bilbao. "Estamos completando un gran año", dijo tras ganar ayer el Tour de Vendée Koldo Fernández de Larrea, un velocista, un ciclista vertiginoso y, sin embargo, lacónico en la alabanza, prudente, alejado de la euforia, pues también podría haber elevado a rango de excepcional, irrepetible e incluso histórica la campaña de Euskaltel-Euskadi sin temor a ser acusado de exagerado: la que sumó el esprinter alavés es la 17ª victoria del año para el conjunto naranja, dos más que en 2000, su temporada más laureada.

Está embalado Euskaltel, en estado de gracia. El equipo naranja es un delantero enrachado que salta al campo con la mirada desafiante y certera, sabedor de que volverá a marcar. Y marca. Y Euskaltel gana. 17 veces este año. Cuatro, en septiembre. Es una cuestión mental. "Así da gusto correr", dice Mikel Nieve, héroe en Cotobello. Y trabajar. Ayer, en la orografía quebrada de la región de Vendée, un calco de la vasca -"será por eso que es la segunda vez que gano", cuenta Koldo-, para el velocista alavés, entre pletórico y frustrado. Pletórico porque su condición física tras la Vuelta y una semana de reposo, es óptima; frustrado por su ausencia del Mundial de Australia, al que contaba con acudir. "Viendo la forma en la que estoy me da rabia no haber ido al Mundial, pero no merece la pena darle más vueltas", lamenta aún el de Zurbano, que ha demostrado capacidad y actitud para voltear una temporada aciaga en su primera mitad por culpa de las caídas y la grave infección de oído que le hizo renunciar a las clásicas de primavera. Salió del túnel en agosto, con un triunfo liberador en la primera etapa de la Vuelta a Burgos en la que le sirvió de acicate el delicado estado de salud de su aita, ingresado días antes en el hospital. En la Vuelta le faltó puntería -fue segundo, tras Farrar, en un sprint-, pero el esfuerzo le sirvió para cincelar sus piernas, que ahora destilan una fortaleza que explotó ayer en el sprint que cerró el Tour de Vendée, la última prueba de la Copa de Francia. La volata la lanzaron Casper, Haussler y Apollonio, que tomaron, incluso, una veintena de metros de ventaja. De ellos, sólo Apollonio resistió, pero no lo suficiente como para evitar que Koldo entronizase por 17ª vez a Euskaltel-Euskadi, un equipo embalado.

Otro esprinter, Unai Elorriaga, se impuso en la última etapa de la Vuelta a Cantabria.