Volando (Twin Cats Records), quinto álbum de estudio del dúo Iseo & Dodosound, es un trabajo que planea alto sin perder el contacto con el suelo, nuevamente con la música jamaicana, teñida de electrónica comedida y letras concienciadas, como tronco rítmico y melódico. “Somos independientes y decidimos nosotros. Si la industria dice algo, nosotros haremos otra cosa”, explica Leire Villanueva, la cara femenina de los navarros, conocida como Iseo, en esta entrevista. La sala Santana 27 de Bilbao acogerá su concierto de presentación en Bizkaia este viernes, desde las 20.30 horas horas y con entradas agotadas.
El disco se presenta como continuidad del anterior, ya asumido el castellano como idioma vehicular.
-Así es. Todos nuestros discos hablan entre sí y la comunicación y el hilo conductor entre el anterior, En la tormenta, y Volando es muy obvia. Ofrecen cierta evolución y hemos notado con el paso del inglés al castellano que la gente, el público de aquí y el de Latinoamérica, canta las canciones y que estas les ha llevado a un lugar más propio y profundo. De la misma manera, como artistas, al componer, quizás escribamos ahora desde otro lugar como castellano hablantes. El giro no fue premeditado y que continuemos ahí no es definitivo, ni mucho menos. Seguimos con ganas de componer en inglés, puede que en un single o un futuro disco entero. No descartamos nada, pero estamos disfrutando en estos momentos tanto como nuestro público.
Llegan con 8 canciones, que no alcanzan la media hora. Como en los dos anteriores ¿Menos es más?
-Es algo habitual en nosotros, aunque es cierto que la duración de las canciones es más corta últimamente. La atención es lo que más caro resulta hoy en día, ni siquiera el tiempo de las personas. Captar la atención es muy difícil porque hay mucha información y todo se mueve muy rápido, de ahí que las obras artísticas sean muy caducas. Sacas un disco y al mes y medio te preguntan cuándo publicarás algo nuevo. Pero si nos ha costado año y medio hacer el último… (risas). Puede que esa tendencia se refleje en nuestras canciones, pero sentimos que somos honestos con el concepto de álbum, algo que se ha olvidado. Ahora se tira más de canciones sueltas.
¿Cómo y cuándo fueron surgiendo estas canciones? ¿Siguen componiendo con lo básico: voz, ordenador y micrófono?
-Exacto, con lo justo. No importa tanto los medios como tener una buena idea que plasmar. Es algo que demostramos desde los inicios, cuando no había ningún medio. Creo que el debut nos costó menos de 500 euros grabarlo. Para el proceso creativo seguimos con un teclado súper pequeño y un micrófono, con ambos delante de un ordenador. Ahora tenemos más medios y se advierte en la grabación del disco. En este último han participado muchos músicos, en el que más, ya que nos lo podemos permitir. La composición se inició en Jamaica, siguió en Nueva York y concluyó en Huesca.
‘Volando’, se titula. Estar volado o tener la cabeza volando tiene mala prensa. Se asemeja a no tener los pies en el suelo. En su caso, es un disco pegado a la calle.
-Justamente, tiene un gran contraste entre andar muy arriba, por las nubes, y estar muy aterrizado. Creces como persona y músico a lo largo de 12 años, pero no hemos perdido el norte. Solemos titular siempre con una de las canciones, que surgen una a una y luego nos permiten ir viendo el bosque cuando ya hay varias. Solemos crear músicas y letras de manera simultánea, viene todo casi a la vez.
“Y si me dicen la vista al suelo, al cielo voy a mirar”.
-Explica muy bien lo que somos, un grupo independiente. Y lo hace de manera concisa y poética. Nos define bien ante la industria, si ella dice algo, nosotros vamos a hacer otra cosa. Nosotros decidimos, nos nace dejar guiarnos por el instinto en el plano artístico. Es algo que tenemos por bandera, aunque incorpore mucho trabajo añadido.
Lo tienen claro: “sigo en la mía, siempre de frente”, canta.
-Así es, nunca hemos sentido prisa. Preferimos dar pasos más cortos, pero asegurándonos que pisábamos suelo sólido. Es algo que nos define como artistas y también como personas. No somos grandes soñadores, soñamos pero haciendo.
Le cantan a la justicia, amistad, empatía, consuelo, solidaridad, libertad y a la emigración.
-Sí, esos temas están en nuestras canciones y en nuestra vida. Hablar solo de nosotros mismos cuando se tienen ya cinco discos se nos queda corto. Siempre componemos partiendo de viviendas personales, pero vivimos en sociedad y levantamos la vista y vemos cosas a las que ponerle nombre y música. Es algo inevitable porque esos temas nos rodean y atraviesan como ciudadanos.
No solo Trump y Abascal deberían escuchar ‘Extranjero’, en el que se oye a un familiar suyo argentino.
-Me temo que no querrían entenderla, aunque es muy fácil. La letra nos ha aparecido ahora y va con una conversación con el primo de mi padre, que emigró a Argentina y no volvió. Y hay muchos que no atravesaron fronteras, que se movieron de Extremadura, Andalucía o Castilla al norte, a Cataluña o Euskal Herria, buscando un mundo mejor. Mi familiar ni sabía que estaba en la introducción del tema. Esta canción puede tocar muchas puertas.
Musicalmente, los ritmos jamaicanos siguen como idea troncal. Del reggae al ska de ‘Un pañuelo’.
-Tienes razón. Llevamos desde Blossom, el tercer disco y el último en inglés, haciendo un ska en cada álbum. Son canciones que oxigenan el disco, pero más incluso el directo, donde se convierten en una bomba de relojería, como está pasando ya con El pañuelo.
Nunca han sido de virajes bruscos, pero la electrónica controlada que usan acerca al reggae al presente ¿no?
-Nuestro eje y sonido central es el reggae, pero siempre hay contextualizar quién, dónde y en qué momento se hace. Siempre desde el respeto, pero con nuestra lectura e interpretación. Cualquier cosa que se pueda aportar en lo artístico es válido, interesante y enriquecedor, al menos de inicio.
La que tiene más autonomía estilística es ‘Saudade Amore’. Cierra el disco y deja claro el mensaje que se trasmite: la compañía y compartir.
-Bueno, nos gusta dejar una puerta abierta a la interpretación, no contar de más en las letras. En este caso, es novedosa en cuanto a sonido. Es la primera de nuestra discografía que no tiene skank (el rasgueo rítmico del reggae, bien con guitarra o teclado), y llevábamos tiempo hablando de atrevernos. Ofrece un cierre diferente y especial que, además, está gustando mucho. Aunque al ser diferente, les pilló por sorpresa (risas).
Albert Pla, Micky Puig, Coque Malla, Rosario Flores, Bunbury con Tulsa, La Bien Querida... Jeanette cada vez más reivindicada.
-Siempre hacemos versiones de clásicos, como Chan Chan, que se ha vuelto principal en nuestro repertorio. Hasta nos llegan videos de Filipinas, India o Latinoamérica en los que suena nuestra versión. La de Jeanette la hicimos en redes sociales para viajar a tocar a México. La hicimos en un momento, se viralizó, nos la pidieron para Spotify y se le pasó el tren. Ahora, al estar con el disco, decidimos que era el momento de recuperarla, pero volviendo a grabar los vientos y las voces, y mejorando la producción.
¿Hay alguna novedad en los directos?
-Diría que bastantes, ya que hemos tenido en cuenta al público que nos ha visto ocho veces. Lo sé porque me lo dicen, si no no lo creería (risas). Ellos se merecen sorpresas más de raíz, más allá de las propias canciones nuevas, que es algo previsible. Aluden a la columna vertebral del concierto, a cómo lo hemos montado… No te haré spoilers, pero hay momentos especiales y muy bonitos.
¿El objetivo final es “una noche de baile”?
-En gran parte, sí, sobre todo en los conciertos. Es cerrar el círculo creativo, se termina al compartir las canciones y en el mismo espacio con el público. Ahí cobra sentido hacer música aunque también disfrutamos en el estudio de grabación. Nada se puede comparar a cantar las canciones a pulmón abierto con tu público. El objetivo final es una noche de baile y de energía compartida. Las canciones se mantienen vivas gracias al público y a los escenarios.
Canta: “libre como el aire, suave como el agua, fuerte como el fuego”. Bonitos versos para finalizar la entrevista ¿no cree?
-Claro (risas). Son de la canción Como un volcán, que ha llegado muy profundo a nuestro público y es ya un himno. El otro día se me erizaba la piel cantándola. Hasta nuevo aviso, seguimos en erupción, como un volcán. Cuidado, alerta por alarma volcánica (risas).