san remo. El australiano Simon Gerrans (GreenEdge) aprovechó el generoso esfuerzo del suizo Fabian Cancellara en el último tramo para suceder a su compatriota Matthew Goss como vencedor de la Milán-San Remo, la primera de las grandes clásicas y la más larga de todas, con 298 kilómetros de recorrido.
Cancellara atacó en la cima del Poggio, a seis kilómetros de la meta, y no ahorró esfuerzos para abrir hueco con el grupo de los favoritos, pero a su rueda se pegaron el italiano Vincenzo Nibali y Gerrans, y éste último remató al suizo bajo la pancarta en las mismas fauces del pelotón. Egopi Martínez (Euskaltel-Euskadi) fue el primer vasco en cruzar la línea de meta, en la trigésimo cuarta posición.
Gerrans, de 31 años, invirtió un tiempo de 6h59:24 en recorrer el trayecto junto a una participación de calidad que incluía a seis ganadores de esta clásica: Matthew Goss, Mark Cavendish, Fabian Cancellara, Filippo Pozzato, Oscar Freire y Alessandro Petacchi.
En los primeros compases de la carrera se formó una fuga de nueve corredores que en el km. 15 tenía siete minutos de ventaja: Cheng Ji (Project 1t4i), Juan Pablo Suárez (Colombia), Dmitriy Gruzdev (Astana), Angelo Pagani (Colnago), Vergard Stake Laengen (Team Type 1), Juan José Oroz (Euskaltel), Pierpaolo De Negri (Farnese Vini), Michael Morkov (Saxo Bank), Oleg Berdos (UtensilNord).
El pelotón, que no concedió importancia a la escapada, fue poco a poco aumentando su ritmo de caza. En el ascenso a La Manie (km. 204) se quedó el campeón mundial, el británico Mark Cavendish, víctima del ritmo impuesto por el Liquigas en cabeza del paquete.
Farnese y Liquigas se repartieron el trabajo en el pelotón con la esperanza de que sus respectivos velocistas, Oscar Gatto y Filippo Pozzato, remataran en el paseo marítimo de San Remo, de modo que la fuga murió antes de que la carrera llegara a su fase decisiva.
A 28 km. de meta, el ascenso a La Cipressa, de 5,6 kilómetros al 4 por ciento de pendiente media y 9 de máxima, no se cobró ninguna víctima entre los favoritos. El ritmo impuesto por el Liquigas no fue demasiado exigente. El pelotón principal permaneció unido.
apuesta acertada A 17 km. de meta, Cancellara, vencedor en 2008, se instaló entre los primeros del grupo, presto para asestar su mortífero ataque largo. Junto a él estaban Tom Boonen, Óscar Freire y último ganador, Matthew Goss. La subida de 4 kilómetros al Poggio, con una pendiente máxima del 8 por ciento, era la última oportunidad para evitar un sprint masivo y, como en otras ocasiones, jugó un papel decisivo en el desenlace.
Cancellara hizo su apuesta al coronar el Poggio y se lanzó ladera abajo seguido por Nibali y Gerrans, que no le dieron un solo relevo. El pelotón se quedó a pocos metros de cazar a los tres fugados, que se jugaron el triunfo al sprint. Pudo se la última presencia en esta carrera de Freire (Katusha), tres veces ganador de la clásica y ayer séptimo.