bilbao. Ramunas Navardauskas cogió en la jornada de ayer el relevo de Taylor Phinney al frente del Giro de Italia después de que su equipo, el Garmin-Barracuda, lograse la victoria en la contrarreloj por equipos con la que la corsa dio la bienvenida al país transalpino. Después de la jornada de descanso del martes, el BMC fue el principal perjudicado de una etapa en la que solo podido ser décimo y ha perdido la maglia rosa.

Muchas fueron las trabas con las que se encontró el BMC, que a 12 kilómetros de meta a punto estuvo de perder a Phinney y a otros dos compañeros de equipo que se salvaron de una caída por los pelos. Las consecuencias del susto se tradujeron en tiempo perdido, aumentado la diferencia negativa con respecto al Garmin, más sólido y más compacto que un BMC que en ningún momento se encontró cómodo en el recorrido. Otro de los equipos que tampoco estuvo al nivel esperado fue el Sky, que partía con serias opciones de colocar a Geraint Thomas como líder de la carrera, pues únicamente estaba a nueve segundos de Phinney.

Además del joven Navardauskas, de 24 primaveras, el otro vencedor de la etapa fue Joaquím Rodríguez, que se aprovechó del trabajo de su equipo, el Katusha, para colocarse como el mejor de los favoritos en la clasificación general. Gracias al segundo puesto de los rusos el ciclista catalán aventaja en 52 segundos a Michele Scarponi, en 8 a Ivan Basso y en 1 a Roman Kreuziger.

euskaltel-euskadi, último La formación dirigida por Álvaro González de Galdeano no tuvo un buen día en la bienvenida del Giro a las carreteras italianas y finalizó en última posición la etapa. Sin grandes especialistas, Euskaltel-Euskadi perdió 2 minutos y 22 segundos con respecto a Garmin-Barracuda. Txurruka sufrió una caída sin consecuencias.