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Una Maribel Verdú desquiciada y tres brujas bajo sus pies en pleno centro de Bilbao

La actriz protagoniza un 'thriller' sobrenatural que se estrena hoy en el ciclo preFANT, antesala del Festival de Cine Fantástico que arranca el viernes

Una Maribel Verdú desquiciada y tres brujas bajo sus pies en pleno centro de BilbaoNatalia García Zamora

La ficción como espejo deforme de la realidad encuentra una nueva vuelta de tuerca en Bajo tus pies, la última película del cineasta Cristian Bernard, que se preestrenará este lunes a las 20.15 horas en la sala 1 de Cines Golem Alhóndiga. La cita se enmarca en el ciclo preFANT, antesala del Festival de Cine Fantástico de Bilbao, que arrancará oficialmente el viernes 8 de mayo con diez jornadas terroríficas dedicadas al lado más inquietante del cine.

Esta mañana, el FANT ha ofrecido una proyección para la prensa del filme que, tal y como ha subrayado su directora, Amaia Domingo, explora “un terror cercano”. Y cercano resulta, al menos para el espectador bilbaino, ya que la película se ha rodado en el número 13 de la Calle Hurtado de Amézaga, un edificio de aire señorial coronado por una vistosa cúpula. 

El reparto, encabezado porMaribel Verdú, Sofía Otero e Ibai Atanes, sostiene el pulso de un thriller sobrenatural en el que lo cotidiano acaba derivando en pesadilla. Isabel (Verdú), una psicóloga divorciada marcada por varios tropiezos personales, se instala junto a sus dos hijos (Otero y Atanes) en un magnífico piso de alquiler. El precio es asequible, aunque la ganga termina saliéndole cara: en la planta inferior aguardan tres brujas sedientas de niños, ocultas bajo sus pies y esperando el momento oportuno para arrebatárselos.

"En esa experiencia no había nada sobrenatural. Lo único, quizá, la degradación del sueño que vivimos. No hay nada peor que te roben el sueño"

Cristian Bernard . Director de cine

En una conversación posterior al pase, Bernard ha explicado que fue la propia realidad la que comenzó a dar forma a la película: “Nació de un suceso que me pasó a mí y a mi familia hace ya 14 años. Estaba escribiendo otra película cuando, de golpe, empezaron a sonar gritos en el piso de abajo. Allí vivían tres ancianas y esos gritos duraron aproximadamente tres años. Por supuesto, hice todo lo posible por arreglar la situación, porque esas ancianas no estaban siendo atendidas correctamente. Era un abandono. Así que ahí no había nada sobrenatural. Lo único, quizá, era la degradación del sueño que vivimos. No hay nada peor que te roben el sueño”, ha relatado.

A partir de ahí, el director argentino comenzó a perfilar una suerte de Hansel y Gretel contemporáneo fusionado con una historia de terror urbano. En ese sentido, ha explicado que la película bebe directamente de su infancia —la relación con la madre del personaje interpretado por la jovencísima Sofía Otero guarda similitudes con la que él mismo mantuvo con la suya— y recoge buena parte de su imaginario cultural. “Hay referencias a Roman Polanski, a Stanley Kubrick… Y, además, a películas que me han marcado personalmente, como The Haunting of Julia (El círculo de la muerte)”, ha señalado. No en vano, ha confesado que esta no es solo una película de terror, sino también su proyecto más personal.

Referencias cruzadas y "terror elegante"

Esas referencias se cristalizan en distintos momentos de la película. Los dos primeros actos están atravesados por una atmósfera irrespirable y asfixiante, que remite de forma directa al cine de Roman Polanski. El propio Cristian Bernard admite sin complejos esa influencia. Para él, el cine funciona como una cadena de tradiciones que dialogan entre sí más que como una suma de obras aisladas. Huye de los compartimentos estancos. También de un cine de terror meramente efectista: “Quería hacer una película de terror elegante, no de sustitos. Una película que fuese, a la vez, un drama familiar”, ha afirmado.

Esa elegancia con la que se ha revestido el filme se ha ido afinando incluso en los detalles más nimios hasta alcanzar la forma deseada. Un ejemplo es el personaje interpretado por Urko Olazábal, el perturbador sobrino de las antagonistas. Inspirado en el Robert De Niro satánico de Angel Heart, se planteó en un principio como un demonio de rasgos animalescos. “Ahí se nota el trabajo de Carlos [Juárez, el productor], que me pidió que le quitara todo lo fantástico para quedarnos solo con las uñas largas”, ha puntualizado el director.

"Tener un personaje con una autoridad teniendo a Maribel Verdú delante, en un momento en el que ella está enfadada... costaba mantener esa autoridad.

Urko Olazabal . Actor

Al hilo de este detalle, Olazabal ha recordado que convivió con esas uñas durante todo el mes de rodaje. Fue a hacérselas a un centro de estética de la misma calle Hurtado de Amézaga, justo enfrente del inmueble donde se grabó la película. “Recuerdo que el primer día fui a tomarme unos potes y me guardaba las manos en el bolsillo. Me daba apuro. Además, es difícil vivir con las uñas tan largas. Mis respetos a las mujeres que lo hacen”, ha confesado entre risas.

Sobre su papel en el filme, ha asegurado que ha sido una experiencia muy formativa. "Tener un personaje con una autoridad teniendo a Maribel Verdú delante, en un momento en el que ella está enfadada... costaba mantener esa autoridad. Ha sido un momento muy difícil para mi como actor teniendo a una pedazo de actriz delante, apretándote tanto. Es un gran aprendizaje el que he tenido yo con este personaje", ha reconocido.

Asimismo, ha señalado que también ha buscado los momentos de espontaneidad necesarios para trabajar con niños: Sofía Otero e Ibai Atanes. Para Sofía, el rodaje ha sido "una experiencia muy guay" a nivel interpretativo, al igual que para su compañero. Eso sí: ambos han apuntado que el terror es un género muy exigente a nivel físico. Mantener la tensión, las miradas y ese aura de extrañeza durante horas puede resultar agotador. Con todo, han asegurado que les gustaría hacer una segunda, tercera, cuarta o las entregas que hagan falta. Están de suerte, Cristian Bernard barrunta ya la idea de una saga.