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Iván Ferreiro: “¿Arte lo mío? Yo solo hago canciones que acompañan y emocionan”

El músico gallego inicia su gira ‘Hoy × Ayer’, que supone un repaso a sus 35 años de carrera, desde su grupo Los Piratas, este viernes en el Bilbao Arena de Miribilla

Iván Ferreiro: “¿Arte lo mío? Yo solo hago canciones que acompañan y emocionan”

Iván Ferreiro abrirá su gira Hoy X Ayer este viernes en el Bilbao Arena de Miribilla, en la que celebrará el vigésimo aniversario de su disco Canciones para el tiempo y la distanciay el trigésimo quinto del inicio de su carrera al frente del grupo Los Piratas. A lo largo de dos horas, veremos desfilar, mecidos por clásicos comoTurnedo, Años 80, Te echaré de menos o SPNB, toda “una vida musical por delante”, la de un tipo que soñaba con ser músico y dice “haberlo conseguido, a pesar de que me decían que no lo lograría”. El músico gallego separa su trabajo del arte y asegura que él solo hace “canciones que acompañan y emocionan”.

Creo que este miércoles llega a Bilbao, dos días antes.

-Sí, estoy bastante nervioso. Tengo la excitación de los últimos ensayos, sobre todo las pruebas técnicas, lo relacionado con luces, pantallas y sonido. Las musicales los hicimos hace unos dos meses casi, pero habrá algún repaso también. Suena bastante bien todo (risas).

Hace poco que concluyó la gira de ‘Trinchera pop’, pero esta le resultará especial.

-Tiene mucho de especial, claro, aunque hacer conciertos y tocar es la esencia de nuestro trabajo. Me gustan las giras y esta me hace una ilusión especial porque hago un repaso a muchas cosas, es como si pasara toda mi vida por delante y de repente. Recupero muchas canciones que llevo tiempo sin tocar, esas que vas desechando y olvidando según llegan las nuevas.

Iván Ferreiro

¿Le ha costado hacer la selección? Son 35 años.

-Mucho, son bastantes años, discos y canciones. Puede que haya ya más de 200 y había que seleccionar casi 30. Será un concierto de dos horas. Y como no me caben todas, habrá tres o cuatro que iré alternando.

¿Se ve reflejado en esas que rescata ahora del baúl de los recuerdos?

-En las elegidas sí. De hecho, la selección tuvo que ver con eso. En otras veo a un veinteañero diciendo tonterías (risas). Las seleccionadas siguen contando cosas sobre mí casi 40 años después.

¿Van del primer disco al último?

-Del primero no he escogido ninguna, porque ese debut de Los Piratas lo borraría de mi vida si pudiera (risas).

No le veo reflejado en temas como ese calentorro ‘Quiero hacerte gritar’.

-Bien nombrado, esa canción está borrada de mi cabeza. De hecho, no sé de qué me hablas (risas).

Acude mucho a la imagen del síndrome del impostor cuando analiza una carrera tan larga.

-Me impacta bastante, sí. Lo hablaba con mi hermano Amaro, me sorprende que lo hayamos conseguido, que seamos músicos. Tengo la sensación de que muchos de los que nos dedicamos a esto, al empezar, en el fondo queremos ser músicos y nos postulamos para ello. Y cuando lo consigues, eres el último en enterarte. Me parece maravilloso ser músico, sobre todo porque me dijeron tantas veces que no lo lograría…

¿Qué le decían de su voz, tan particular?

-Calla, calla, eso es lo más increíble de todo. Ser cantante me parece la leche, porque me oía al principio y pensaba que no iba a gustar a nadie. Incluso los colegas me miraban como si yo no me escuchara (risas).

Bueno, ahí están Leonard Cohen, Neil Young, Dylan o Tom Waits con voces bastante heterodoxas también.

-Sí, eso es lo que separa a la música popular de la culta, de la ópera o la lírica. El pop revienta esa idea y hace que cualquiera que tenga algo que contar pueda hacerlo. Tiene que ver con el arte a partir del siglo XX. Un amigo pintor me decía que desde hace un siglo todos los movimiento nuevos provienen de gente que carecía de técnica. Por ejemplo, de la gente que no sabía dibujar apareció el arte abstracto.

Y en la música está el punk.

-Exacto, a eso iba. Y la nueva ola también, es gente que no sabe leer una partitura pero que es capaz de expresarse.

¿Se ve todavía más músico que cantante?

-Sí, aunque ya me veo cantante porque lo he trabajado mucho. Al final, tengo una técnica y puedo enfrentar a muchísimas canciones diferentes. Y lo hago con la cabeza alta, sintiendo que hago bien mi trabajo. Respecto a lo de músico, no tengo una técnica espectacular ni me considero un pianista, pero soy capaz de coger elementos diferentes y hacer que todos suenen y funcionen.

A veces, los periodistas, para no repetirse, colamos algún artista en lugar de la palabra músico. Un fallo ¿verdad?

-Lo de artista me da un poco de rabia, porque eso lo tienen que decir otros, no tú. Quien se autocalifica de artista me pone algo nervioso. Es que el arte es una palabra tan mayúscula e importante que no sé yo. Yo hago canciones, pero no soy Ryuichi Sakamoto, ni Vivaldi, Prince o Thom Yorke, auténticos genios. El arte es una cosa muy seria y no sé si lo mío es transformador como lo de ellos. Mi música sirve para acompañar, recordar cosas y emocionarse. Veo una película de David Lynch o un cuadro de Picasso y creo que no llego a tanto.

Pero si emocionan sus canciones, también transforman al oyente.

-Sí, pero hay obras universales que entenderá cualquier persona de cualquier época y país. Lo mío está limitado y me veo muy pequeñito si me comparo con las cosas de verdad.

Hoy entiendo lo que soy, tengo claro adónde voy”, cantaba en el siglo pasado. Igual tiene más dudas ahora, ya que al crecer se va aprendiendo.

-Esos versos están en la canción que da título a la gira porque me impactó ver que la letra tiene todavía un sentido a mis 55 años. Si la canción sale bien, su letra sigue transformándose con el tiempo. Yo sigo siendo esa persona de entonces, con las mismas dudas e insegura en algunas cosas aunque más crecida, madura y experimentada. El tema sigue hablando de mí, lo que me gusta.

Como haber logrado vivir de su oficio.

-Subrayo mucho lo del oficio, que tiene algo de artesanía. Me gusta aludir a ella más que al arte al hablar de lo que hago. He aprendido y desarrollado la técnica, y logrado tener una voz propia. Mi maestro Suso Saiz (productor y ex La Orquesta de las Nubes) dice que cree más en el esfuerzo que en el talento; y lo he aprendido de él. El duende, el genio y la chispa está muy bien, pero creo que el trabajo es más admirable. Los grandes genios son los que han trabajado mucho.

La gira celebra 35 años. ¿Es usted mucho de festejar?

-Me llevo solo más o menos con las celebraciones. Sí es cierto que busco cualquier excusa para montar una fiesta, pero creo que es más para celebrar el presente que un cumpleaños, por ejemplo. Soy de celebrar, pero lo de mirar hacia atrás… Eso sí, celebro el hecho de seguir vivo, que es un problema que vamos solucionando cada día.

Hasta que llega la fecha de caducidad.

-Claro, y a medida que crecemos somos más conscientes de ello. Recuerdo a veces cuando me sentía inmortal. Hoy, tienes una semana mala y crees que has perdido siete días de tu vida.

Consecuencia de tener un hijo músico mayor que usted cuando empezó con Los Piratas.

-Así es. Lo que veo es que mis hijos lo hacen mejor que yo en la vida. El segundo disco que acaba de hacer el mío es mejor que mi segundo con Los Piratas.

De momento, la gira tiene 10 conciertos.

-Hay más, se van añadiendo al calendario. Estos son míos y están más controlados, pero haré también festivales en verano y el concierto de Castrelos en Vigo, que será muy importante en mi vida. Actuaremos donde nos llamen.

¿Cómo afronta uno las giras a los 55 años?

-Con más calma. La actual la he planteado distinto, ya que he hecho ejercicio y como mejor. Me estoy cuidando como cualquier persona a mi edad porque, a medida que cumplimos años, hay un momento que te toca pensar en la comida, en la salud, en dormir mejor… El cuerpo no recupera ya igual, ya no tengo aquella energía infinita que me permitía salir después de todos los conciertos. La pila se gasta cada día y hay que recargarla.

¿Tiene que ver la edad con ese punto nostálgico de esta gira o quizás es que ahora se siente a gusto con esas canciones de su juventud?

-Puede que tenga que ver con eso. Mirar atrás me ha supuesto un ejercicio personal difícil. Decidí hacerlo y que debía enfrentarme a quién era, pero luego dudé. Tuve que hacer un ejercicio de aceptación porque a veces me veía en el pasado y me caía mal (risas). Pensaba que era un gilipollas, pero acabé perdonándome. Al final, en estos meses yendo hacia tras, viendo las canciones y sus letras, y acordándome de cosas, pienso que no he estado tan mal, que no era tan gilipollas de joven.

Vamos, que se ha reconciliado con su pasado.

-El otro día vi a El Último de la Fila en Barcelona y acabé un círculo que me llevó a las canciones que oía cuando empecé a hacer música. Me he reconciliado con aquella persona que fui y entiendo por qué estoy aquí ahora. Curiosamente, a mi repertorio le ha dado sentido el de El Último… Recordé que oyendo sus discos quise hacer canciones. Las suyas son imbatibles y, en mi opinión, ha sido el mejor grupo que ha habido jamás. Lloré mucho viendo ese concierto y sentí que tenía mucho que agradecerles.

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Ha regrabado varias canciones en un Ep, pero ha sido muy fiel a sus estructuras originales.

-Porque las estructuras y las armonías estaban ya muy bien. Hemos hecho lo que nos pedía el cuerpo al tocarlas con la banda, hacerlo de manera espontánea y sin mucha producción, sin comernos el tarro. Queríamos ofrecer una fotografía de quiénes somos ahora, de cómo sonamos.

Ha vuelto a grabar ‘Te echaré de menos’ con Sole Giménez.

-En su momento fue muy enrollada con nosotros, estaba en lo más alto con Presuntos Implicados. Éramos unos pringados y su hermano Juan Luis era nuestro productor con Los Piratas. Alucinamos cuando Sole llegó al estudio, no nos lo creíamos. Es una jefa, canta muchísimo y hay mucho que aprender de ella.

¿Qué echa más de menos de antaño?

-Mi cuerpo (risas), pero también mi capacidad de asombro y de esperanza, incluso mi optimismo suicida. Por lo demás, no echo demasiado de menos mi precariedad económica de entonces, mis miedos o cómo estaba estructurada mi vida. Soy de esas personas que creen que la vida ha ido mejorando con los años. Me da pena quien dice que el mejor momento de su vida fue en el pasado, hace 10 años, por ejemplo. Debe ser muy duro, así que trato de mejorar en mi vida todo lo posible.

¿Sigue encontrándose con la misma canción al componer? ¿Tiene ya material para un disco?

-Alguna canción sí hay, pero estoy poco creativo últimamente. Me estoy dedicando más a la vida, no estoy buscando canciones. He hecho una muy chula con Amaro, pero no me he puesto a componer debido a la gira. Eso sí, creo que estos conciertos van a ser muy inspiradores, ya te diré qué me encuentro.

La gira coincide también con el vigésimo aniversario de su debut en solitario: ‘Canciones para el tiempo y la distancia? ¿Está más representado el disco que otros?

-Tiene su espacio, de hecho siempre lo ha tenido. Ese disco fue el que disparó la gira, el deseo de celebrar algo. Luego, me di cuenta de que había otros 15 años previos. Ese disco marca los 20 años que llevo trabajando con Amaro y el es disco de Turnedo, SPNB, El viaje de Chihiro, Abrázame… Mi hermano sigue al frente de mi banda: Ricky, Emilio, Mole, el gran Pablo Novoa y Sergio Martínez Púas. Los de siempre, un equipo formado por amigos.

Abre gira en Bilbao. ¿Se puede hablar de cierta deuda con Bizkaia después de la suspensión de su concierto en el último DalecandELA Fest?

-Sí, joder. Fue una rabia no poder tocar, nos quedamos a pie de escenario. Espero quitarme esa espina el viernes. La lluvia impidió que pudiéramos enchufar el equipo porque podía electrocutarme.

¿Cómo anda de ilusión en estos tiempos atroces?

-Ando bien, con las pilas cargadas. Acabé muy cansado la gira anterior, en noviembre, pero las he recargado estos últimos meses. Aunque reconozco que es bastante deprimente todo lo que hay alrededor, no hay que rendirse. Siempre espero que tras una época mala llegue una buena. Hay que agarrarse a algo, yo lo hago a los libros, las películas, los discos…