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El estilo "dark" del dibujante Giger

La Sala Kubo Kutxa de Donostia ha montado una excelente muestra retrospectiva de toda la obra creada por el dibujante, pintor, escultor, y diseñador gráfico H.R. Giger.

El estilo "dark" del dibujante Gigerfoto: efe

En esta exposición Giger (Chur, Suiza, 1940) se presenta la obra de este nuevo gótico de fin de siglo, capaz de configurar los gustos y aficiones de parte de la juventud actual, que acude con gusto a visitar su obra de estilo dark.

Dibujo y pintura más sobrio y austero en la primera época, 1962-72, en la que partiendo de un realismo fantástico y surrealismo, conecta con las líneas curvas del modernismo, para aproximarlas a repertorios antropomecánicos, que en décadas posteriores enriquecerá con repertorios zoomorfos y biomecánicos. Su vertiente de ilustrador y diseñador gráfico queda patente en esta primera fase, en la que destacan también obras muy maduras, dignas de cualquier museo o coleccionista de obras de arte: Organisches (1966), Gebarmaschine (67), Hommage a Beckett (69), Kopf (69), y Passage (170). Son obras muy maduras y contundentes, cercanas a mundos dadaistas y surrealistas. La máquina, la mujer y el sexo aparecen ya como constantes de todo su obra: Humanoide (70), Biomechanoid (1969), y Passage (72 y 73). Y surge la pintura al aerógrafo, técnica con la que el artista construirá un mundo surreal y fantástico, capaz de subyugar a cualquier profano, o mente imaginativa que se tercie: Super Star (72/, Li (74), Biomechanoide (74), y sus magníficas The Lord of the Ring (75) y Biomechanische Landschaft (76).

Es este mundo de lacerías mecánicas el que le llevará a plasmar obras tan deslumbrantes y maduras como Biomechanische Spritzpistolenzeinchnung (80).

Y vendrán también sus criaturas zoomecánicas creadas para la industria del cine: Alien (78), Dune (75), Wrack (78), con las que obtendrá un enorme éxito, pero que quizá resulten de gustos mas barrocos y estragados, y sus pinturas con plantillas, sus esculturas y muebles: New York City (80 y 81), Torso, Biomechanoide (2002) y Skull Wharf (1994), en las que logra mayores cotas de lirismo y contundencia. Su mundo y su cosmovisión se vuelve cada vez más opresiva y brillante hasta devenir en obras más sobrias y reposadas como en sus Passage (2004 y 2005).

La obra de Giger, en su conjunto, puede resultar barroca y excesiva, pero ciertamente no deja indiferente a nadie. Es una obra de gran perfección manual y de gran calidad técnica, al servicio de una sociedad, a la que el autor, pese a su cosmovisión biomecánica hurgada en el psiquismo, ve como positiva y progresista. Nosotros no nos lo creemos del todo. Freud, Kafka, Beckett, Salvador Dalí, Duchamp, son algunos de sus mentores.