bilbao. Ni tan siquiera la tranquilidad que ofrece la firma de un nuevo contrato apaga el ansia de Samuel Sánchez, un ganador nato. Su compromiso con los suyos, con Euskaltel-Euskadi, es total. Y no tuvo mejor idea el asturiano que celebrar la ampliación de su relación, un matrimonio que lleva unido desde que el equipo naranja le diera la oportunidad de dar el salto al campo profesional en 2000, que regalando a su equipo, su equipo "de toda la vida", una doble victoria en las Lagunas de Neila: etapa y general. Mientras otros deciden tomarse un periodo de descanso tras un intenso Tour de Francia, Samu, que se mantuvo en la pelea por el podio y acabó cuarto en la general, aprovecha y estira el buen momento de forma que vive ahora antes de disfrutar de una merecidas vacaciones.
Dos semanas después de acabar cuarto en París, el ciclista ovetense sigue paseando el buen golpe de pedal que mostró en los míticos puertos de la ronda gala. Ayer dio un ejemplo de superioridad, se le vio fácil, suelto, incluso jugó con sus rivales simulando un teatrillo que es todo un clásico en el asturiano. Se dejó caer atrás para adelantar posiciones y retrasar a sus rivales con una facilidad pasmosa. En la llegada de meta de las Lagunas de Neila parecía que llegaba solo, apenas esprintó para adelantarse a un Ezequiel Mosquera, todo pundonor, que quiso más de lo que pudo.
Así, las Lagunas de Neila esperaban ansiosas para encumbrar y vestir con el clásico maillot morado al ganador de la Vuelta a Burgos. Sus rampas tendrían que deshilachar ese nudo que formaban una treintena de corredores que afrontaban la etapa decisiva de la carrera castellana en un margen en torno al minuto. Nombres y favoritos para dar y tomar. El líder, Gianpaolo Caruso, José Iván Gutiérrez, David López, Samuel Sánchez, Oliver Zaugg, Ezequiel Mosquera, David Arroyo, Igor Antón y Michelle Scarponi, entre otros.
La etapa entre Areniscas de los Pinares y las Lagunas de Neila dibujaban en sus 155 kilómetros un perfil muy montañoso, con un puerto de tercera categoría, dos subidas de segunda, un puerto de primera y, para acabar, la temible subida a las Lagunas, de categoría especial. La jornada partió nerviosa, con innumerables ataques en la cabeza del pelotón. De hecho, la fuga del día no se formó hasta el kilómetro 60. Los protagonistas de la escapada fueron Kurt Hovelick (Quick Step), Stijn Neirynck (Tosport-Vlaanderen) y Jose Vicente Toribio (Andalucía-Cajasur). Con el visto bueno del pelotón, las diferencias alcanzaron los tres minutos en pocos kilómetros. Los 3:50 de ventaja que obtuvieron los escapados a falta de 60 kilómetros fueron el tope impuesto por el pelotón, que de la mano del Katusha, el equipo del líder, y de Euskaltel-Euskadi, se pusieron manos a la obra.
El trabajo de las dos escuadras más potentes en los cinco días de la carrera burgalesa se hizo notar y las diferencias bajaron de golpe. La escapada tenía los minutos contados. Así, en el descenso del Pasil de Rozavientos, de segunda categoría, los tres valientes eran absorbidos por el pelotón a tan sólo 20 kilómetros de meta. A los pies de las Lagunas de Neila sobrevivía el intento de Marcos García (Xacobeo) con apenas 30 segundos sobre el grupo principal comandado por Euskaltel. Los naranjas trabajaron para seleccionar la carrera en favor de su líder, Samuel Sánchez. A falta de cinco kilómetros, los intentos de Marcos García, Luis Pasamontes y Mikel Landa era anulados por un grupo de 15 unidades que sobrevivía al ritmo de Igor Antón. En una buena jugada de equipo, Antón trató de marcharse a por la victoria en la mítica cima, mientras Samu tanteaba, desde atrás, a sus rivales. Vincenzo Nibali (Liquigas) y Ezequiel Mosquera (Xacobeo) llegaron a rueda del galdakoztarra. Poco después lo hizo Samuel, sobrado. Algo más le costó a Possoni (Sky), haciendo la goma.
Igor Antón, que afina su punto de forma de cara a una Vuelta a España en la que ejercerá de líder, tiró de Samu hasta dejar la carrera entre tres: Nibali, Mosquera y el propio Samuel. El trío alcanzó el último kilómetro cuando Nibali, golpeado por la fatiga y el calor se clavó en Neila, mientras Samu dejaba el peso de la carrera en las piernas del ciclista gallego, que buscaba una victoria de relumbrón. Samuel borró de golpe esa idea de su cabeza. Un mínimo latigazo del ovetense a cien metros de la meta fue suficiente para imponerse con un segundo de ventaja sobre el bravo corredor del Xacobeo y, de paso, llevarse la Vuelta a Burgos. Un doblete para agradecer el esfuerzo que el conjunto naranja ha hecho por retenerle. Un regalo de compromiso.