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Los vascones contra el "Gran Rey"

El documental "778-La chanson de Roland" arroja luz sobre lo ocurrido en la batalla de Roncesvalles

Los vascones contra el "Gran Rey"ETB

En las largas campañas bélicas de la baja Edad Media, a lo largo de los años que podía durar una guerra, "combatir, combatían poco", explica Armando Besga, profesor de Historia Medieval en la Universidad de Deusto y autor del libro Vencedores, vencidos y Roncesvalles, uno de los más profundos estudios sobre la Batalla de Orreaga. Esta batalla, que "en realidad no fue más que una emboscada" -aclara el profesor-, ha pasado a los anales de la historia gracias al cantar de gesta más antiguo escrito en lengua romance en Europa: La chanson de Roland. Un poema épico de varios cientos de versos, atribuido a un misterioso monje normando de nombre Turoldo.

El profesor Besga participa en el documental 778-La chanson de Ro-land; película dirigida por el cineasta holandés Olivier Van der Zee y que pretende arrojar luz sobre lo que re-almente ocurrió en la mítica batalla de Roncesvalles. La cinta ya se puede ver en las salas comerciales, y hoy mismo se proyectará, en presencia del director, en el Koldo Mitxelena de Donostia, a las 19.30 horas.

Hay una imagen que atrapó de ma-nera especial a este amante de la historia. En una de las varias recreaciones que en el documental se intercalan con entrevistas, narraciones, investigaciones etcétera, las tropas carolingias, con el ánimo hecho trizas por el gran fracaso de "una campaña, en principio, sencilla" -la toma de la ciudad de Saraqusta (Zaragoza)-, amanecen ante las colinas y los frondosos bosques de Lepoeder e Ibañeta, en la zona de Orrega. El ejercito, con gran número de soldados no profesionales, acusa más el desáni-mo en vistas del desnivel al que deberá hacer frente en esa jornada, que se abre paso entre la fría bruma matinal. "En esas imágenes puedes sentir hasta el frío de la mañana. Te puedes imaginar a los soldados pensando en el duro puerto que tienen que subir, sin ser conscientes de que para muchos será su último día". Antes del anochecer sufrirán un ataque del que Carlomagno, gran rey franco, lombardo y futuro emperador de occidente, nunca más querrá volver a saber nada. Pero, ¿qué ocurrió realmente?

¿Qué se sabe?

"Es la única vez en la que a Carlomagno todo le sale mal"

El rey de los francos y los lombardos, Carlomagno, llevaba ya tiempo interesado en las tierras hispánicas, lo que le llevó a pactar con Sulaymán al-Arabi, en aquella época valí de Barcelona. Sulaymán deseaba el emirato de Córdoba por lo que decidió alzarse contra el emir con el apoyo de las tropas carolingias. Para ello, Carlomagno le pidió la ciudad de Saraqusta, petición a la que accedió al-Arabi. Pero en aquella época, co-mo hoy en día, la política cambiaba muy rápido: "Eso de que antes eran más fieles que ahora no es verdad; desde que prometían hasta que lo ha-cían cambiaban muchas cosas", ex-plica Besga. Así es que, cuando Carlomagno llega a la amurallada ciudad, entre mayo y junio del año 778, se encuentra con las puertas cerradas. Sulaymán ha cambiado de opinión. "Solo con un largo asedio, para el que esa campaña no estaba preparada, se puede entrar a una ciudad así", aclara el historiador. Así las co-sas, tras intentarlo con poca esperanza, las tropas deben regresar de vuelta. "Eso fue un fracaso". No obstante, el ejercito carolingio se llevó varios rehenes que, antes de llegar a Iruñea, en un rápido ataque de los musulmanes, fueron rescatados. Segundo fracaso de Carlomagno.

"En aquella época, en toda Navarra, vivirían 10.000 personas", apunta Besga. Lo cual, teniendo en cuenta lo prolongado de la campaña -por la negación de Su-laymán-, provoca que las tropas saqueen cada pueblo que pisan. Necesitaban comida. "Eran 10.000 hombres, 6.000 carros, otros 10.000 animales...". Esos saqueos eran inevitables pero, "lo que hicieron en Pamplona no tiene ningún sentido; es inexplicable". En la ida, al cruzar la actual capital navarra, Carlomagno no tiene ningún problema, pero a la vuelta "la arrasa, la destruye". Ningún historiador encuentra explicación para esta actuación del gran rey. ¿Lo hizo por rabia? ¿Por impotencia? ¿Por satisfacer las necesidades de botín de sus soldados -muchos de ellos voluntarios que necesitaban ingresos extra-? Nadie lo sabe.

Lo que sí se conoce es la consecuencia del acto. Al salir de Pamplona, el 15 de agosto de 778, la retaguardia del gran ejercito sufrió una emboscada de la que pocos salieron vivos. "Los vascones conocían esas tropas porque las vieron pasar a la ida y, además, muy probablemente, el ejercito amaneció en el llano y los vascones les controlaban desde las montañas". Sabían donde tenían que cortar el ejercito; sabían contra cuantos podrían vencer. "El terreno ayudaba -recuerda Besga-; eran rutas estrechas y un ejercito con muchos voluntarios que no iría en formación". La emboscada comenzó con lanzamientos de rocas por la colina, "lo que partió la fila en dos". "Mu-chos huirían por miedo, desordenadamente; no puedieron hacer nada". La procesión de soldados alcanzaría unos 10 kilómetros por lo que, "para cuando se produce el ataque a la retaguardia Carlomagno, en vanguardia, probablemente ya habría bajado Ibañeta". "El saqueo de los vascones fue tremendo: cotas de malla, hierro, armas, ropa... eran ingresos extraordinarios que venían muy bien".

La cuestión es: si Carlomagno no hubiese arrasado Pamplona, habrí-an atacado de esa manera los vascones? "No se sabe... quizás también", opina Besga. "Fue, en definitiva, la única campaña en la que a Carlomagno le sale todo mal".

El mito

"Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia"

Armando Besga lo tiene claro, "cualquier parecido de los primeros versos del Cantar de Roldán con la realidad es pura coincidencia". La chanson habla de un ataque de 40.000 musulmanes pero, "de haber sido así, aparecería documentado infinidad de veces por los musulmanes -Carlomagno representaba el gran rey cristiano-, y no es así". El hecho de que se hubiese escrito 200 años más tarde fue, también, consecuencia de la censura que ejerció Carlomagno. A esto se le suma que, "tras su muerte, occidente sufriría crisis políticas, los vikingos, los húngaros, la feudalización... así que es un personaje que queda mitificado". Junto a esto, aunque los vascones ya eran conocidos, el mundo musulmán era infinitamente más atractivo, más lujoso, más culto y aquella Hispania era el escenario perfecto para una gran épica que sobreviviría al paso de siglos y milenios.