Valverde, sobre la huella de Indurain
El murciano gana en Lac de Vassiviere, donde lo hizo el navarro en el Tour del 95
bilbao. Ayer el ciclismo desayunó con Cipollini y merendó con Indurain. El italiano se presentó por la mañana en los kioscos para declarar, en las hojas rosadas de La Gazzetta dello Sport, que quiere volver a ponerse un dorsal en el próximo Giro y lanzar los esprines a Guardini, uno que dicen puede ser su heredero. Lo inverosímil del asunto, que parece que va en serio, no es la edad del Rey León, 45 años, ni su físico, pues sigue siendo un tipo imponente, aunque pesa 90 kilos, ocho más que cuando colgó la bicicleta por segunda vez tras un efímero regreso en 2008. Su mayor obstáculo es la UCI, su artículo 84: un ciclista que desee volver a correr debe avisar con seis meses de antelación a su regreso para entrar en la rueda del sistema antidopaje. Solo ha existido una excepción a esa norma: la de Armstrong en 2009. Indurain, que coincidió con ambos en los 90, ni piensa en volver ni lo pensó nunca. Es más, cuando se lo piden, el navarro suele decir que incluso le da pereza recordar sus hazañas. Es igual, ya las recuerdan otros. Gente como Alejandro Valverde. "Es una gran alegría suceder a Indurain", dijo el murciano tras ganar la tercera etapa de la París-Niza, la que acababa en Lac de Vassiviere, escenario en 1995 de la última victoria de etapa del último Tour del campeón navarro.
Aquella vez fue una crono; ayer, un sprint. Uno tan cerrado como el del Tour Down Under que supuso su primera victoria tras el regreso al pelotón y ante el mismo rival, Simon Gerrans. Decidieron los riñones, un golpe desesperado de ambos, porque la subida al lago, cinco kilómetros demasiado tendidos, no pudieron aclarar nada. No hicieron camino ni Lagutin ni Barredo y, sin embargo, fue demasiada cuesta para los pesos pesados del pelotón. Hushovd, Boonen... El último en ceder, a 500 metros, fue José Joaquín Rojas. Tras él surgió Luis León Sánchez, otro murciano. Y cuando al del Rabobank se le acababa la mecha despegó, en la última curva, Valverde, que frenó con un riñonazo la remontada de Gerrans.
En el mismo grupo estirado llegó Wiggins, que sigue líder. También Igor Antón y, casi, Mikel Astarloza, dolorido por una dura caída en la que también se vio implicado Peio Bilbao, lo que, sin embargo, no impedirá a ambos salir en la etapa de hoy, que tiene un puerto de tercera que se corona a dos kilómetros de la meta.
Hoy arranca con una crono por equipos la Tirreno-Adriático, donde Beñat Intxausti inicia su camino italiano hacia el debut en el Giro. Euskaltel-Euskadi lo fía casi todo al talento juvenil de Ion Izagirre.