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Gonzalo Chillida: un clásico del realismo mágico

La Ganbara del KM de Donostia exhibe una pequeña antológica del artista

Gonzalo Chillida: un clásico del realismo mágicoFoto: deia

Donostia

comisariaDA por sus hijos Alicia y Javier, se presenta en la Ganbara del KM de Donostia una pequeña exposición antológica de la obra del pintor Gonzalo Chillida (Donostia, 1926-2008), que nos sabe a poco. Gonzalo necesita una exposición de gran formato, que muestre la obra de un autor clásico dentro del realismo mágico, con aditamentos cubistas y abstraccionistas de gran calidad técnica y poética.

Su obra arranca en la década de los 50, con obras de carácter de un cierto cubismo purista, como Bodegón y La mesa roja, para adentrarse en obras de mayor vigor cubista como Paisaje (51), Segovia (53), y Castilla (54), para comenzar a trabajar en la década de los 60 con poéticas y sintaxis dentro de la abstracción lírica, entrecruzando líneas que oscilan entre el realismo mágico, una cierta geometrización, y planteamiento varios.

Formas (60), Arenas (62-64), Nieve (62), obras una veces más geométricas, otras más abstractas, tratadas con sutil refinamiento de gamas cromáticas, en una pintura de matices, que envuelve al ojo en silencios profundos, donde la naturaleza raya lo sublime y lo trascendente de raigambre romántica.

En la década de los 70 se abre más al color, naranjas y amarillos, en sus Arenas (73-79) y a las geometrías cristalizadas en grises y ocres, aunque también comienza a usar poéticas más naturalistas como Egunsentia (77), y Arenas (79).

Bosque (1980, y 2000), y Montes (1990) se mueven también en estos parámetros, en los que la luz crea refinadas coloraturas dentro de los grises, los blancos y los ocres. El realismo mágico, y aun el metafísico no andan lejos en un gran observador de la naturaleza y del cosmos. Gonzalo disfrutaba con los montes, pero sobre todo con el mar y con la playa. Ahí está para demostrarlo su refinado mural de la Iglesia de Benta Berri (2000), sus Arenas (2002), Marinas, y sus Puntas (2003),paisaje de la Zurriola.

En toda su obra rezuma, la paz, la calma, el silencio, la serenidad clásica. Gonzalo Chillida es un moderno a su manera, es un "canes extra corum" por decisión propia, es un clásico del siglo XX dentro de la pintura vasca, y que parece entroncar de modo natural con la tradición anterior a las vanguardias. Un autor que pudo valerse, además de la contemplación del natural, de la propia fotografía, como lo demuestran algunas vitrinas de la muestra, que ofrecen además cuidados dibujos, retratos y paisajes, realizados en diversos momentos de su producción artística. Como decimos, la exposición, excelente, pero nos sabe a poco.