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Julio Valdeón arroja luz sobre ‘Darkness On the Edge Of Town’

El periodista publica un magnífico libro sobre uno de los discos claves de la carrera de Bruce Springsteen y del rock en general

Julio Valdeón arroja luz sobre ‘Darkness On the Edge Of Town’

Si te gusta Springsteen y junto a él aparece el nombre del periodista Julio Valdeón, apuesta a muerte. Por eso resulta obligado Springsteen en el corazón de la tormenta (Efe Eme), una ampliación de un libro previo que arroja una luz cegadora sobre una de las obras maestras del rockero estadounidense: Darkness on the Edge of Town (1978). Y lo hace con la devoción del fan irredento, precisión quirúrgica, estilo literario y aportaciones de colaboradores cercanos al músico. “Es el pistoletazo de su voz madura”, explica el periodista vallisoletano sobre este sobresaliente disco.

Hay experiencias iniciáticas y emocionales que nunca se olvidan. Valdeón dedica este libro a su madre, quien “me acompañó a mi primer concierto” de Bruce, y quien esto escribe nunca olvidará el primer fogonazo, ese puñetazo eléctrico y devastador que cambió mi existencia –sí, hay obras de arte que lo consiguen,– cuando, siendo un mocoso y aburrido en un estío rural obligado y alejado de mi cuadrilla y aquella jovencita que tampoco es que me hiciera demasiado caso, escuché Prove It All Night, el single de adelanto de Darkness… Su solo de guitarra rabioso me voló la cabeza después de que Clarence Clemons me despertara violentamente de la siesta con su saxofón inflamado.

Springsteen en el corazón de la tormenta tiene su origen en el libro de Valdeón American madness: Bruce Springsteen y la creación de Darkness on the Edge of Town, editado en 2009 y ya descatalogado. La presente edición lo reescribe, actualiza y amplía radicalmente con aportaciones del entorno de Bruce –de su mánager Landau a su biógrafo Dave Marsh o los fotógrafos Frank Stefanko y Eric Meola– y propias tras los fallecimientos de algunos miembros de la banda y la publicación de The Promise, el rescate de los magníficos descartes de aquellas sesiones mágicas, pasto de discos piratas y disponibles en condiciones de sonido excelsas desde 2010.

Lucidez y madurez

Informado y escrito con elegancia y el estilo habitual de Valdeón, que no desdeña la crónica periodística detallista pero la insufla de cierto latido literario, el libro se centra en el cuarto disco de Bruce, editado en 1978 tras el éxito de Born to Run aunque con su protagonista envuelto en un momento personal y profesional marcado por la oscuridad. “El éxito es una navaja de doble filo”, escribe Valdeón, que suma a esa incomodidad del rockero ante su exposición pública los problemas legales que sufrió con Mike Apple y que le impidieron grabar durante tres años tempestuosos en los que Bruce se dedicó a incendiar escenarios. “He sido estafado, me clavó una estaca en el puto corazón”, dijo el músico y recoge Valdeón sobre ese contrato con letra pequeña que ralentizó su carrera.

Los detalles biográficos, el inicio de su carrera junto a sus colegas y medio hermanos, el primer éxito, “la fase amarga” de sus problemas judiciales con Apple, el relato de la grabación, las sesiones fotográficas, su posterior gira inolvidable… Todo, y con saña de fan, está en el libro de Valdeón, para quien Darkness… es “el pistoletazo de la voz madura” del rockero, “un espacio sagrado en su discografía, extracto de un evangelio rock en el que los adictos buscábamos las fuentes de la sabiduría, algo relacionado con el placer y, al mismo tiempo, el consuelo y el dolor”.

“Cuanto amo de Estados Unidos se puede resumir en su obra”, se lee en el libro sobre un disco que coincidió con la deflación económica del país, con 29 millones de pobres, y la anuencia del punk rock. El contexto se unía al momento personal de su autor mientras ponía en pie un disco oscuro, “mezcla de aspereza y virtuosismo”, y dominado por las guitarras y un sonido directo y tocado (casi) en directo que ha dejado para la historia clásicos ineludibles en directo como Badlands y The Promised Land –lo tildaron de deprimente pero en ese segundo tema decía creer en el amor, la esperanza y la fe–, el lirismo emocional de Racing in the Street, la desolación de la vida del trabajador en Factory…

Capítulo extra El añadido principal del volumen es su último capítulo, centrado en los descartes de las sesiones, ahora disponibles en The Promise. The Making of Darkness. Bruce llegó a descartar 60 canciones, algunas de ellas auténticas obras de arte melódicas, ricas en arreglos y herederas del doo woop, el pop melodramático, el rock pionero y los grupos de chicas de los 60 como Rendezvous, Fire, Because the Night o la propia The Promise, pero que no casaban con el sonido y el espíritu de un disco político que se ocupaba “por el lugar de los individuos en la sociedad y las dificultades de llegar a final de mes”, escribe Valdeón.

El libro, que refleja las influencias literarias y cinematográfica de Darkness…, de Steinbeck a John Ford o Clint Eastwood, trata de seres explotados pero no vencidos. “Springsteen evoluciona como un romántico no exento de la lucidez necesaria para reconocer los momentos oscuros, las traiciones, el hedor que desprende la derrota, pero es capaz de encontrar también luces en mitad de la noche”, escribe Valdeón. Amén