El artista Antonio Fernández Alvira, natural de un pequeño pueblo de Huesca, ha escarbado en los orígenes alfareros de su tierra para idear una instalación escultórica destinada a coronar la terraza de Azkuna Zentroa durante los próximos cuatro meses. Memoria de forma, compuesta por varias "islas", parte de una reflexión sobre la arquitectura del propio centro, percibido como un "recipiente de contenidos culturales". Este nuevo proyecto forma parte del programa de verano del centro en el que se propondrá un recorrido a través de las exposiciones y obras artísticas diseminadas por el edificio.

Según ha relatado el propio artista, cuando recibió el encargo de aplicar sus códigos escultóricos a la interacción y el diálogo que Azkuna Zentroa tiene con la ciudad, comenzó por analizar el pasado de la antigua alhóndiga. "Era un edificio que albergaba sobre todo fluidos, vino y aceite. Partiendo de ese concepto de fluido y recipiente, entendí la Alhóndiga de Bilbao como un recipiente de recipientes y también, actualmente, como un recipiente de contenidos culturales", ha explicado. De esa forma, lo relacionó con aquellos recipientes que tradicionalmente contenían fluidos, como las tinajas y vasijas de barro.

El artista oscense contactó entonces con uno de los últimos alfareros de Bandaliés, una pequeña localidad que, a pesar de contar con apenas 63 habitantes, alberga un museo dedicado a la alfarería. Entendiendo el recipiente "como un cuerpo, una piel", Fernández Alvira ha realizado un trabajo "procesual" en el que "los recipientes, mediante su acumulación, generan nuevas corporeidades". En sus palabras, "los fluidos tienen la característica basada en la ausencia de forma, se adaptan al recipiente al que se introducen". Así es como ha explorado en la acumulación de esos recipientes. "He trabajado en fresco, mano a mano con el alfarero, para generar estas nuevas formas", ha expuesto el creador afincado en Madrid.

La forma de disponer las vasijas y tinajas de barro ha sido en "islas, en concordancia con la arquitectura del centro". Para ello, se ha fijado en las estructuras, en los arcos, que se repiten en la terraza. "Hay una segmentación continuada que he querido llevarla a mi obra", ha indicado sobre la instalación que, a su juicio, está viva, ya que va a variar durante los cuatro meses que esté expuesta. "La mayoría de las formas continúan teniendo forma de recipiente para albergar el fluido y la climatología de Bilbao, que aporta mucha lluvia, va a jugar un papel importante, ya que va a alterar las piezas, ya sea el color o porque puede aparecer musgo o líquenes", ha indicado el artista, que estudió Bellas Artes en la UPV/EHU.

LA TERRAZA COMO ESPACIO

El director de Azkuna Zentroa, Fernando Pérez, ha puntualizado que el objetivo de la institución cultural es "ocupar todos los espacios del centro, para que el arte esté dentro y fuera, de forma pública". En ese sentido, Gonzalo Olabarria, concejal de Cultura, ha reconocido que "es especialmente satisfactorio traer arte a este espacio porque es un espacio abierto para la ciudadanía en el que pueden convivir muchos tipos de público".

Por otra parte, Pérez ha recordado que comenzaron a ocupar la terraza hace tres años. Primero fue Nestor Lizalde quien presentó una arquitectura lumínica que hoy en día sigue en vigor bajo el nombre Akelarre eléctrico. Y al año siguiente José Ramón Ais realizó una alineación de árboles bautizada como Bosques viajeros. Según ha apuntado, la instalación de Antonio Fernández Alvira "forma parte de la programación de Azkuna Zentroa en ese recorrido de cuatro exposiciones o instalaciones" que albergará el centro este verano.