galdakao. No ha dormido bien Igor Antón. Ni siquiera en su casa, en su cama de Galdakao. "Todavía no puedo coger postura para dormir. Tengo quemaduras por todo el cuerpo", se queja. Descansa a ratos, pero siente que, a veces, es mejor estar de pie. De la cama al sofá. Del sofá a la cama. En una de esas se levanta Igor para dirigirse al salón, a la tele. Pero él ya no sale por la pequeña pantalla. "No porque me haya caído voy a dejar de ver lo que me gusta. Hace dos años, cuando me caí en la Vuelta, también seguía viendo la carrera por la tele tranquilamente. Si que echas un poco de menos estar ahí, pero no por eso dejas de verlo". Él no es así. Antón es ante todo, un apasionado del ciclismo. Le duele levantarse y moverse, pero no le preocupa. Merece la pena levantarse para asistir a lo que viene, el triunfo en la cima asturiana de Cotobello de un compañero como Mikel Nieve, "un chaval sencillo. Un jatorra".

Y sigue Igor Antón con sus pequeños viajes. Del sofá a la cama, de la cama al sofá. Y en otro de sus paseos accede a hacer un repaso de la etapa, de Mikel, de Amets y Oroz, de cómo ha vivido la victoria de su compañero en su Vuelta, la que ahora sigue sin él. "No quiero desconectar, me gusta ver lo que hacen mis compañeros", argumenta. "He visto como estaba ahí Txurruka", siempre valiente y generoso con sus compañeros, y que "ha hecho un trabajo fenomenal". Como también lo ha hecho Mikel Nieve, que "se conocía el puerto, porque lo habíamos estado inspeccionando un mes antes. Aquella vez sí que subimos rápido", cuenta el galdakaoztarra.

Igor confiaba en Mikel, al que veía superior a Luis León cuando la carretera se empinaba hacía arriba. "Al menos en esta Vuelta lo ha demostrado". Tampoco se preocupaba por el movimiento de Schleck, ya que "algo malo tenía que suceder para que Mikel no ganara". Sólo quedaba disfrutar de la subida de Mikel, la revelación de la prueba, como un tiro ayer en Cotobello. Tampoco le sorprende el nivel mostrado por el leitzarra en la etapa de ayer, "porque no viene sólo de este año. Es un escalador de fondo y ya el año pasado anduvo entre los primeros en Valencia y en Murcia. Yo le veía maneras para ser un corredor de tres semanas. Incluso se barajó que fuera a la Vuelta el año pasado".

"Ha sido una gozada verle disfrutar tanto. He podido hablar en directo con él por la radio y le oía emocionadísimo. Le he dicho que esto no la va a olvidar nunca y que lo disfrute a tope, que viva el momento", dice Igor. "Su primera victoria y encima en una vuelta grande, como me pasó a mí", recuerda. Fue en la Vuelta 2006, cuando un jovencísimo Antón, cruzó el límite de las miradas de Valverde y Vinokourov y consiguió estrenar su palmarés profesional en la cima de Calar Alto. "Hoy Mikel no podrá ni dormir por la emoción. Tanto, que seguro que se duerme con el gorro asturiano que le han regalado. Al menos el tendrá el día de descanso para recuperarse. A mi me tocó seguir dando pedales al día siguiente", cuenta vacilón el galdakaoztarra.

Igor deja entrever la ilusión de ver como un corredor que se sacrifica en favor de otros, "como en Alcoy con Peraud por delante", pueda obtener éxitos. "Y más un corredor como Mikel, que no había tenido un año bueno y necesitaba de un remate como éste". Un corredor joven, con futuro por delante que, con está victoria, puede ir adquiriendo un mayor peso específico dentro del equipo naranja. "Le cambiará el chip. Ha dado un salto muy grande en muy poco tiempo", describe Igor. Un salto que tendrá que reafirmar en las próximas temporadas. Pero el galdakaztaorra está tranquilo, "porque hay madera".

Las cosas pintan mejor para Euskaltel-Euskadi después de tanto infortunio. "El equipo ha sabido reaccionar, pero todavía puede buscar más cosas", opina Igor. Como una victoria al sprint de Koldo. "O un top-ten con Mikel Nieve. Más no se puede pedir".

Igor vuelve a la cama, tiene que descansar. A pesar del dolor se va con una sonrisa de oreja a oreja y un triunfo dedicado por Mikel Nieve, el chaval sencillo de Leitza, pueblo de pelotaris. El chaval jatorra.