Donostia rindió tributo a los héroes del ascenso. Los jugadores y el cuerpo técnico de la Real Sociedad recorrieron las calles de la capital guipuzcoana de la misma manera que Roma recibía a sus ejércitos al regresar victoriosos de la guerra. Lo hicieron en un autobús descapotable, experiencia que ya probaron en 2003 cuando se proclamaron subcampeones de Liga y se clasificaron para la Liga de Campeones. Unas 25.000 personas, en su gran mayoría niños que jamás olvidarán la experiencia, aclamaron a sus ídolos durante su trayecto, que se prolongó durante más de una hora.
Los jugadores y el cuerpo técnico estaba citados en Anoeta, donde, en teoría, tenía prevista su salida el autocar a las 17.30 horas desde la puerta principal del estadio que da a la Avenida de Madrid. La lluvia quiso respetar el baño de multitudes, ya que poco antes de arrancar cayó una tromba de agua que puso en peligro la celebración del acto. Más de 300 personas aguardaban el inicio del trayecto en la explanada en la que está colocado el busto de Alberto Ormaetxea. Con más de un cuarto de hora de retraso se abrieron las dos compuertas y apareció un primer vehículo descapotable, en el que estaba la plantilla. Por detrás, otro patrocinado por Keler, con un potente equipo de sonido y unas bailarinas que no paraban de lanzar confetis.
Martín Lasarte, muy animado y visiblemente menos perjudicado que los jugadores, a los que se les hizo larga la noche, estaba colocado en la parte delantera junto a su inseparable Alberto Iturralde. De los jugadores, los más entregados eran Griezmann, auténtico motor de la fiesta, Bueno, Elustondo, Xabi Prieto y Agirretxe. Algunos empezaron fríos y sentados incluso debajo de la capota que cubría la parte de atrás del vehículo, como Zubikarai o Markel Bergara, pero poco a poco se fueron animando al comprobar la felicidad de los aficionados. En parte ayudados por las cervezas que no pararon de circular de mano en mano.
totalmente rodeado Un grupo de unas cincuenta personas, en su mayoría adolescentes, rodearon el autobús y lo acompañaron durante todo el desplazamiento hasta el ayuntamiento donostiarra. Los jugadores coreaban en todo momento los cánticos que entonaban los aficionados a su paso y muchos de ellos grababan a la gente en vídeos. La marea txuri-urdin fue aumentando de efectivos según se fue acercando el equipo a las calles más céntricas, después de tener problemas logísticos con varios árboles en el barrio de Amara, que estuvieron a punto de causar algún accidente en la cabeza de algunos de los blanquiazules. En la calle Easo los bomberos hicieron sonar las sirenas de sus camiones. Durante el recorrido se pudieron ver bastantes caras conocidas entre la multitud, como por ejemplo la novia de Xabi Prieto en la calle San Martín o Mikel Erentxun, ya en el Boulevard.
Cuando el autobús dio la curva de la calle Easo para entrar en la calle San Martín se desató la locura. Incluso el vehículo tuvo que detenerse un momento dado el gentío que se abalanzaba hacia la carretera. Los jugadores ya estaban entregados y bailaban sin parar las canciones que ponía el Dj del vehículo de atrás, que repitió en varias ocasiones el Let"s do it (Nsue, Nsue...) y el Maite Zaitut.
La estampa desde el ayuntamiento mientras el autobús recorría sus últimos metros era espectacular . Tras la recepción en el consistorio, la expedición volvió a subirse al vehículo para acudir a la Diputación.