bilbao. A los espectadores, si no están en las cunetas de los puertos de montaña, los organizadores de la Vuelta a España los quieren pegados al sofá, hipnotizados frente al televisor. Es por eso que para la edición de este año han dado una vuelta de tuerca a la vistosa carrera del año pasado y han mantenido un recorrido plagado de dificultades montañosas. Rompepiernas, sin tregua, apta solo para los grandes escaladores. La presentación del recorrido se llevó ayer a cabo en Vigo, punto de partida de la Vuelta 2013. No hubo sorpresas y se plasmó de manera oficial lo que ya se había filtrado en las últimas fechas. Doce finales en alto y una etapa en suelo francés son las principales novedades.

A día de hoy, los planes de Euskaltel-Euskadi no van más allá del Giro de Italia y del Tour de Francia, por lo que está en el aire quién será el abanderado en la ronda española. Samuel Sánchez, aunque sabe que su primer gran objetivo está en Italia, no escondió ayer que "el recorrido de la Vuelta llama la atención". El líder de Euskaltel-Euskadi destacaba que ya en las primeras etapas puede haber diferencias entre los favoritos: "La contrarreloj por equipos solía tener 15 o 20 kilómetros, ésta tiene 30. Y la primera etapa en línea no es sólo un final duro, es un puerto de primera". Como contrapartida, Samuel Sánchez confiesa que los grandes beneficiados serán los aficionados: "Habrá batalla todos los días y se garantizará el espectáculo. Es similar al de 2012, un modelo que ha funcionado y que sentó a la gente delante del televisor". Sobre si merecía la pena crear un recorrido tan exigente, el ciclista naranja no tiene dudas: "El debate se despeja viendo las audiencias. La gente quiere espectáculo y nosotros lo damos en esos escenarios y por eso nos pagan".

En la presentación también estuvo el manager general de Euskaltel-Euskadi, Igor González de Galdeano, quien ve en la propuesta de los organizadores un arma de doble filo: "Es un recorrido exigente y un tanto arriesgado, hecho para el espectador. La Vuelta engancha al público todos los días, pero el riesgo es que la carrera quede decidida demasiado pronto y pierda interés". Aunque el equipo naranja no tiene decidido cuáles serán sus corredores en la ronda española, Galdeano no duda de que "será un gran objetivo para nosotros. Hemos planificado hasta el Giro y el Tour, pero seguro que acudiremos a la Vuelta con un gran líder".

las estrellas a la espera El ganador de la última edición, Alberto Contador no dudaba en apuntar que "será una Vuelta realmente dura en la que habrá que estar atento cada día. La gente llegará justa al final". En cuanto al trazado, el madrileño decía que era de su agrado, "es bonito y espectacular, pero van a doler las piernas". Con el Tour de Francia en mente, Contador no se atrevía a confirmar si estará en la Vuelta: "Es algo que tenemos que hablar con el equipo, me quiero centrar en el Tour".

Alejandro Valverde también tiene condicionada su participación en la Vuelta al resultado del Tour de Francia. El murciano se veía tentado al conocer el recorrido de este año: "Es una Vuelta muy exigente desde el primer día, creo que los sprinters no tendrán mucho protagonismo porque el perfil del recorrido es idóneo para los escaladores. Estoy asustado de ver esta Vuelta porque hay muchísima montaña. A mí personalmente no me va mal".

Joaquim Rodríguez, pendiente de si el Katusha recibe invitaciones para las grandes carreras, destacaba que la Vuelta de este año "será para supervivientes": "Desde el primer día habrá que estar muy atento porque parece que no habrá ni un día de respiro. Será una Vuelta de mucho desgaste y eso te obliga a llegar en forma porque desde el primer día habrá mucha exigencia".

El 24 de agosto la Vuelta arranca en Vilanova de Arousa con una contrarreloj por equipos de 27 kilómetros. Tras cuatro etapas gallegas en las que no faltarán repechos que estrenen las piernas del pelotón, la Vuelta atraviesa la península de norte a sur a través de Extremadura. Ya en Andalucía, tres importantes puertos animarán la cosa: la inédita subida a Peñas Blancas, el habitual muro Valdepeñas de Jaén y el Alto de Haza Llanas. La acción volverá en Tarazona, con 38 kilómetros de contrarreloj individual. En los Pirineos, la etapa reina tendrá final en Peyragudes. Tras un paso tranquilo por Burgos, la Vuelta se decidirá en Asturias. Peña Cabarga, el Alto del Naranco y, sobre todo, el Angliru romperán el andamiaje de los ciclistas en las últimas etapas antes de llegar a la meta final en la Castellana de Madrid.