El aula Chillida del edificio Bizkaia de la EHU acogerá hasta el 7 de mayo la exposición Anthropos, en la que, en palabras del artista Jesús Jáuregui, se propone una visión particular del ser humano, “marcada por la perplejidad que provoca nuestra propia existencia y por la dudosa corporalidad que nos conforma”.
Formado en el constructivismo vasco y profundamente influido por sus veinticinco años de vida en México, Jáuregui entrelaza en su obra las referencias a las culturas precolombinas, la literatura y la neofiguración contemporánea con una atención estricta a la estructura, la luz y la materia.
El artista concibe su proceso como una búsqueda intuitiva, movida por una necesidad íntima e inconsciente, “no racional y puramente mental y conceptual”. Esta posición le lleva a situarse, deliberadamente, a contracorriente de las modas más conceptuales, apostando por una pintura que apela a la intensidad expresiva y que busca “instantes enigmáticos, más de anunciación que de definición”.
La exposición, que cuenta con el apoyo de ehukultura, es una invitación a explorar lo que somos y cómo nos representamos a través de óleos y grabados de gran tamaño. Podrá visitarse en la Sala Chillida del Bizkaia Aretoa hasta el próximo 7 de mayo, con un horario de visitas ininterumpido, de ocho de la mañana a la tarde. El acceso es abierto al publico.
Jesús Jáuregui ha vivido entre Bilbao y México; vive entre la pintura, la arquitectura y la escultura. Durante más de quince años, sostuvo una estrecha relación de amistad, aprendizaje y colaboración, con dos reconocidos maestros del arte contemporáneo internacional: Jorge Oteiza y Nestor Basterretxea. Además, también participó en la construcción del monumento al pastor vasco, concursado en Reno, Nevada. Estas relaciones fueron de importancia capital en una formación de orientación constructivista, estética que asentó la base fundamental creativa de sus años.