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El éxito de la humildad

Igor Antón correrá la Vuelta al País Vasco sin la presión de quien lucha por la clasificación general

El éxito de la humildadJose Mari Martínez

GALDAKAO. LA humildad le acompaña allá donde va, es una característica propia, innata; ha crecido con ella, la ha mamado desde pequeño y no parece que vaya a perder esa característica. Es el mismo Igor Antón (Galdakao, 3-III-1983) de siempre, el chaval del barrio que creció y se hizo mayor en la localidad vizcaina, a escasos kilómetros de Bilbao, donde el 9 de septiembre del año pasado conquistó de manera épica la decimonovena etapa de la Vuelta, en un día de ensueño. Un triunfo cimentado en casa, en Galdakao, en la subida a El Vivero, donde asestó el golpe definitivo. Ha pasado casi medio año de aquello. Queda lejos en el calendario aquel 9 de septiembre, también el 10, cuando la Vuelta abandonó Euskal Herria y lo dejó huérfano de ciclismo. Ahora la élite de las dos ruedas regresa a las carreteras vascas, a Güeñes, donde mañana partirá la Vuelta al País Vasco con un Antón que desea hacer un buen papel en la carrera, a la que acude desde un segundo plano, alejado de los focos, delegando el rol de líder a Samuel Sánchez.

"Estoy bien. He trabajado mucho y, aunque eso no quiera decir que vaya a recoger los frutos de manera inmediata, ya voy asomando. En Andalucía hice un par de puestos entre los 10 primeros y en el Criterium Internacional terminé la general en séptima posición", expone el galdakoztarra. Lejos de su principal objetivo de la presente temporada, Igor Antón, tal y como reconoce, tocará "todos los palos". "Intentaré buscar mis opciones los días de Arrate o Ibardin, siendo partícipe de la carrera y, si Samuel está luchando por el triunfo final, no dudaré en ayudarle y trabajaré en ese aspecto".

La llegada en alto de Ibardin será una de las novedades de la Itzulia de este año, en la que el pelotón ciclista cruzará la muga para llegar a Iparralde, olvidado en los últimos años. "El hecho de tocar los diferentes lurraldes; pasar a Iparralde, Nafarroa... en definitiva, esa mezcla es Euskal Herria y la Itzulia es especial por eso", desgrana el corredor de Euskaltel.

Con dos finales en alto como serán las del miércoles en Arrate y el jueves en Ibardin, la Vuelta al País Vasco tendrá recorrido para todos los gustos y, según admite Antón, "no hay ninguna etapa clave". "Lo vital y lo importante será no fallar ningún día y, por supuesto, hacer una buena crono en la última etapa. La de Oñati es una contrarreloj con una salida explosiva, con pavés y bastante dura, como una ratonera. Ese día, el que llegue bien y haya sabido guardar fuerzas tendrá mucho que decir. Las etapas de Gasteiz y la del viernes en Oñati pueden decidirse al sprint".

una gran responsabilidad Disputar la carrera de casa supone una gran responsabilidad para Euskaltel-Euskadi y sus corredores. "Hay mucha tensión por todo lo que supone para el equipo y la presión se nota día a día. Todo el mundo te pide más, no solo desde dentro del equipo, porque también es muchísima la gente que te viene a animar y eso, al final, se nota", expone Igor Antón.

El propio corredor también admite que él se pone más presión. "Tú mismo te presionas, quieres hacerlo bien porque corres en casa y también viene bien. Por suerte ya hemos conseguido la primera victoria de etapa y eso lo notaremos positivamente, porque somos conscientes de que con el trabajo que estamos haciendo llegarán más triunfos", reconoce Antón, que se muestra "muy contento" por el hecho de que finalmente se vaya a poder disputar la Itzulia, una prueba que "vende" y que tiene "mucha historia". La licencia WorldTour hará que a Euskal Herria lleguen los mejores corredores del panorama internacional. "Es una carrera que se retransmite en todo el mundo, eso habla de su importancia", concluye Igor Antón.