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Horas, minutos y segundos recorriendo el Parejas bajo un halo de apostolado, cimentado el suelo de sueños, como si se trataran de baldosas negras salpimentadas de color, los cuatro manistas recorren el pasillo final hacia la gloria o el desastre. El olvido, ese enemigo tan grande, tan basto, como las lagunas de los libros de historia, es el último paso del camino hacia un abismo insondable, desdibujado y oscuro que es la derrota. El triunfo de la txapela, sin embargo, es el recoveco por el colarse al fuego de los vencedores. Yves Xala y Aimar Olaizola ya son veteranos en estas lides; pero, en la pelea espectacular que acontecerá en los cuadros largos estará el desvirgamiento de entorchados, ya que ni Aritz Begino, dos Parejas de Segunda entre sus dedos, y Mikel Beroiz, campeón Manomanista de Segunda, conocen las mieles de los campeonatos de Primera.

Será la primera vez de los dos en una empresa tan importante. Para Aritz será el descorche de un vino en reposo, quizá tardío, pero siempre con sabor fino en el paladar, a degustar con una buena carne. Para el de Huarte supone una oportunidad increíble tras todo el lío de la suspensión de Abel Barriola y la decisión poco salomónica de la LEP.M de obviar el aplazamiento. Ocurre que en la batalla en los cuadros largos, donde se enfrentan dos pegadores natos -Aritz, un bombardero, y Mikel, un acorazado- de potencia sin igual. Desde que Begino tocara la élite su preparación ha cambiado y, tal y como desgrana él, "ha bajado casi cuatro kilos y ha aumentado masa muscular". De esta manera, el de Autza ha superado ciertas taras en la movilidad en la cancha y tiene más velocidad, aunque ha "sacrificado el golpeo".

Enfrente está un pelotari todoterreno. Mikel, educado en el club de Huarte, preparado por Aritz Altadill en Zentrum y apadrinado por Juan Martínez de Irujo, desprende velocidad por los cuatro costados en un cuerpo cincelado en la cancha. El de Huarte tiene grandes habilidades en el golpeo y una capacidad de sacrificio brutal. Solamente los nervios le pueden pasar factura.

Los focos de atención, tras las trincheras cavadas por las dos máquinas de guerra de los cuartos traseros del frontón, se centrarán posteriormente, cuando las batallas se recrudezcan, en los cuadros alegres. En el bando colorado, Aimar Olaizola, curtido en las peores contiendas -trece finales de Primera y una de Segunda-, destacado en el cuerpo a cuerpo y en los duelos a larga distancia, cuenta con la rémora de no saberse "al cien por cien de sus opciones". Atrás quedaron los siete meses de baja por la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. El de Goizueta los ha olvidado con la velocidad de un rayo y todos los pensamientos con los que "no sabía si iba a alcanzar el nivel otra vez" se han esfumado de su cabeza.

El delantero de Asegarce, que en los últimos partidos ha evitado enfrascarse en contiendas demasiado largas en los cuadros alegres, posiblemente cargará mucho el juego atrás para desmontar la defensa de Beroiz, pegador y fajador, pero que puede sufrir ante la incertidumbre de no conocer el frontón Bizkaia más que de dos sesiones.

El otro protagonista cerca del frontis será Yves Xala. El lapurtarra lleva un torneo intachable. Tras un verano en el que tuvo una lesión de rodilla y un Cuatro y Medio cercenado a primeras de cambio por esos mismos problemas, el delantero de Lekuine está a un nivel brutal. Lo mismo destaca con la volea, que arremete con un gancho de izquierda. Asimismo, seleccionó en el apartado de material una pelota muy botona con la que pretende sacar chispas a Begino. En el Beotibar de Tolosa, en la liguilla de cuartos, ya desmembró a sus adversarios, en aquella ocasión Zabaleta actuaba por Barriola, argumentado golpe y clase en los cuadros alegres, mientas que Aimar y Begino se afanaban en abrasar al joven de Etxarren.

Los cuatro son actores tras las bambalinas de un frontón Bizkaia, el quinto elemento, que levanta el telón de Bilbao en materia de finales. Será la primera cita de este calado en la villa, pero, seguro, que no la última.