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Premio a la constancia

Amets Txurruka narra su experiencia en Taiwán, donde consiguió su primer triunfo como profesional

Premio a la constanciaFoto: pablo viñas

Feliz, contento, con la alegría de quien consigue subirse a lo más alto del podio de una carrera profesional por primera vez, pero cansado y con síntomas del jet lag después de un viaje larguísimo de casi 24 horas de duración. Amets Txurruka (10-XI-1982, Etxebarria) termina una temporada fructífera, marcada por los históricos resultados del Euskaltel-Euskadi -en la que han conseguido 18 victorias-, y también por los duros golpes que se ha llevado el equipo dirigido por Igor González de Galdeano. Caídas, hasta dos ha sufrido el corredor de Etxebarria, que ha visto cómo dos fracturas de clavícula en momentos concretos del curso le impedían alcanzar su mejor momento de forma, aunque ha podido llegar bastante bien al final de temporada.

El viaje a Taiwán, tal y como reconoce el propio Txurruka, fue un poco a la aventura: "Igor González de Galdeano me propuso la idea de ir. Era una opción muy bonita y no me lo pensé dos veces, además estaba acabando el año en un buen estado de forma". Dos días antes de poner rumbo a Asia, las noticias que llegaban desde allí no eran nada halagüeñas, y es que el tifón Megi había arrasado parte de la isla de Taiwán. Pese a ello, "no sentimos miedo, nos preocupamos un poco por lo que podría pasar, pero como no se cancelaron los vuelos decidimos seguir adelante con el plan", apunta el ciclista de Etxebarria.

Lo que más impresionó a Txurruka al llegar a la isla asiática fue la forma de vida de sus habitantes: "Allí todo es muy diferente, todo parece nuevo e impresiona. Encima tuvimos la desgracia de que sucediese lo del tifón y eso obligó a que tuviesen que cambiar los planes para la prueba ciclista". Como consecuencia de la mala situación meteorológica, los organizadores decidieron llevar la carrera a otra parte de la isla y optaron por la temible ascensión al Wu-Ling.

un puerto increíble Con el cambio llevado a cabo por la organización, los ciclistas se toparon con un coloso, un puerto de 52 km. de ascensión y con un desnivel cercano a los 1.500 metros. "Al principio, cuando me contaron lo larga que era la subida no podía creérmelo, pensaba que estaban bromeando", reconoce Txurruka. Sin embargo, el puerto era real. "Los primeros 15 ó 20 km. eran bastante llanos y fuimos todo el grupo junto". A partir de ahí las cosas cambiaron y "nos encontramos con rampas muy largas del 10%. Tardé un buen rato en subir el puerto", afirma sonriente.

Aunque él se define como un corredor al que le cuesta mucho ganar carreras. El ciclista de Etxebarria ya sabe lo que es subirse al podio del Tour de Francia. Fue hace tres años, en 2007, cuando ganó el premio de la combatividad de la ronda gala. "Lo de París fue como ganar una carrera, fue un premio muy grande al Tour que hicimos", afirma Amets. Pese a que es consciente de que es importante conseguir una victoria y espera poder lograr un triunfo en la Vuelta al País Vasco, el de Etxebarria sabe que "el Tour es lo máximo, la carrera más importante del año y la que más repercusión tiene".

Nuevas caras en el equipo Después de que la gran mayoría de corredores hayan renovado con el conjunto naranja, llegan varios corredores nuevos, mientras que otros han hecho las maletas. "Igual echamos a alguien de menos, pero seguro que los que han venido van a hacer un buen papel porque son corredores que andan muy bien", reconoce Amets, para quien el acuerdo alcanzado entre la Fundación Ciclista Euskadi y varios clubes de Iparralde es "todo un acierto".