Síguenos en redes sociales:

Las maravillas de la fe

Aitor Galdos se concentra con el Caja Rural y espera firmar con el equipo navarro

Las maravillas de la feFoto: Fundación euskadi

bilbao. La fe, que se sabe que mueve montañas, puede conseguir también que ocurran otras cosas extraordinarias como que rondando ya la Navidad, la pretemporada lanzada en Alicante, Tenerife, Fuerteventura, cualquier sitio donde el sol acaricie las piernas, las presentaciones de los equipos perfiladas -casi todas en enero-, los nuevos maillots diseñados -ayer se hizo público el del Movistar, azul, simple pero dinámico, precioso-, un ciclista esté cerquísima, a una firma, de eludir el paro cuando apenas quedaba esperanza.

El tipo es Aitor Galdos, ermuarra, 31 años, que supo antes de finalizar la temporada que no seguiría en Euskaltel-Euskadi. Desde entonces anda partiéndose los cuernos por media Europa tratando de encontrar un sitio donde seguir trabajando, misión quimérica para un ciclista estatal, obrero que vive con consternación el desplome de un deporte demonizado y olvidado en casa -solo habrá siete equipos profesionales en 2011: Euskaltel, Movistar, Geox-TMC, Caja Rural, Orbea, Andalucía-Caja Granada y Burgos 2016-Castilla y León- y con indignación el rechazo en el extranjero -solo Rabobank quiere ficharlos-. Así que esperan. Y desesperan. Hasta que se agotan y mandan todo al demonio o surge algo maravilloso. A Galdos le ha ocurrido esto último. Se concentra estos días con el Caja Rural navarro en Burlata, donde ayer realizó la prueba de esfuerzo que han pasado los 18 corredores que están en plantilla y espera, lo están negociando, firmar el contrato que le ponga a las órdenes de Xabier Artetxe, el larrabetzuarra ideólogo del Seguros Bilbao que dirigirá al equipo en 2011. Galdos está a prueba, pero es del agrado de Artetxe y Mikel Azparren porque es un ciclista rápido y resistente, un buen corcel-ha sido séptimo en la Milán-San Remo, por ejemplo- que, además, hace grupo.

A Galdos el dorsal se lo ha devuelto su trayectoria, aptitud, carácter y, sobre todo, la fe. Seguirá siendo ciclista, seguramente, porque nunca quiso dejar de serlo. Porque cuando Euskaltel le dijo que no contaba con él para la próxima temporada, no se dejó seducir por el abatimiento y se lanzó a hacer ciclocross para mantener la tensión, aunque más que en correr tuviese la cabeza puesta en buscar equipo. "No bajo los brazos, no me siento lejos de seguir siendo ciclista. Todo lo contrario. Creo que encontraré algo", reconoció hace unas semanas a este periódico. "Si este año me hubiese arrastrado, yo mismo sería coherente y renunciaría a seguir, pero no es el caso", abundó el ermuarra, que esta última temporada acabó segundo en la primera etapa de la Vuelta a Polonia, carrera Pro Tour, tercero en la segunda de la Volta a Catalunya y quinto en la primera del Tour de Luxemburgo. Galdos, además, es un ciclista abnegado y con oficio: en 2009, por ejemplo, fue servicial cuando Koldo Fernández de Larrea lo necesitó.

Por si no saliese adelante la opción del Caja Rural, algo que desea de manera ferviente, pues nada le ilusiona más en este momento que el nuevo proyecto del equipo navarro, Galdos podría recalar en una formación italiana que estaría encantada de hacerle un hueco.

Euskaltel, en dos grupos Por su parte, Euskaltel-Euskadi continúa preparando la temporada en la concentración que algunos de sus ciclistas llevan a cabo en Calpe. Entre ellos se encuentran, por un lado, los que estrenarán al equipo naranja en Australia -Rubén Pérez, Iñaki Isasi, Gorka Izagirre, Iván Velasco, Miguel Mínguez, Daniel Sesma y Ion Izagirre-, que hicieron ayer 130 kilómetros junto a Romain Sicard, y, por otro, Koldo Fernández de Larrea, Jonathan Castroviejo y Amets Txurruka, que se quedaron en 110.