Otro ciclismo, otro Cafés Baqué
Rubén Gorospe, Marino Lejarreta y Alberto Leanizbarrutia, que releva a Beloki, dirigen a los trece ciclistas de la 34ª hornada del equipo decano del pelotón estatal
bilbao. Hubo otros Casfés Baqué: aquel del inicio que se fundó en torno a la pedalada deliciosa de Julián Gorospe; los de la época gloriosa de Sabino Angoitia y la fábrica de figuras tan representativas del ciclismo vasco como los Otxoa, David Etxebarria, Astarloa, Horrillo, Landaluze, Camaño, López...; el de la era de Zengo y su récord inalcanzable de victorias en una temporada ligada a la aventura profesional de la empresa cafetera; y, ahora, desde hace unos cuantos años, el de Rubén Gorospe, "que nada tiene que ver con los anteriores, salvo el aroma inamovible de Cafés Baqué, porque este ciclismo nada tiene que ver con el de antes".
Así que el equipo que se presentó ayer en Durango -el decano del pelotón estatal con sus 34 temporadas, algo insólito y admirable- no tiene ni el ascendente de sus versiones anteriores ni la prioridad del triunfo como discurso. En su plantilla figuran trece corredores aún por moldear y su ideario está regulado por la máxima deportiva del esfuerzo, la ilusión y la batalla sin complejos pese a que el tonelaje de los rivales supera con creces el del equipo vizcaino. "No importa", dice Gorospe, "lo que nos importa es sacar corredores, trabajarlos, hacer que sean ciclistas. En eso nos apoya Baqué: tenemos su respaldo y ninguna presión".
Rubén Gorospe no recuerda hace cuántos años desembarcó en el cuerpo técnico del Cafés Baqué, "ocho o nueve", pero sí que entonces el ciclismo era como un inmenso océano lleno de peces. Los equipos aficionados echaban la red en juveniles y pescaban unas cuantas piezas, buenos ciclistas a los que no costaba moldear para que tuviesen un futuro en profesionales. Baqué puede contar cerca de 90 historias que se ajustan a ese guión. Las dos últimas, sin embargo, datan ya de 2010, cuando tras una soberbia temporada Dani Díaz y Sebastián Tamayo se catapultaron hacia el sueño ciclista. Ahora, el cuento es otro. Y el equipo cafetero, el reflejo de esa realidad.
"Ya no hay una categoría junior donde escoger más o menos lo que cada uno quiera", traza Gorospe. "Como máximo, hay dos o tres buenos corredores que todo el mundo quiere en su equipo y a los que todo el mundo ofrece el oro y el moro. Nosotros no entramos en eso. Baqué sigue siendo Baqué y creo que tiene prestigio para que el propio ciclista sea el que decida correr con este maillot".
En consecuencia, hace tiempo ya que Cafés Baqué no se parece a aquellas plantillas de los años 80 y 90 en la que eran mayoría los ciclistas vizcainos, una cantera populosa potenciada con algunas de las mejores piernas del resto de Euskal Herria. El equipo de 2012 es un puzzle que forman cuatro vizcainos, tres madrileños, dos guipuzcoanos, dos palentinos, un segoviano y un alavés.
"Es la realidad del ciclismo de ahora en Euskadi", dice Alberto Leanizbarrutia, 50 años el próximo mes de abril, aquel ciclista que era el paradigma del gregario, metáfora del hombre abnegado y generoso, que releva a Joseba Beloki en la dirección del Baqué para sumarse a Gorospe y Marino, que repite un años más. Leaniz conoce bien el terreno que pisa. Fue ciclista y, después, además de regentar una pizzeria en Elorrio, estuvo al cargo del Würth y el Cueva el Soplao aficionados y los últimos años ha asistido a la redefinición del ciclismo de base en Bizkaia desde el mirador privilegiado del club ciclista de Berango. "La verdad es que ya no se puede hacer un equipo solo de vizcainos o vascos. Es por una cuestión social por lo que la base del ciclismo ha perdido volumen. El ciclismo exige demasiado para que los jóvenes de ahora se decidan a practicarlo".
Dice Leanizbarrutia que ahora hay pocos chavales que quieran ser ciclistas y que los que quieren serlo asisten desmoralizados a una realidad que les otorga pocas probabilidades de pasar a profesionales. "Por tanto, el problema está arriba y abajo. No hay tantos corredores como antes, y los que hay se desmoralizan porque no ven que haya una salida a su esfuerzo", reflexiona Leanizbarrutia, que ya ha dirigido a los chavales del Baqué en las dos carreras del calendario vasco que se han disputado, Zumaia y Soraluze. Hoy, a partir de las 15.00 horas, Ereño acoge la tercera cita, valedera para el Lehendakari Txapelketa reservada a los ciclistas sub'23. Las carreras de Euskal Herria, con especial interés en las tres vueltas por etapas -Tres Días de Araba, Bidasoa y Navarra-, son el objetivo prioritario del nuevo Baqué, que también correrá en La Rioja, Cantabria y Madrid.