Ante casi 19.000 personas y después de 30 años sin subirse juntos a un escenario, el sueño húmedo de miles de seguidores volvió a cobrar vida anoche en el Parque del Castillo de Fuengirola, en Marenostrum, con la vuelta de El Último de la Fila. En la ciudad andaluza se inició la gira de regreso del mítico dúo, que interpretó casi una treintena de canciones, entre ellas todos sus clásicos. Sus dos citas en Bizkaia tendrán lugar los días 30 de mayo y 5 de junio, en el Bizkaia Arena del BEC de Barakaldo, con todas las entradas agotadas.
“Estamos encantados de estar aquí, se nota además vuestra energía, muchas gracias. Me encantaría tener una varita mágica y está tocando ahí abajo con vosotros”, aseguró Manolo García durante el concierto de regreso del icónico dúo, que eligió el ciclo de conciertos Maresostrum, con vistas al mar, para iniciar su esperada gira de resurrección, que llega 30 años después de su último concierto juntos, ante más de 18.500 personas.
Marenostrum Fuengirola vivió anoche una cita única y esperadísima a orillas del Mediterráneo y bajo la silueta del castillo Sohail, en el escenario Unicaja del recinto, donde Manolo García y Quimi Portet iniciaron una gira que supone el kilómetro cero de una vuelta que devuelve a la vida a una de las bandas más influyentes del pop rock en castellano de todos los tiempos.
Desde horas antes del concierto, el recinto ya respiraba algo distinto. No era solo expectación —que la había, y mucha—, era la certeza compartida de estar a punto de asistir a un momento irrepetible. De hecho, más de 18.500 personas agotaron las entradas en tiempo récord casi hace un año (apenas cuatro horas bastaron para acabar con todas las localidades tras ponerse a la venta), confirmando así que el regreso de El Último de la Fila no era solo una noticia: era un acontecimiento generacional que trascendía el propio ámbito musical.
A las 22.00 horas, con dos versiones –Huesos y Conflicto armado– de uno de sus grupos anteriores, Los Burros, comenzó el viaje. Y bastaron los primeros acordes para que el tiempo dejara de importar. No faltaron los clásicos, temas como Aviones plateados, Como un burro amarrado en la puerta del baile, No me acostumbro, Soy un accidente, Mar Antiguo, Dios de la lluvia, Llanto de pasión y, ya en el bis, Ya no danzo al son de los tambores o el mítico Insurrección como paso previo a la despedida con su versión de El rey, de José Alfredo Jiménez.
Todas ellas fueron coreadas al unísono por un público formado por varias generaciones que encontraron en ese escenario un punto de encuentro emocional. El concierto avanzó entre momentos de intensidad y pausa, de electricidad y poesía, fiel al espíritu de una banda que siempre ha sabido transitar entre lo íntimo y lo universal. Los artistas dejaron claro su asombro ante la energía recibida sobre las tablas.
El espectáculo, cuidadosamente diseñado, respetó la esencia del grupo, pero también abrazó la magnitud del momento. “Sonido impecable, una producción visual envolvente y una puesta en escena donde los peces plateados fueron los protagonistas, dieron forma a una noche que confirmó por qué El Último de la Fila sigue ocupando un lugar privilegiado en la historia musical de nuestro país”, destacan desde la promotora de los conciertos.
Doble noche en Bizkaia
Lo vivido anoche, el 25 de abril de 2026, no fue solo un concierto, sino un comienzo, un reencuentro, una declaración de intenciones que, en el caso de Bizkaia, tiene marcada a fuego para sus seguidores dos fechas, en el BEC de Barakaldo aunque ya sin entradas disponibles (volaron y costaron entre los 65 y los 90 euros) los días 30 de mayo y 5 de junio. El dúo declaró que estos conciertos serán como realizar “una paella como amigos” a los que “hace tiempo que no ves”.
El dúo se acompaña en la gira de los músicos con los que tocaban habitualmente en este repaso a los clásicos de su discografía, a los que añaden varios temas de su grupo anterior, Los Burros, porque “las que más nos gustan suelen coincidir con las que les gustan a la gente”, según Portet, el guitarrista.
Más de un cuarto de década después de decirnos “goodbye tan ricamente”, el dúo se reactivó, solo discográficamente, a finales de 2023 con Desbarajuste piramidal (Warner), un álbum doble en el que regrabaron 24 de sus canciones. El trabajo alcanzó el n.º 1 de las listas de venta estatales, dejando claro el mono nostálgico de su fans por la banda, especialmente sobre los escenarios. En la presentación de este álbum aseguraron que una posible gira, ya confirmada, “era improbable pero no imposible”. Y la gira –el sueño de tantos– acaba de ponerse en marcha.