Vanguardia es una de las galerías veteranas de Bilbao. Fundada en 1984 por Petra Pérez, ha centrado su atención en la difusión y comercialización del arte contemporáneo más actual y las nuevas tendencias. Durante estos años, ha realizado una media de 6/7 exposiciones individuales anuales, tanto de artistas vascos y estatales como extranjeros.
Pero a la galería le queda muy poco tiempo abierta, anuncia Petra Pérez, que está a punto de jubilarse. “En estos momentos, estoy ya vaciando la galería y ya no programo porque si no, no acabaría nunca. Llevo 40 años con la galería y creo que ya me merezco un descanso”, confiesa.
Cuando Petra Pérez abrió la galería, en los años 80, había una eclosión en Bilbao de estos espacios culturales. “Se vivía un momento bueno para el arte, si se puede decir que ha habido algún momento bueno. Ahora todo ha cambiado: las galerías somos una parte de la sociedad y representamos un tipo de mercado que para muchos no es de primera necesidad, con lo cual es el primero que baja. En cuanto a la situación económica, no es boyante ya que de donde primero se quita es de los caprichos y para muchos, lo es comprar un cuadro”, explica.
Agravio comparativo
Petra Pérez cree que en el País Vasco siempre ha habido galerías y galeristas muy buenos. “De los mayores logros que se ha conseguido desde los 80 en adelante ha sido el respeto al sector. En principio, las galerías estábamos exentas de ayudas para asistir a ferias, se consiguió también que las fotografías realizadas por artistas se considerasen obras de arte... Ha habido pequeños logros pero nunca se ha conseguido que se nos consideren parte de la cultura y por tanto tengamos derecho a un IVA cultural”, reivindican.
“Antes, los museos eran gratis, pero ahora cobran y nosotros seguimos sin hacerlo por venir a ver las exposiciones; el agravio comparativo es alucinante. Estamos haciendo una labor totalmente cultural, porque el mercado es casi inexistente, las entradas a las galerías son gratuitas y, sin embargo, el IVA que tenemos que pagar es de un objeto de lujo. Siempre jugamos con desventaja con respecto a los países europeos: vas a una feria y una galería francesa o alemana puede llevar obra del mismo artista que tú, pero resulta más barata”, se queja Petra Pérez.