¿Es necesario crear la vasca perfecta?
Eloi Beato y Galder Pérez dirigen la nueva comedia musical de la compañía vasca Glu Glu, ‘Desoxirribonucleico’, una obra con un experimento secreto como eje central
SON los últimos días antes de la puesta de largo. Las idas y venidas entre Gasteiz y Gernika han marcado cada jornada. En la localidad vizcaina se han dado los últimos retoques del montaje más reciente de Glu Glu Producciones. Aunque la recta final apremiaba y hablar con Eloi Beato se convirtió casi en misión imposible entre tanto ensayo, el director de esta comedia musical lo tenía claro desde el principio: “Estoy muy tranquilo y contento; mira que siempre estás pensando que te harían falta un par de semanas más para llegar bien a un estreno, pero no es el caso”. Y el director dio en el clavo: Desoxirribonucleico se ha subido con buen pie a los escenarios.
La localidad de Elgoibar fue testigo del arranque de una gira que cuenta ya con veinte paradas. Y, al parecer, es solo el comienzo. Tras pasar hace unos días por Basauri, los próximos días 27 y 28 llegará a Gernika, donde tendrá lugar el estreno de la versión en euskera.
Tras estas citas, el director confiesa que le gustaría ir a la sala Harresi de Agurain, con la que Beato ha tenido una relación estrecha en cuanto a su programación, y, por supuesto, “a mi ciudad, a Gasteiz”.
La actriz Susana Soleto es la encargada de dar vida a la protagonista de la obra dirigida por Galder Pérez y Eloi Beato. Se suman al elenco Martxelo Rubio, Ugaitz Alegria, Ylenia Baglietto e Itziar Ituño, aunque los compromisos televisivos de ésta última van impedir que pueda estar en todas las representaciones previstas en el tour, para lo cual se va a contar con el trabajo de su colega Leire Ucha.
Todos están sumando para poner en pie un montaje en el que, desde el humor, se sube a las tablas el desarrollo científico. “Nos situamos en un laboratorio en el que se está creando, o por lo menos se intenta, a la vasca perfecta”, describe el director. A partir de ahí, se plantea una historia “que se canta y se baila”, una pieza llena de ritmo y carcajadas, pero también con una invitación a la reflexión.
dosis de humor “Lo primero que quiero es que el espectador se divierta. De hecho, nosotros estamos trabajando para que los que vengan se rían y mucho”, apunta Beato, quien además señala que los espectadores van a poder notar “que detrás de la obra hay muchas horas de curro, destacando la parte coreográfica y musical”. A esto añade que “también me gustaría que, mientras luego la gente se tome una cerveza en el bar que está frente al teatro, piense sobre el posible futuro de hacer personas a la carta”. De hecho, en la comedia se plantea la posibilidad de intervenir en el ADN de un hijo antes de que nazca para evitar que sufra enfermedades, así que Beato se pregunta: “¿Qué queremos como humanidad? ¿Aceptamos que se manipule genéticamente al ser humano?”.
Él, en el caso de este espectáculo, apunta que “al final de la obra, y da igual que hables de la vasca o el vasco perfectos, se viene a demostrar que la perfección no existe, que nadie es perfecto y que, además, mejor que nadie lo sea. Si todos fuéramos perfectos no habría color, sería todo soso, aburrido, plano. Hay que tener defectos. Si no tenemos defectos, no somos humanos”. Claro que también subraya que la intención no es hacer una crítica a la ciencia, sino plantear una cuestión de actualidad al público y hacerlo desde el humor.
“Ha sido un montaje muy fácil” describe. Entre octubre y noviembre, casi todo el trabajo se llevó a cabo en la Casa de Cultura de Izarra, que en palabras del director “es un sitio maravilloso, un espacio que no conocía y que es muy bueno para los artistas”.