pantalla de su ordenador, encontró lo que buscaba, necesitaba y merecía. Le llamó Eusebio Unzue para que se fuese con él al Movistar, un equipo World Tour, la primera división del ciclismo, la cima. Su sitio. Al fin.
La llamada del Movistar es la recompensa para Artetxe, un preparador joven, 34 años, que ha ido quemando etapas con celeridad y acierto hasta que le frenó en seco la realidad de un deporte en decadencia, aquejado gravemente del mal de su propia cultura, la del dopaje, que se comió el prestigio, la credibilidad, el interés de los patrocinadores y, finalmente, los equipos. Así que Artetxe apenas encontró puertas a las que llamar en el Estado cuando, aún no se comprende muy bien por qué, Mikel Azparren le dijo que no había hueco para él en el Caja Rural de cara a 2012. Y las que tocó, no le abrieron. En el extranjero no le fue mejor. A los que preguntó, unos cuantos, se quedaron encantados al ver su palmarés, los estudios, los conocimientos, el interés, las recomendaciones y los logros, le dijeron que ya habían oído hablar de él, que era un profesional interesante pero que no era el momento, que quizás más adelante. Otro año.
2012 lo ha pasado Artetxe en su casa de Larrabetzu, con sus cosas, la familia y el trabajo personalizado con algunos deportistas.
Se debió de dar cuenta del desperdicio Unzue, que se ha fijado en el éxito del equipo Sky, la cultura de la exquisitez en los detalles y la excelencia en la preparación, que es hacia donde se dirige el ciclismo como única tabla de salvación, y ha logrado reunir a un grupo de buenos profesionales en la materia entre los que figura Artetxe, rescatado de un ostracismo inexplicable.
Un cazatalentos Su desembarco en el Movistar, un equipo en la cima del ciclismo, es el último peldaño que le faltaba por escalar a Artetxe en su carrera como preparador. Pero es también, paradójicamente, el regreso a sus inicios, pues en el equipo de Unzue se reencontrará con Beñat Intxausti y Jonathan Castroviejo, dos de los ciclistas con los que trabajará en 2013 y a los que ya dirigió cuando apenas eran niños en aquella maravilla de equipo aficionado que es el Seguros Bilbao, cuyo padre e ideólogo es el propio preparador vizcaino.
De aquel proyecto, en el que recaló tras su fugaz paso como corredor por el equipo aficionado de la Fundación Euskadi y, después, como director, donde coincidió con Antón o Fernández de Larrea, salieron algunos de los ciclistas vascos más prometedores de la actualidad. Además de Intxausti y Castroviejo, Artetxe guió hasta profesionales a los hermanos Izagirre, referentes ahora en Euskaltel-Euskadi; Egoitz García, en el Cofidis galo, o Omar Fraile, que va escalando peldaños poco a poco y en 2013 correrá en el Caja Rural, el equipo continental profesional navarro en el que apenas estuvo Artetxe un año, 2011. Luego vino el ostracismo y la impaciencia. De ahí le ha rescatado Unzue para ponerle en el World Tour. La cima. Su sitio.