Bilbao
Enero devuelve a la carretera las bicicletas, la competición y lo que verdaderamente debería marcar la actualidad ciclista. La temporada amanece conmocionada por las confesiones de dopaje. Con Lance Armstrong desenmascarado, el Rabobank bajo la sombra de la duda y a las puertas del juicio por la Operación Puerto, se habla de un nuevo ciclismo que sustituya a aquel tan turbio. Están son algunas de las claves bajo las que despereza la campaña.
el pelotón
Silencio, se rueda
Con la imagen de Lance Armstrong sentado junto a Oprah Winfrey todavía en la retina, el pelotón profesional se echa a la carretera para centrarse en lo que de verdad debería ocupar la actualidad del ciclismo: las carreras. Desde Argentina, donde arranca el Tour de San Luis, Alberto Contador deseaba, precisamente, que las palabras del ciclista tejano sirviesen para ir enterrando esa polémica de una vez por todas: "La verdad es que es algo duro para la imagen del ciclismo pero yo me quiero quedar con lo bueno: que esto quizá nos permita cerrar este capítulo del pasado de una vez por todas y poder centrarnos en el presente y en el futuro de este bonito deporte".
El ciclista madrileño será uno de los que marque la temporada. Su gran objetivo es el Tour de Francia, pero no descarta otras metas: "Lo que más hay que analizar es Giro-Tour. Porque este año es bastante más compatible el recorrido del Giro para preparar el Tour. Los años anteriores fue durísimo. En cuanto a la Vuelta, habrá que ver cómo termino el Tour".
Contador tendrá como grandes rivales en 2013 al binomio Wiggins-Froome, del Sky, a Alejandro Valverde, que ya confesó en la presentación de Movistar que tiene entre ceja y ceja el Tour de Francia y a Andy Schleck, en el Radioshack-Nissan. A estas alturas, la incógnita está en la participación de Joaquim Rodríguez en las principales citas del calendario internacional. La exclusión del Katusha del UCI World Tour ha dejado al campeón de 2012 pendiente de las invitaciones.
En cuanto a Euskaltel, ya se sabe que Samuel solo piensa en el Giro, mientras que Antón y Nieve serán las bazas en el Tour.
uci world tour
Un mapa con sombras
La UCI pone en marcha una nueva edición del World Tour, una liga mundial que ha transformado el calendario global del ciclismo. Tras un invierno en el que los mejores equipos del mundo han jugado a las subastas, con el fin de contratar in extremis ciclistas de cualquier pelaje y calidad que les aportasen puntos en un ranking demasiado opaco para inspirar la confianza y la fe en el prójimo que el ciclismo necesita, el pelotón afronta un sistema de competición que entierra aquellas planificaciones con un único objetivo. La gestión de la plantilla, el diseño de una hoja de ruta que sirva para coleccionar puntos en cualquier punto del planeta, se antoja indispensable para cualquier equipo que aspire estar al año siguiente entre los 18 privilegiados del World Tour.
Globalización, nuevas carreras en nuevos países lejos de la vieja Europa, puertas a nuevos patrocinadores... Son los argumentos de la UCI a la hora de instaurar este sistema, pero por el camino se ha maltratado, por ejemplo, la figura del gregario. El sistema propuesto por la UCI intenta calibrarse y estudia reducir de doce a ocho el número de corredores que puntúan dentro de cada equipo para establecer la clasificación, lo que dejaría más espacio para corredores de perfiles que no sirvan para recolectar puntos.
Poca transparencia, puntos, subastas a ciegas... Son demasiados frentes abiertos como para que no surjan voces demandando otro formato. Es ahí donde surge el multimillonario checo Zdenek Bakala con su propuesta de crear la World Series Cycling, un calendario mundial en el que estarían las tres grandes, Tour de Francia, Giro de Italia y Vuelta a España, seis clásicas (Tour de Flandes, París-Roubaix, Milán-San Remo, Lieja-Bastogne-Lieja, Amstel Gold Race y Giro de Lombardía) y diez grandes premios de cuatro etapas (una contrarreloj, una de montaña, una para rodadores y otra para velocistas) repartidos en cinco continentes. Ocho equipos ya habrían dado su apoyo a este proyecto y está por ver si las gestiones de Thomas Kurth, quien ya cambió el fútbol europeo, van dando sus frutos.
MPCC y CCN
Las alternativas a la UCI
La gestión de Pat McQuaid al frente de la UCI ha sembrado de enemigos el mundo del ciclismo. Al máximo organismo internacional se le acusa de ser un coto en el que unos pocos hacen y deshacen según sus propios intereses. En los últimos tiempos han surgido dos movimientos diferentes que trabajan por un ciclismo alternativo, en el que reinen otras prioridades.
En julio de 2007 seis equipos franceses y uno alemán fundaron el Movimiento por un Ciclismo Creíble (MPCC) que tenía como finalidad defender la idea de un ciclismo limpio, en particular, de acuerdo con el estricto código de ética establecido por la UCI. El número de equipos adscritos a esta iniciativa se ha disparado en los últimos tiempos, especialmente, desde que los organizadores de las grandes pruebas del calendario anunciasen que a la hora de adjudicar sus invitaciones tendrían más opciones las escuadras que perteneciesen al MPCC.
Con un espíritu más agresivo respecto a la UCI ha surgido Change Cycling Now (CCN) que cree que "el ciclismo debe modificar de manera fundamental el modo en que se gestiona este deporte, incluida la puesta en marcha de controles independientes antidopaje". Entre sus principios fundamentales está la creación de dos comisiones independientes. La primera, la de la verdad y la reconciliación con capacidad para recomendar una amnistía para los ciclistas, personal de equipo y administradores que realizaron o participaron en prácticas de dopaje. La segunda, para investigar la propia UCI y su gestión. En su afán por lavar la UCI, la CCN aboga por cambiar su cultura y su gestión.
En Change Cycling Now, la cabeza más visible es la de Greg Lemond. Quien ha quedado como el único norteamericano que ha ganado un Tour de Francia tras las sanciones de Flandis y Armstrong, ha dado un paso adelante y se postula como candidato a la presidencia de la UCI en 2013.
el futuro
La promesa del nuevo ciclismo
Símbolo del nuevo ciclismo, Rober Gesink tuiteó ayer algo que suena a conjura. Dijo estar centrado solo en lo que se puede cambiar, el futuro, y que lo hacía con la misma mentalidad sana y pura de siempre. El holandés hablaba, como todos, de la promesa de un nuevo ciclismo limpio que, cuentan, ya llevaría instaurado varios años. La propia confesión de Armstrong en la segunda parte de la entrevista con Oprah Winfrey vierte, para el que aún conserve algo de optimismo, algo de luz en ese aspecto al asegurar que cruzó la línea roja en sus años de dominio en el Tour, hasta 2005, pero que no lo hizo en su regreso de 2009. La confesión de Armstrong y las que llueven ahora a raíz de su entrevista hablan de un pasado turbio, un pozo profundísimo del que el ciclismo habría empezado a salir por supervivencia. Era imposible vivir de esa manera. Hay una línea que divide dos ciclismos: aquel, el de antes, viejo y sucio; y el nuevo, el de ahora, que nace con la promesa de la transparencia como compromiso inexcusable.
Algunos, como Mikel Zabala, de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de Granada, han acunado el denominador ciclismo 2.0 para hablar de lo que viene, que no es otra cosa que el destierro de la cultura del dopaje y el rescate de los valores primarios de un deporte unido al romanticismo de la épica como ningún otro. Zabala, un científico, es uno de los exponentes de una nueva concepción del ciclismo que pregona la excelencia en la ciencia del entrenamiento como alternativa al dopaje.
Es el modelo Sky, el equipo británico que abandera con su propuesta científica a cargo del prestigioso Tim Kerrison el camino del cambio hacia otra cultura. A ese tren se ha subido el Movistar, que ha contratado a Zabala para que dirija un grupo de buenos preparadores entre los que figura Xabier Artetxe. Y también Euskaltel-Euskadi, el otro conjunto World Tour del Estado, que ha dejado su futuro en manos de Iñigo Mujika, amigo personal de Kerrison, que piensa que el del Sky es un modelo válido que hay que aprender pero adaptándolo a las necesidades particulares de cada plantilla. Mujika es de los que piensan que el ciclismo ha estado demasiado tiempo abrazado a una cultura equivocada. Y ahora, cuando le preguntan hacia dónde debe ir el ciclismo, responde que hacia lo básico, que es entrenar más y mejor que los demás, alimentarse mejor, recuperar mejor... "En realidad, no tiene tanto misterio. Se trata de hacer lo básico extraordinariamente bien en lugar de hacer lo extraordinario básicamente bien", suele explicar.
el pasado
Maldecidos por herencia
La temporada arranca con el dopaje en boca de todos. Tres casos diferentes pero conectados entre sí hacen que la polémica protagonice la actualidad ciclista. El primero de ellos, por supuesto, la confesión de Lance Armstrong. El tejano, desposeído ya de sus siete Tours de Francia, ha admitido en una entrevista que todos sus logros deportivos llegaron como consecuencia del uso continuado de sustancias dopantes y transfusiones de sangre. En busca de una reducción de su condena vitalicia, Armstrong asume lo que siempre negó y da el pistoletazo de salida a lo que se intuye una investigación en la que rodarán cabezas.
Entre el alud de reacciones, esta semana han saltado a la palestra Thomas Dekker y Danny Nelissen, quienes han confesado que a su paso por el Rabobank el dopaje era una práctica habitual. "Nunca tuve que ir a comprar la sustancias dopantes", explicaba ayer Nelissen, "el equipo las suministraba. Y nunca nos dopábamos delante de los demás compañeros, sino que lo hacíamos solos con el médico Geert Leinders".
Dentro de una semana, además, arrancará el juicio de la Operación Puerto, el caso que estalló hace siete años con la acusación de seis personas: Eufemiano Fuentes, Yolanda Fuentes, José Luis Merino Batres, Manolo Saiz, José Ignacio Labarta y Vicente Belda.